Arqueología y azar
Muchas copas pueden haber sido horneadas en el periodo indicado, con los materiales característicos de la zona y tener los diseños y detalles propios de la cultura que la concibió, y por lo tanto podrían considerarse candidatas a ser la verdadera, pero sólo una lo es, y en consecuencia probar su autenticidad es de vital importancia. Eso, dejando de lado el hecho de que es extremadamente improbable hallarla, aunque no inverosímil. Cabe la posibilidad, por ejemplo, de que un pequeño fragmento, alejado durante siglos de los otros que lo acompañaron cuando estaba entera, sea barrido en una plaza cualquiera y de pronto se encuentre con otro dentro de la papelera, y entonces de ésta surja un arbusto colosal que explote en llamas que no lo consumen, coja al pobre empleado de limpieza de las solapas y lo devore sin misericordia alguna. De modo que no es un problema de probabilidades sino de consecuencias.
Luis Gallardo (Perú)
Despertares
Sobresaltado, miro a mi alrededor. Todo está quieto. Al parecer, apenas he logrado evitar que el grito que me sacó del sueño me delate en la realidad. Escucho con atención unos instantes más, para asegurarme. No, nadie más se ha despertado. Me acomodo de nuevo entre las sábanas. A punto de dormirme otra vez, recuerdo que, en verdad, aún si hubiese gritado con todas mis fuerzas, de cualquier forma eso a nadie que me escuchara le habría importado un pepino... entonces siento que me agito de nuevo... creo que voy a gritar...
Luis Gallardo (Perú)
LOOP
Son más de las doce y se han ido todos a dormir. Estoy cansado, se me cierran los ojos, pero de todas maneras quiero ver algo en la tele antes de irme a la cama. Paso de un canal a otro con la esperanza de encontrar algo que valga la pena. En la segunda vuelta, capto que en el canal católico la imagen está detenida, así que retrocedo para verlo bien. No está detenida exactamente, está repitiendo medio segundo de un cura bastante mayor haciendo un ademán con los brazos abiertos, mientras se escucha a una abuela de voz quebrada y chillona rezando el rosario. Es gracioso, han dejado al pobre anciano congelado en el tiempo, con sus ojos desorbitados y la boca a la mitad de una vocal, como un espíritu atrapado en el purgatorio clamando por misericordia, medio segundo tras medio segundo, mientras la letanía fantasmagórica de la anciana ruega por que lo dejen salir, inútilmente.
Ahora deben ser las cinco de la mañana, de reojo veo que está amaneciendo; aún no puedo cambiar de canal y estoy empezando a asustarme.
Luis Gallardo