Historia de un amor en minúsculas
Cuando lo conoció no sabía que después lo iba a querer tanto. Con el tiempo fueron acercándose, se cogieron de la mano y tomaron un café. Hablaron y hablaron. Hablaban tanto que nos aburrían. Reían también, sin embargo. Pensaban cosas distintas pero similares. Discutían sobre algunos asuntos, tenían opiniones contrarias y no. Aunque se comunicaban en idiomas diferentes, usaban la lengua comodín que para estos casos es de suma utilidad. Después, obviamente, pasaron al lenguaje del amor. Entre caricias y besos descubrieron que podía haber algo entre los dos que, en vez de separarlos, los uniera. Y se fueron, nunca supimos adónde, juntos con el amor a cuestas. Lo demás no importaba ya.
Lisette Balabarca (Perú)
Lisette Balabarca (Perú)