Último reino
Finalizadas las obras de más de catorce primaveras, el castillo lucía tal y como la ambición del Rey lo había prefigurado: las paredes ya no estaban a la vista y las ventanas eran tan amplias que el marco lo era también del horizonte. El único inconveniente, pensó el Rey cuando se perdió por primera vez en su inmensidad privada, es que ya no hay forma alguna de escapar.
Marco Tulio Capica (Perú)