TRES DE MAZEYRA
Lamento tardío
Hoy aprendí que no hay que acosar a la maestra. Creo que con un par de cocachos hubiera sido suficiente, ¿quién iba a pensar que ella tenía un verduguillo?
Vicisitudes
Con el beso que le di anoche ya vamos por los cuatrocientos diez. Los cuento todos porque sé que el último nunca nos lo llegaremos a dar.
El país de los creadores
Era un pueblo en donde todos éramos creadores notables: cuentos y novelas de envergadura. Todos nos leíamos pero, eso sí, nunca nos criticábamos. Un extraño aire se respiraba, opinábamos de todo menos de nuestros libros. A veces me pregunto si en verdad somos notables o si nos gusta vivir esta fantasía real que parece transgredir cualquier entendimiento crítico.
Orlando Mazeyra (Perú)
Hoy aprendí que no hay que acosar a la maestra. Creo que con un par de cocachos hubiera sido suficiente, ¿quién iba a pensar que ella tenía un verduguillo?
Vicisitudes
Con el beso que le di anoche ya vamos por los cuatrocientos diez. Los cuento todos porque sé que el último nunca nos lo llegaremos a dar.
El país de los creadores
Era un pueblo en donde todos éramos creadores notables: cuentos y novelas de envergadura. Todos nos leíamos pero, eso sí, nunca nos criticábamos. Un extraño aire se respiraba, opinábamos de todo menos de nuestros libros. A veces me pregunto si en verdad somos notables o si nos gusta vivir esta fantasía real que parece transgredir cualquier entendimiento crítico.
Orlando Mazeyra (Perú)