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Ay, sí; sigue

Hola, soy un apuesto joven de culito prieto, recién licenciado en gramática parda, que por medio de este blog pretende contactar con maduritas de muslos estriados, caníbales alemanes, sietemesinos a la salsa tártara y demás fátimas de baratillo, para rezar el rosario o compartir cualquier otra actividad de índole religioso. Entre mis principales aficiones se encuentran rascar el estucado de las paredes, alisarme el bisoñé y lacerar entrañas femeninas. Mis gustos van desde paladear vinos de aguja hasta masticar plástico del teclado y lamer cd's vírgenes. Y bueno, creo que es todo lo que tengo que decir acerca de esto.


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Sexo y Economía
Hace un momento, leyendo las bizantinas discusiones de mis queridos Urteil y Amaranta (que, espero, acaben felizmente en una fogosa cópula entre ambos), me ha venido a la mente un fragmento de una obra de ese escritorcito gabacho de apellido tan extraño... Houellebecq, Michel Houellebecq. Y dice así:

Definitivamente, me decía, no hay duda de que en nuestra sociedad el sexo representa un segundo sistema de diferenciación, con completa independencia del dinero; y se comporta como un sistema de diferenciación tan implacable, al menos, como éste. Por otra parte, los efectos de ambos sistemas son estrictamente equivalentes. Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días; otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres; otros con ninguna. Es lo que se llama la "ley del mercado". En un sistema económico que prohíbe el despido libre, cada cual consigue, más o menos, encontrar su hueco. En un sistema sexual que prohíbe el adulterio, cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama. En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y a la soledad. El liberalismo económico es la ampliación del campo de batalla, su extensión a todas las edades de la vida y a todas las clases de la sociedad. A nivel económico, Raphaël Tisserand está en el campo de los vencedores; a nivel sexual, en el de los vencidos. Algunos ganan en ambos tableros; otros pierden en los dos. Las empresas se pelean por algunos jóvenes diplomados; las mujeres se pelean por algunos jóvenes; los hombres se pelean por algunas jóvenes; hay mucha confusión, mucha agitación.

Me parece sumamente acertado.

Por su parte, la crítica literaria ora le sambenita, ora le escupe en la cara. En eso me recuerda a mí. Sus detractores escriben: "Houellebecq, no sólo es un escritor que dice cosas asquerosas sino que además las dice asquerosamente". Y me sigue recordando a mí.

Pero ahora hablemos de esa ley de mercado a la que alude Houellebecq. La cosa funciona básicamente así: las personas cotizamos a la alta o a la baja, según una serie de características personales nuestras que circundan nuestra existencia. De esta manera, es evidente quién cotizará a la alta: el hombre que disponga de atractivos medios económicos -no estaría de más un chalé en primera línea de playa, apartamento espacioso y un mercedes-, combinados con un aspecto físico agraciado; a saber: sea guapo de cara, con unos bíceps potentes y marcados abdominales como chocolate en tableta; y por supuesto, que folle bien -una polla grande y gorda es indispensable (con buena polla, bien se folla)-. Luego, en un segundo plano, mucho más alejado, se le pide un mínimo de encanto personal, donde simpatía, sensibilidad y bon faire, se encuentren distribuidos en suficientes cotas. Para la mujer, se requiere principalmente que tenga unos generosos senos, un coñito depilado y juguetón, amén de un culito respingón. Además, ha de ser una excelente feladora y fornicadora insaciable con disponibilidad 24 horas. Todo lo demás son nimiedades.

Hasta aquí no se ha dicho nada especial, no se ha descubierto la pólvora, ni América tampoco. De modo que todo está muy bien dispuestito y no queda nada más que decir. Salvo una pequeña cosa que juega un papel bastante fundamental, aunque ciertamente feo en toda esta ley de mercado: la hipocresía femenil.

