Acerca de

Ay, sí; sigue

Hola, soy un apuesto joven de culito prieto, recién licenciado en gramática parda, que por medio de este blog pretende contactar con maduritas de muslos estriados, caníbales alemanes, sietemesinos a la salsa tártara y demás fátimas de baratillo, para rezar el rosario o compartir cualquier otra actividad de índole religioso. Entre mis principales aficiones se encuentran rascar el estucado de las paredes, alisarme el bisoñé y lacerar entrañas femeninas. Mis gustos van desde paladear vinos de aguja hasta masticar plástico del teclado y lamer cd's vírgenes. Y bueno, creo que es todo lo que tengo que decir acerca de esto.


Mi Súper Contador


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Sindicación
 
La Felicidad
Expecting to fly
Buffalo Springfield
Buffalo Springfield Again (1967)


There you stood on the edge of your feather,
Expecting to fly.
While I laughed, I wondered whether
I could wave goodbye,
Knowin' that you'd gone.
By the summer it was healing,
We had said goodbye.
All the years we'd spent with feeling
Ended with a cry,
Babe, ended with a cry,
Babe, ended with a cry.

I tried so hard to stand
As I stumbled and fell to the ground.
So hard to laugh as I fumbled
And reached for the love I found,
Knowin' it was gone.
If I never lived without you,
Now you know I'd die.
If I never said I loved you,
Now you know I'd try,
Babe, now you know I'd try.
Babe, now you know I'd try,
Babe...


Esperando volar


Ahí estabas en el borde de tu pluma,
con la esperanza de volar.
Mientras reía, me preguntaba si
podría decir adiós,
sabiendo que te habías ido.
En el verano la cosa se estaba arreglando,
ya habíamos dicho adiós.
Todos los años que pasamos sintiendo,
terminaron con un llanto,
cielo, terminaron con un llanto,
cielo, terminaron con un llanto.

Intenté de veras permanecer de pie,
mientras me tambaleaba y caía al suelo,
es complicado reír en ese estado tan lamentable,
y alcanzar el amor que había encontrado,
sabiendo que se había ido.
Si nunca pude vivir sin ti,
ahora sabes que moriré,
si nunca te dije que te quería,
sabes que esta vez lo intentaré,
nena, ahora sabes que lo intentaré,
nena, ahora sabes que lo intentaré,
nena...

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Llevo todo el día escuchando esta canción, una y otra vez. Hace años me parecía tristemente bella. Ahora me parece simplemente una obra maestra.

Es una canción que puede destruirte si la escuchas después de una ruptura sentimental. Sabe transmitir toda esa amargura y desesperación de una manera deliciosa a través de sus sencillos coros, su envolvente sección de cuerda, y la maravillosa cadencia de voz de ese genio que es Neil Young. Y así te va acuchillando..., y lo hace tan sutilmente, que pides más y más. Debe de tratarse de alguna suerte de masoquismo musical, una especie de envenenamiento auditivo...; un dolor tan dulce y placentero que es preciso seguir sintiéndolo.

Sin embargo, con el corazón henchido de amor, se torna agradable y hermosa. Ya no sientes esas punzadas en el pecho..., y quizá sea ahí donde pierde su magia. Quizá es necesario disponer de ese estado de ánimo roto y machacado para sacarle todo el partido. Pero con la certeza de los amantes cobra un nuevo sentido. Una forma más armoniosa e irisada, producto del poder embellecedor que otorga la felicidad. Supongo que las melodías cambian de textura y color según se muestre la disposición de espíritu del oyente, y así hay canciones que te elevan, y otras que te hunden. En cualquier caso, lo que se busca siempre es esa elevación..., ese torrente de notas, alegre o melancólico, que te coja desde el estómago y te lleve al Cielo... Aunque después te deje caer de golpe, eso no importa; no sería una caída dolorosa, porque la explosión interior ya tuvo lugar allí arriba. Ésa es la experiencia celestial.


Canciones que me evocan sentimientos similares:

- Frank Sinatra, Fly me to the Moon
- Lou Reed, Coney Island Baby
- Suede, The Wild Ones
- Nick Drake, River Man
- Rolling Stones, Wild Horses
- David Bowie, Soul Love
- Pink Floyd, Us & Them
- Oasis, Live Forever
- Supertramp, Hide in your shell
- The Doors, Touch me
- Aztec Camera, We could send letters
- Vinícius de Moraes y Toquinho, Tristeza
- The Cars, Drive


 
Los proxenetas de la lengua
El otro día hablaba del tremendo asco que me producían verbos como rallar o rular. Y en verdad os digo que estoy harto, muy harto, de todos esos Mussolinis de carnaval que te contestan con un "me estás rallando", cuando pretendes hacerles ver lo fútil de sus existencias..., la idea de la estrangulación cobra forma en mi mente...

