Arungquilta
El eclipse comenzaba a vislumbrarse. Recluido en la caverna, rodeado de las pinturas rupestres pigmentadas por sus ancestros, el chaman comenzó el rito. Debía expulsar a” Arungquilta”, el demonio que se apodera del sol.
Para ello, según las costumbres rituales, tomo la caja de piedra donde se hallaban los polvos para la ceremonia Acomodo en su mano las cenizas grisáceas y paternales amalgamadas con el picante “pituri” y aspiro profundamente la mezcla. A pesar de sus esfuerzos para que se cumpliera la profecía afuera reinaba la total oscuridad.
Liliana Mabel Savoia (Argentina)