Este elemento pone trabas constantemente al sistema, enmascarando y manipulando cínicamente el funcionamiento del mismo. Así, cuando le preguntamos a una señorita qué busca en un hombre, a buen seguro nos dirá: "pues que sea simpático y me trate bien"... Muy, pero que muy mal... No nos lo creeríamos si la encuestada cotizara a la baja -gordita zampabollos con cara de oligofrénica-; mucho menos lo haremos si es una rubia tipo "baywatch" con tetas como melones y culo desafiante, pidiendo a gritos su ración de carne en barra. Mentira todo. Tras esa respuesta es preciso agarrar de la pechuga a la tipeja en cuestión y exclamarle con dureza: "¡Y una puta mierda, so zorra! Tú lo que quieres es un macho con un buen rabo que te taladre ese coñito palpitante."

Aquí tenemos también una muy palpable prueba de la nobleza masculina. Un tío siempre señalará la opción correcta en esta hipotética encuesta: "yo quiero una guarra que esté buena y me la chupe bien". Así de fácil, así de simple. Como la vida misma.

Pero a mí no me importa. Yo, como es evidente, cotizo a la alta.

Smuackis.

 
Comentario:
Bueno, Sr_Naranja, lo que me faltaba por ver.Ahora te dedicas a enseñar tu pilila a la gente de éste blog, además, no engañes, que esa foto te la eché yo después de aquella lluvia dorada que nos montamos en la ducha.

Eres sólo mío naranjito, y de nadie más :)
 
Comentario:
Ves si me lo explicas todo yo me entero perfectamente.

¿Qué es el clítoris??? ¿¿¿Yo tengo de eso????? ¿Y tú??? ¿¿¿También tienes uno????.

Te pondría una carita con la lengua fuera, pero no quiero excitarte no vaya que me quieras besar como tu amigo Henry.

Muackis
 
Comentario:
Mi web-cam es de ésas que sirven de cámara digital también, que hay que explicártelo todo.

Pero por favor, sigue acariciando tu clítoris mientras me contemplas. Por nada del mundo querría interrupirte.

 
Comentario:
Ahhhh se puede echar tipex en el monitor del ordenador????......no sabía.

Mi cámara no está atada al ordenador, pero no creo que llegue el cable hasta el cuarto de baño.
 
Comentario:
Amarantita, estás al quite, hija mía.

¿Tu cam está soldada al monitor? Ah, déjame adivinar... También eres de las que para borrar echas tipex en la pantalla, ¿verdad?

Muack.
 
Comentario:
Sr. Naranja no enseñe su cuerpo en público que a su sra. no creo que le sea de su agrado.

Se hizo usted la foto en la ducha con la web cam??? Lo tengo que probar, jajajajaj.
 
Comentario:
Curiosa esa costumbre masculina de pedir permiso al guardián de la honra de una mujer para poder beneficiársela en algún sentido. Menos mal que el Sr. Naranja le ha contestado en su debida medida.

De todas formas no confuna usted un beso con un martillo percutor que taladra el suelo en una obra, más bien compare el beso con una expedición arqueológica que debe proceder con mucho cuidado si quiere descubrir los tesoros que la madre tierra guarda en su interior.
 
Comentario:
A la incredulita le dejo aquí una foto que me hice ayer con la webcam.

 
Comentario:
Querido Hank, parafraseando a Caín, ¿acaso soy yo el guardián de Amaranta? Ya ves que es muy dispuestita ella... Y también muy ducha en retozar con apuestos nicks que le presten un poco de ciber-atención.

Y buenísimo el ejemplo, je, je.

Saludos.
 
Comentario:
Mi admirado Señor Naranja:

Todo en esta vida se rige por la ley de la oferta y la demanda, y el mercado del sexo no iba a ser menos: "a mayor demanda, mayores precios. A menor demanda, precios más bajos".

Para ilustrar este ejemplo, sitúese en un elegante bar de copas a primera hora de la noche. Sin duda, nuestras miras no bajan de las hembras más elegantes, más guapas de cara, con las tetas más redondas, las piernas más largas y los culos más sugerentes y apetecibles. Precios altos. Sitúese en el mismo bar a las 5 de la madrugada con 8 copas en el coleto. Nuestra demanda puede ser cubierta con cualquier cosa sin pelos en la cara, aunque tenga rozaduras en la cara interior de los muslos del roce de estos. Eso son los precios bajos, cualquier cosa nos complace.