En cualquier caso, se trata básicamente de un problema de exteriorización de sentimientos mediante palabras. Debido al exiguo conocimiento del idioma castellano, de su propio y jodido IDIOMA MATERNO, se ven incapaces de articular verbalmente lo que les pasa dentro de sus asquerosos cuerpecillos y utilizan esos términos comodines.

Los ingleses a los siete años, ya hablan perfectamente el inglés. Los españoles mueren sin conocer ni la mitad del español. También es cierto, que nuestro idioma es mucho más rico y complejo, pero eso sólo ayuda a que estos proxenetas de la lengua, se dediquen a prostituirlo con sus putas palabrejas, carentes por completo de gracia y donaire.

Por no hablar de cuando te ponen en los mensajitos del móvil el rollo ese del TK o del TQM. A mí es que me pone de los nervios. Está totalmente prostituida esa palabra. Porque yo pienso..., pero vamos a ver, hija de la gran puta, si tanto me quieres..., ¿qué cojones te cuesta poner TE QUIERO, con todas las letras? -aunque está tan devaluado eso del "te quiero", que luego cuando te lo dicen de verdad, te suena como si te dieran los buenos días-. Pero por otra parte es algo que entra en esa jodida dinámica de las abreviaturas que está directamente relacionada con una absoluta pérdida de la sensibilidad literaria. Hace cincuenta años, a cualquier persona con un poco de sentido común, de savoir faire, de gusto, en definitiva, se le revolverían las tripas al ver toda esa mierda de las abreviaturas; por no hablar de las faltas de ortografía, que eso ya es una cosa, digamos, más cultural. Pero lo otro..., no, amiguito, lo otro no tiene perdón. Qué te cuesta teclear un poquito más..., por esa vagancia..., ¿acaso nos falta tiempo? ¿Me van a venir todos esos cabrones abreviadores con el puto rollo de que se ahorran tiempo? Lo que sucede es que son todos un hatajo de insensibles. Sensibilidad, sensibilidad. He ahí la cuestión. Si tuvieran los ojos lo suficientemente sensibles para sentir la cuchillada de esas letras mancilladas, de ese desgarro infame de nuestra gloriosa lengua, todo cambiaría.

Porque, claro, y ahora me diréis: "es que son personitas humanas, con el mismo derecho a vivir que tú". Y yo os contestaré: NO, OS EQUIVOCÁIS, ILUSOS. Son simples abreviadores, de la más profunda bajeza moral y en absoluto carentes de nobleza de espíritu. Porque cuando su mamá los haya llamado, hace un ratito, para comer, sabe con radical certeza que está sentando a su mesa a un jodido abreviador, ¿comprendéis lo que significa eso para una madre? Es de todo punto horrible; y rezad, oidme, rezad, para que vuestros hijos no sean unos infames abreviadores, porque entonces recordaréis mis palabras, maldita sea...

Son ellos los terribles inquisidores que mutilan la Letra; son ellos los grotescos polichinelas que escupen sobre el papel fragante; son ellos los hijos de Caín, que vienen marcados con la deletérea insignia de la confusión y el desorden.

Yo creo que deberíamos matarlos a todos; pero bueno, cada uno es libre de querer mancharse las manos de sangre y pus. Porque claro, ésa era otra de las cosas que ocupaba mi pensamiento: de qué se compondrá la sustancia que yo me encuentre al abrir en canal a estos infelices. Es algo muy interesante, desde luego, y muy a tener en cuenta. Porque yo, sinceramente, no me creo que lo que corre por mis venas sea lo mismo que lo que corre por las venas de estos bebe-sin-sed. Pero es que quizá ni tengan venas. Bah, pero ya dejo de divagar, porque no llego a ningún sitio y sólo acreciento mis ganas de descubrirlo a base de hachazos.

Tremenda repugnancia y tremendas ganas de escupir son las dos cosas que ahora siento con ineluctable vehemencia. Y yo os aseguro, hermanitos, que poco perderíamos segándoles la existencia a estos corderos mal peinados, a estos marineros de agua dulce, descargando nuestra maza de la Verdad Hispánica y del Real Escrito sobre sus infames cabezas.

Y ahora voy por mi fusil.

