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Nada de trucos baratos, se dijo. Un personaje. Un personaje hondo, lo que se dice oscuro, con tantos matices que no se pueda distinguir bien los colores.
¿La historia? Ni fábula ni experimento forzado: con las estructura de
la vida misma: casual, expeditiva, por momentos lógica y por momentos (los más) chúcara. Otro personaje. El opuesto invertido. Lo mismo. Posiblemente se descubren afines o, mejor, el lector lo hará. La ideología oscilante, sin moralejas. La prosa de escalpelo, pocos diálogos, ritmo trepidante cuando se pueda y nunca moroso, aunque siempre pausado cuando reflexivo. El inicio debe ser contundente, como el final (opuesto invertido).
Puede resultar aburrida. Evitarlo.
Marco Tulio Capica