Permítame, Señor Naranja, enviarle un beso con lengua hasta el esófago a Amaranta no por lo que escribe, sino por su entereza y persistencia, impasible al desaliento. A Coolkiku me gustaría darle una cachetada en el culo porque sí. Besos en las nalgas a ambas.

 
Comentario:
"Pero a mí no me importa. Yo, como es evidente, cotizo a la alta."

Si jaja.

A ti habria q verte chato.

besis ;)))
 
Comentario:
Si abre usted un blog sr urteil estaré encantada de aburrir a los muertos a su lado, eso sí sin perder mi identidad y si me asegura usted que no se cansará de una mujer que le guste follar. Aunque pensándolo bien a mi no me gusta follar, jajajaja a no ser que sea como lo hacen las locas.
 
Comentario:
Sr. Urteil creo que ha hecho usted una definición estupende de mi , equívoca, por supuesto.
 
Comentario:
Coolkiku cuando quieras te lo doy, él estará encantado.

Sr. Naranja le parece que doy yo muchos rodeos cuando quiero algo, o bien no ha leido lo que he escrito o bien piensa que es algo inventado. Yo soy de esas personas que solo le doy vueltas a lo que no quiero, quizá porque me gusta el pasteleo, pero cuando quiero algo lo "cojo" directamente, que la vida son dos días y la mitad la pasamos durmiendo. El problema que encuentro es que hay más cosas a las que puedo darle vueltas que cosas que "coger" directamente.
 
Comentario:
Por cierto, Urteil: ¿no ha pensado usted en hacerse un blog? Creo que daría mucho... juego.

Un abrazo.
 
Comentario:
Pues claro, Coolkiku; es lo que quieren todas. Es precisamente lo que he dicho yo. El problema está en que muy pocas lo reconocen. Por eso no me queda otra que aplaudir tu forma de pensar y de actuar en consecuencia con tus ideas. De todas maneras, es que tú eres bonita excepción. Y bueno, sucede que la mayoría de las personas tenemos ese defectito de hacer generalizaciones con todo; pero es que sin duda es lo más pragmático. Me refiero por la cosa de ahorrarse el aclarar "el 99,74% de las mujeres" -en este caso-. Sin embargo y como ves, Amaranta está absolutamente de acuerdo contigo, sólo que ella nunca se expresaría en esos términos. Ella usaría otros taimados subterfugios, como perra vieja que es, para conseguir su presa. Así les ocurre a la mayoría.

También tengo que matizar, con respecto a la noble-contestación masculina, que se presupone como encuestador a otro hombre. Yo también creo que ante una pregunta de ese tipo salida de los labios de una mujer, el macho ocultará sus verdaderos anhelos dando otra respuesta, no tan hipócrita como la de la hembra, pero sí algo más moderada. Como alguien dijo una vez, en el juego de la seducción nos servimos de mentiras, palabras torticeras y máscaras para conquistar, y luego pretendemos que se nos quiera por lo que en realidad somos. Eso creo que es extrapolable a ambos sexos. En cualquier caso, más tarde y según avanza la relación, comienza inevitablemente la fase de desenmascaramiento progresivo, que ya no acaba nunca.

Y puede que lleves razón en que, últimamente, se está perdiendo ese valor tan exquisito que es la nobleza en los hombres. Pero es que últimamente también, parece que se va perdiendo la hombría en sí: el valor, la fuerza, la entereza; los cojones, en definitiva; a favor de la homosexualidad, metrosexualidad, heteroflexibilidad y todos esos repugnantes vicios y perversiones. De eso va tu blog, ¿no?

Un saludo.
 
Comentario:
Es que he dicho que no tengo ni puta idea EXCEPTO... Etc.

Mmmmm... Normalmente no doy tantas explicaciones. Me estoy haciendo viejo.
 
Comentario:
Pues entonces no digas que no tienes ni puta idea de lo que quieres de una mujer, porque algo de idea sí que tienes.

Ayyy Urteil de mi vida y de mi corazón!! ;-)
 
Comentario:
Pues claro que lo he dicho. Por eso lo he dicho. Si no, no lo habría dicho. Lo dicho.
 
