Esa insolencia adolescente...

Lo bueno que tiene hacerse mayor es que descubres que cuando eras joven eras un poco idiota (también es cierto que cuando eres joven ser idiota te da lo mismo) pero no voy a maltratar a mis fieles lectores con mis tribulaciones sobre lo inexorable del paso del tiempo, vamos a hablar de porteros y de que más sabe el diablo por viejo que por diablo.
En mi tierna adolescencia, cuando yo contaba con 16 primaveras me animaron varios compañeros de clase a que jugara en el equipo de fútbol sala del colegio, yo después de hacerme de rogar (lo siento, tengo complejo de estrella) accedí y empecé a entrenar con los juveniles. Me presenté en el primer entrenamiento con mi camiseta gris y mis Uhlsport fucsias tras las presentaciones de rigor, el calentamiento y una ronda de tiros a puerta en forma de misil, echamos un partidillo, pues resulta que en una jugada el equipo contrario chutó fuerte y seco desde media distancia, el balón iba bien dirigido a la escuadra pero mejor colocado estaba yo así que con un paso a la izquierda y estirando un poco los brazos quedó el esférico preso entre mis guantes de estridentes colores. Desde la banda oí gritar al entrenador "¡PERFECTO! ¡PERFECTO!" Yo estaba estupefacto, casi ofendido ¿Cómo podía felicitarme por hacer algo tan simple? Yo pensaba para mis adentros "Por Dios que este hombre deje de meterse cosas raras...yo soy capaz de hacer cosas mejores".
Me acuerdo de aquello como si fuera ayer por la tarde, y de no ser porque por aquel entonces era un imberbe un tanto descerebrado me habría dado cuenta de que razones tenía para darme la enhorabuena, los porteros estamos para evitar goles y si es posible evitar segundos remates, no para volar de palo a palo cual lémur de cola anillada. Me acuerdo de cada detalle, del campo, de la jugada, del grito e incluso recuerdo lo horripilantes que eran esos guantes...pero sólo ahora me doy cuenta que era yo el que estaba equivocado.
¿Y el Zamora?

Por fin se ha confirmado la victoria del Real Madrid en liga y los periodistas deportivos tienen su morboso pasillo culé en el Bernabéu garantizado, sin embargo hay un asunto que aún está sin zanjar entré blaugranas y merengues...el trofeo Zamora.
Ahora mismo la situación está muy apretada...Iker Casillas lidera la clasificación con 31 goles en contra en 35 partidos es decir un coeficiente de 0,89 goles/partido y Víctor Valdés lleva los mismos tantos en contra pero con un partido menos y un coeficiente de 0,91. Como podéis ver la diferencia es mínima y más aún con el clásico Madrid vs Barcelona a la vuelta de la esquina, así que en ese partido no sólo entra en juego el honor de derrotar al eterno rival, sino también nuestro querido trofeo Zamora.
Un sector de la prensa deportiva llegó a decir que el cuerpo técnico del Real Madrid se planteaba sentar a Iker Casillas en el banquillo para que tuviera más posibilidades de ganar el trofeo, pero eso parecen delirios periodísticos porque no creo que saquen a Dudek en el clásico y además la ventaja que tiene Iker sobre Víctor es mínima.
Mientras otros dan por sentenciada la liga los porteros todavía andamos calculadora en mano para ver quien se lleva este año el disputado Zamora.

