 
Días de vino y rosas
Mientras me limpiaba, después de defecar, he sentido súbitamente un arrebato de repugnancia hacia el género humano. Si hay algo verdaderamente detestable, aborrecible y bajo es eso de "cagar". Hasta la propia palabra es de todo punto execrable, y es obvio que está por completo erradicada de mi vocabulario, al igual que los verbos "rallar", en el sentido que se utiliza modernamente de molestar, fastidiar con importunidad y pesadez- o "rular". Supongo que el hecho de expeler los excrementos fue una broma macabra de Dios para recordarnos que sólo somos eso: una gran hez. Para colmo, la gente, la gentuza, se limpia con papel dejando resbalar su pringosa mierda y llenándose el culo con asquerosos restos. Y hacen esto a diario, sin que parezca importarles vivir en roce constante con la repugnante humedad de sus calzoncillos y bragas...; eso me parece una aberración. Yo siempre me lavo en el bidé. La mayoría de las veces ni uso las manos; dejo que el chorro fluya y limpie. De esta forma, al menos maquillo un poco el resultado de ese acto tan innoble... Francamente, la gente que se limpia el culo con papel me parece despreciable.

Por lo demás, yo siempre tuve la creencia de que las mujeres no hacían eso...; quiero decir, con esos cuerpos tan delicados, tan bellos, esa sutileza de formas..., no podía entrarme en la cabeza. Decididamente no. Cuando, hace no demasiados años me enteré de que ellas también soltaban esa porquería por detrás, he de reconocer que dejaron de gustarme en gran medida. Pero bueno, las tragedias en los matrimonios comienzan a partir de ahí..., al despertar, te levantas para ir al baño y ves a tu mujer ahí sentada..., rodeada de esa nube infame de putrefacto olor, CON UN TROZO DE PAPEL EN LA JODIDA MANO DERECHA..., uno no puede evitar..., es en verdad irremediable..., sentir ese espasmo interior, fruto de la visión de algo tan antiestético..., tan...; en fin..., recordando las palabras que se repiten en Apocalypse Now..., el horror..., el horror.

Así la vida humana está construida sobre ese sustrato infernal, desde su propia naturaleza. Qué terrible es todo.

 
Amadeus
El otro día vi esa peliculita de Milos Forman que trata sobre la vida de Mozart, y al punto acudieron a mi mente las palabras de Hesse en "El lobo estepario". ¿Puede haber existido mayor genio en la Historia Universal? No lo creo. El genio más trascendental, también con plena seguridad. Todos esos héroes, gobernantes, grandes acciones y sentimientos..., no son más que supercherías. Tampoco los adelantos científicos, ni siquiera médicos, pueden ser equiparables al legado de Mozart. Nada de eso sirve cuando la vida se torna oscura y se rodea de tinieblas. Y ése fue precisamente el triunfo del genio: colorear, dar tono y llenar de espuma la vida de los hombres. Y era una paleta formidable la suya, capaz de irisar, de dotar de brío cualquier existencia, por gris que fuera. La espuma, la espuma...; al igual que en el cénit del champagne, se eleva desde nuestro corazón para sublimarse y explotar en un inefable delirio de belleza. Y todo eso lo hacía Mozart con su música. No puede haber mayor logro que ése.
 
Santa Lucía
A menudo me recuerdas a alguien.
Tu sonrisa la imagino sin miedo.
Invadido por tu ausencia,
me devora la impaciencia
yo sí quiero conocerte y tu no a mí.

Ya sé todo de tu vida y sin embargo,
no conozco ni un detalle de ti
el teléfono es muy frío
y tus llamadas son muy cortas
me pregunto si algun día te veré, por favor...

Dame una cita; vamos al parque.
Entra en mi vida
sin anunciarte.
Abre la puerta y cierra los ojos,
vamos a vernos poquito a poco.
Dame tus manos, siente la mías
como dos ciegos, Santa Lucía (Santa Lucí-ía)
Santa Lucía.

A menudo me recuerdas a mí...

La primera vez pensé
se ha equivocado,
la segunda vez no supe qué decir
las demás me daban miedo,
tanto loco que anda suelto y
ahora sé que no podría vivir sin ti,
por favor...

Dame una cita; vamos al parque.
Entra en mi vida sin anunciarte.
Abre la puerta y cierra los ojos,
vamos a vernos poquito a poco.
Dame tus manos, siente la mías
como dos ciegos, Santa Lucía (Santa Lucí-ía)
Santa Lucía... Oh!

A menudo me recuerdas a mí...

Miguel Ríos

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No. Aunque parezca mentira, cuando Miguel Ríos cantaba esto, aún no había Internet. O, al menos, aún nadie chateaba por MSN. Y sin embargo, es imposible que, al escuchar esta mítica canción hoy, no nos venga a la mente el recuerdo de alguna relación que hayamos experimentado por aquí. A mí por lo menos, que no conocí el método de las citas a ciegas y las cartitas de amor, me pasa.