Comentario:
Urteil, entonces sí que sabes lo que quieres de una mujer es "que le guste follar, por favor, y no se esconda detrás de excusas idiotas de todos los tipos...".

Tú mismo lo has dicho.

Si alguien me vuelve a preguntar que quiero de un hombre, entonces contestaré: “Quiero un chico guapo y con dinero, que me regale caramelos, de naranja y de limón... laralá”

Esta canción me la enseñó mi abuela. Nunca tuve ninguna duda de la gran sabiduría en todos los aspectos de esta mujer. Ahora que recuerdo esta canción, tengo menos dudas aún.


 
Comentario:
Querida Coolkiku:

Lo sé. Yo aburro a los muertos. De hecho, no hace mucho que se me ocurrió en un cementerio lanzar un par de pensamientos al aire, por desahogarme un poco y, vaya, ni la Noche de los Muertos Vivientes, no te puedes imaginar qué estampida de cadáveres en diferentes grados de descomposición.

Pero digamos que, si se me preguntara a las claras qué espero de una mujer, a las claras respondería que no tengo ni puta idea (esta expresión es acorde con este blog), excepto una cosa: que le guste follar, por favor, y no se esconda detrás de excusas idiotas de todos los tipos ni amargue las existencias de ambos con "ruladas" o "rayaduras" (amigo Sr. Naranja, le gustarán las expresiones) de coco acerca del amor y otras cosas parecidas. La belleza no es tan importante: la obscenidad es lo que cuenta.

Brindo por Amaranta, la hermosa equívoca. ¡Que nadie se meta con usted!
 
Comentario:
No mujer (Amaranta), no pretendia ser ofensiva con lo de que aburrís. Lo decía por los otros comentarios que habíais puesto en el artículo anterior que habían conseguido perderme.

Me das el teléfono de tu ex? ;-)

 
Comentario:
Anda va a ser verdad que cuando se habla del tema me equivoco de palabras, jajajaj, ahora me voy a psicoanalizar yo misma. En fin críticas negativas por parte de mis amigas.

Halaaaaaaa vamos a meterse con Amaranta.
 
Comentario:
Aburro por decir lo mismo que has dicho tú Coolkiku pero con menos palabras????. Pues no sé si tú lo dices, de todas formas estoy de acuerdo con todo lo que dices.

Con respecto a la sinceridad que manifiestas sobre cuando te preguntan qué quieres, a mi me pasó algo parecido hace cuatro años, ahora sí al chico que me lo preguntó le pareció genial y estuvimos saliendo durante mucho tiempo, de hecho seguimos siendo amigos. A él le encantó la respuesta y no recuerdo haber recibido críticas negativas por parte de mi respuesta, es más cuando queremos reir un rato, esa es una de las anécdotas que siempre sale en nuestras conversaciones. El chico me preguntó: "Si me dices lo que quieres te invito a un tequila" Y yo le dije: "Follar como las locas". El contestó "Yo soy tu hombre" y evidentemente lo fue. El problema es que sigo sin saber cómo follan las locas. Sr. Naranja fíjese otro reflejo lésbico a estudiar.
 
Comentario:
Es curioso, porque yo soy de la opinión que la gran parte de las mujeres (no me atrevo a decir que todas, porque raritas las hay en todas partes) quieren todo eso que tú dices, Sr. Naranja.

Yo la primera (y quien lea la tercera y última parte de mi hombre laca verá que así es), lo he dicho, lo digo y lo diré siempre. La mujer no sólo quiere un hombre súper pene (que lo quiere, lo quiere), también quiere un descapotable, una tabla de lavar en lugar de una barriga grasosa y también quiere que, independientemente de que folle como los ángeles, vaya con ella a los mejores restaurantes de la ciudad y puedan escaparse a cualquier sitio a pasar un fin de semana sin tener que hacer la cuenta del pobre. Amén de que sea culto, guapo y discreto.

Y me pregunto yo: ¡¿qué tiene de malo todo esto?!. Yo no veo nada malo lo mire por donde lo mire. Desde luego que si tengo que elegir entre un hombre con “polla pincel”, en la cola del INEM, con un Renault 5 amarillo y abollado, que no se sepa hacer la O con un canuto, que le entren sudores fríos cada vez que le propongas hacer una escapada fugaz y entre el que es justamente todo lo contrario, querido míos, plantearse cualquier tipo de duda me parece demencial.

