Pequeña historia
Regresó a casa mientras se encienden las luces en las calles. Una mujer camina por la vereda del frente, la veo, va envuelta en ropas anchas, en un abrigo y una larga falda de lana; avanza encogida por el frío, con la cabeza cubierta por una pañoleta; en los brazos sostiene algo que cubre del viento con una frazadita blanca. Alguien aparece corriendo detrás de ella; alguien que grita: ¡agárrenla! ¡está loca! Ella empieza a correr, rápidamente cruza la pista a unos metros de mí. Otra persona grita: ¡quítenle al bebé! y otra más: ¡está loca!, ¡se lleva un bebe que no es suyo! Un borracho sacó un cuchillo de entre las ropas e intenta clavárselo cuando ella pasa rápidamente a su lado. La mujer sigue corriendo, pero dos personas más la interceptan. No puede zafarse, por más que lo intenta. nos acercamos, la
rodeamos. Alguien le quita la pañoleta, descubriendo su rostro: vemos que ella es en realidad un hombre. La sorpresa nos dura poco, ¡hay que quitarle el bebé!, pensamos todos. Se resiste; y en el forcejeo la cabeza del bebé se desprende: es una piedra que cae y agrieta el cemento del piso; el cuerpo descabezado, es un fardo de ropa. Nos quedamos inmóviles, testigos inútiles de una cena absurda. Nos vamos. Atrás queda el hombre vestido de mujer, que llora acariciando una piedra.
Gonzalo Málaga (Perú)