En efecto, esta canción habla de una cita a ciegas, de un deseo, de una ilusión. Al igual que nos pasa a la mayoría de los que estamos aquí, Miguelito dice que está invadido por la ausencia; y la soledad es el mejor caldo de cultivo para eso que llaman amor. He conocido a gente aquí que a los tres días de estar hablando, ya me han dicho que me amaban. Y es que a veces, sólo necesitamos que nos presten un poquito de atención; algo de lo que estamos tan faltos; o una palabra cariñosa, aunque sea fingida..., como la mayoría de las cosas aquí.

Lo grave del caso es que enseguida divinizamos a ese contacto nuestro que nos manda esos besitos -(K)- tan cariñosos. Miguelito la llama Santa Lucía. Nosotros podemos hablar de Santa Tiawena69, Santa Morenaza23 o Santa ChicaSexy...

Ya sé todo de tu vida, y sin embargo, no conozco ni un detalle de ti. Oh, y qué gran verdad ésta. Como dijo nuestro querido E una vez, aquí piensas que tienes muchos amigos, pero a la hora de la verdad no conoces a nadie. Porque sucede que, en este pequeño teatrillo que tenemos aquí montado, sólo damos en la flor de mostrar nuestras virtudes; no así nuestras miserias, que nos ocupamos de esconderlas de manera magistral. Pero bueno, aunque nos mostrásemos todos tal como somos, es decir, con todas nuestras caritas, nadie podría hacerse ni una ligera idea de cómo somos realmente...

Y aquí viene la primera nota que introduce el tito Miguelito para despistarnos. Habla de un teléfono; pero todos sabemos que se refiere en realidad al MSN. Y sí que es frío. En eso estamos de acuerdo.

Ahora Miguelito le pide una cita. Deberíamos avisarle que para conocer a fondo a alguien, son mejores las micro-kdd's; que pase de eventos multitudinarios. Ir al parque no está mal. Y las manos. Las manos son fundamentales. Con el teclear de los dedos nos conocemos, y absolutamente como unos ciegos.

Miguel nos dice sentir miedo también (tanto loco que anda suelto); y desde luego es para sentirlo. La segunda regla general que se debe tener bien clara aquí (después de la primera y básica de nadie es quien dice o parece ser), es que las que son monas, están colgadas; y las demás, son adefesios*... Yo he dado con varias aquí bastante guapas; pero eran todas unas pobres neuróticas. Alguna me lo ha hecho pasar bastante mal y todo con sus gilipolleces. Y es que si esas zorras consiguen "fidelizarte" a su maldita ventanita, estás jodido.**

Y al final ocurre lo peor: Miguelito dice que ahora sabe que no podría vivir sin ella. Bueno, la verdad es que se veía venir; y no podemos sino lamentarnos de su suerte. Pobre iluso Miguelín, que no la ha visto ni sonreír, como confiesa al principio, y ya se ha convertido a su religión. Y es que, cuando se anhela creer, cualquier santo es válido.



* Antes de que os tiréis a mi yugular, decir que esta regla tiene excepciones***. Tranquilas.
** Perdón por este desbarre, pero es que me ha ido subiendo la tensión de manera que iba escribiendo, y no lo he podido parar. Ésta es la razón por la que no escribo en foros de Política.
*** Muy pocas.

 
Relax
Don't do it.



 
Hablen, tienen tres minutos
De vuelta del paseo
donde junté una florecita para tenerte
entre mis dedos un momento,
y bebí una botellas de Beaujolais,
para bajar al pozo donde bailaba un oso luna,
en la penumbra dorada de la lámpara
cuelgo mi piel y sé que estaré solo en la ciudad
más poblada del mundo.

Excusarás este balance histérico,
entre fuga a la rata y queja de morfina,
teniendo en cuenta que hace frío,
llueve sobre mi taza de café,
y en cada medialuna
la humedad alisa sus patitas de esponja.

Máxime sabiendo que pienso en ti obstinadamente,
como una ciega máquina, como la cifra que repite
interminablemente el gongo de la fiebre
el loco que cobija su paloma en la mano,
acariciándola hora a hora
hasta mezclar los dedos y las plumas
en una sola miga de ternura.

Creo que sospecharás esto que ocurre,
como yo te presiento a la distancia en tu ciudad,
volviendo del paseo donde quizá juntases
la misma florecita, un poco por botánica,
un poco porque aquí,
porque es preciso
que no estemos tan solos,
que nos demos un pétalo,
aunque sea un pasito, una pelusa.


Julio Cortázar
 
Arrancando
Zack, zack; husch, husch.