Eso sí, no termino de estar de acuerdo contigo, Sr. Naranja, en la parte en la que dices que cuando preguntas a un hombre que quiere de una mujer dirá “yo quiero una guarra que esté buena y me la chupe bien”. Ojalá dé yo con un hombre que me diga las cosas así de claritas y así sabría a lo que atenerme. Yo, por lo que veo últimamente, sólo doy con los que buscan el amor verdadero y no te llevan a la cama a la primera de cambio. Algo les ha pasado al género másculino.

No me el cuento ese de “te quiero tal y como eres aunque te rebosen las carnes”, mentira podrida. Quieren eso mismo que tú dices pero no lo expresan. Buscan o buscáis exactamente lo mismo que nosotras, lo mejor de lo mejor, pero no sé que pasa últimamente que no se atreven a decirlo. Al menos a mi, no me lo dicen.

Es por ello, por lo que no encuentro esa nobleza masculina de la que hablas.

Una vez alguien muy seriamente me preguntó que buscaba de un hombre y yo contesté: “que tenga un pollón y que no sea mediocre”. Conseguí ser la crítica de quienes me rodeaban, pero me quedé más ancha que larga.

Y por último decir que muy acertado lo que dice el tipo del apellido raro. Añadiría “el ahorro”: el que acumula amantes para épocas de vacas flacas ;-)

Besos a todos.

P.D.: Amaranta y & Urteil: aburrís a un muerto.
 
Comentario:
El mercado, esa excusa de roedores elevados al poder por arte de una moral religiosa laicizada, explica estupendamente, via Houellebecq, el enervante, por dónde van los tiros de la simplicidad simplicísma circundante, campo de batalla infantil ampliado, campo de batalla de niños solos, purititas partículas elementales que obedecen al principio de incertidumbre heisenbergiano.

Para hablar del mercado con éxito, lo mejor es ponerse serios, así, como Urteil (o a la inglesa, a ver quiénes lo inventaron, si no), y luego soltar cualquier disparate, hacer factura, poner la mano y sentirse la mar de consultor.

Todo es comparable, aunque al pulpívoro le parezca una falta de estilo (de otra cosa, no podría ser), y, por tanto, comprable, y así andamos, con bolsas que miden las cotizaciones de todo lo que nos rodea: ya no es Dios la medida de todas las cosas.

Por ejemplo, la energía espiritual (un homenaje a mi Amaranta preferida) no puede considerarse energía alternativa, porque obedece a la lógica mercantil del mundo de la edición o de los grupos de autoayuda. En este contexto (obsérvese mi estilo sepia), la distribución de esta energía supone un oligopolio de sus suministradores, gurúes del best-seller y predicadores del consumo aural.

El Sr. Naranja me emociona con este comentario... aunque he echado en falta algún exabrupto mayor, y una violencia verbal más desatada: también le faltó a usted su Sra. Naranja ayer, se le ve en el teclado.

Afectuosísimamente suyo queda su seguro cibermasturbador (Dalí murió antes de poder reclamar este título).
 
Comentario:
Mr. Octopus Eater, si hay algo que le ha interesado en este blog, yo ya me doy por satisfecho. Aunque todo esto sea una pérdida de tiempo, y al final me acabe sucediendo como a Proust, precisamente...

Y a riesgo de comenzar con la succión de polla anticipadamente, no le rebatiré eso de mi complejo de mediocridad. Más que nada, porque ha sonado un poco a insulto de patio de colegio "a mí me rebota y en tu culo explota".

Anacoreta, ardo en deseos por ver tu comentarito del texto.

Por cierto, ya he visto que mi señora se pasó ayer por tu blog para dejarte una perlita... Te pido que no le prestes más atención de la necesaria. Es que ayer no le puse mi particular inyección del amor, y la pobre lo acusó de esa forma.

Naranjita, qué foto más linda me has puesto... Eres un primor; más guapa que el sol y tan buena conmigo como un rojo caracol. Muack. :)
 
Comentario:
Aquí yo soy la única que chupa a mi naranja.

