Contabilidad constantiniana
(En la manifestación del sábado, en defensa de la familia, los organizadores dieron una cifra de millón y medio de asistentes; la Comunidad de Madrid, de 700.000, y la delegación del Gobierno, comandada por el inefable Constantino Méndez, de 166.000)
Disney pifió en el cómputo perruno,
pues los dálmatas eran veintiuno.
En la Última Cena, por lo visto,
fueron cuatro, contando a Jesucristo.
Los hijos de San Luis, de cien millares
se quedan en poquitos centenares.
Tiene el apocalipsis un jinete
(en realidad, es 0,7).
Son once mil, quizá, cifra excesiva;
pongamos quince vírgenes (más IVA).
Tranquilos, que no habrá tanta tragedia:
serán las siete plagas, una y media.
Por más que el gran Sultán se nos enfade,
acabó en cinco noches Sherezade.
De los siete magníficos resalto
que fueron dos... tirando por lo alto.
Aplicando la cuenta de la vieja,
los Doce Pares son una pareja.
Son cuatro los cañones que hay por banda:
lo de diez es exceso y propaganda.
Y con Ali Babá, si hacen la cuenta,
salen ocho ladrones, no cuarenta.
Jehová exageró un poco ante Moisés:
no eran diez mandamientos, sino tres.
Sí, los evangelistas fueron santos,
pero de cuatro, nada: no hubo tantos.
Si contamos en términos globales,
hay sólo dos pecados capitales.
Así le hace, con lápiz y cuaderno,
Constantino las cuentas al Gobierno.
Cuando se manifiesta la derecha,
le sale cifra escuálida y maltrecha.
Pero verán que el día del “orgullo”
añade Méndez ceros a barullo.
Y habrá en la Castellana, medio en bolas,
millones de zerolos y zerolas.