 
Comentario:
Pues ese fragmento de Houellebecq me ha recordado mucho a un texto que escribí hace tiempo sobre ese mismo tema. Algún día lo colgaré en mi blog...

Saludos.
 
Comentario:
No me he explicado bien, tiene usted razón. Lo del ensayo iba por el pretencioso Houellebecq y lo de las pollas por usted.

No busco a Proust en un blog, sólo navego por ahí. No se flagele ni hable de mediocridad tan rápido; oculte sus complejos. Estoy aquí voluntariamente porque algo me ha interesado.

Le agradezco que no me hable de Goethe en alemán. Sería aún más aburrido que lo de las pollas.

También me gusta mucho Tarantino. Le dedico una famosa frase del guión de Pulp Fiction “No nos chupemos las pollas todavía” ¡gran secuencia! ¿verdad?

Salud.
 
Comentario:
Hombre, aquí tenemos a Adam Smith. Al alta, a la alza, al Altísimo, a Jesucristo y al Espíritu Santo a la vez; qué más da...

A mí lo que me enervan son los mediocres que en vez de centrarse en el tema en cuestión y dar su opinión, se dedican a sacar puntita de cualquier tontería.

Los ensayos superficiales abundan en estos blogs por doquier. Y mi pretensión no es otra que darle un poco de color a esa superficialidad (naranja, está claro). No me voy a poner aquí hablar de la obra Goethe en alemán; para eso me voy a algún foro cultural sobre el tema, no a esta sentina de iletrados, no te jode...

Por otra parte, celebro que compartamos los mismos gustos musicales. Y al igual que usted creo que eso es algo muy importante.

Un saludo.
 
Comentario:
Con esos saludos pretendes excitarme???? jajajaj.

PD: yo no suplico querido.
 
Comentario:
Mira, te pondría la contestación tipo para las perrillas hipocritillas-depauperadas, pero puedes leerla tú misma ut supra.

Por eso me suplicabas constantemente que te pusiera la cam por el msn, en vez de conversar sobre física nuclear conmigo. En fin... La hipocresía, la hipocresía.

Saludos "cerebrales". :P
 
Comentario:
Seguramente, si el pretencioso Houellebecq hubiera querido comparar el libre mercado con una patata frita demasiado salada o el sexo con las maderas nobles, lo hubiera conseguido.

Y estoy seguro de que usted puede comparar con gran éxito a una mujer con un neumático; o la literatura de Kerouac con un picaporte oxidado. Y, si usted quiere, lo intento yo con una estanquera felliniana y una tarjeta de visita de un hombre de negocios noruego.

Ese tipo de ensayo plástico y superficial me enerva, como el propio Houellebecq. Es… como de comentarista deportivo.

Su concepto del sexo no es primario, no. Lo suyo con las pollas y los coñitos es una fase freudiana de desarrollo de la personalidad (temporal, en principio). Le deseo mucha suerte de verdad; apunta maneras.

Y diga mejor “cotizo al alza” (en lugar de al alta). Así parecerá que hasta sabe de lo que habla.

Por cierto, coincido bastante con sus gustos musicales. Eso es importante.
 
Comentario:
Completamente de acuerdo con este señor.

Contigo Sr Naranjo, creo que a medias. A la mujer se nos ha tachado innumerables veces por considerar el status social y económico como unos de nuestros excitantes sexuales más fuertes. Ante tal situación la mujer no es que mienta, es que para qué le vamos a contar a nadie nada que tenga que ver con nuestras preferencias. Las preferencias se plasman en la realidad de lo que cada uno elija. El hombre es más visual que la mujer, una mujer es mucho más cerebral, su sexualidad está en el cerebro, no en la vista querido amigo. De ahí que entre sus preferencias sexuales van a estar siempre la cultura, la inteligencia, la capacidad económica y muchas más cosas que luego la sociedad nos reprocha. Pero en fin también es verdad que nos encanta reir, más que la simpatía, es la capacidad, sorprendente hoy en día, de que alguien te haga reir. Y bueno pero creo que esto de las preferencias no depende tanto del sexo, sino del individuo y sus circunstancias.
No