Horas Extras
Nadie cierra las persianas al terminar el día, no hubo necesidad de tocar los interruptores. El señor Rodríguez me observa. Creo haberlo saludado al entrar. Su corbata está a un lado, sobre un montón de archivos manila. Adivino sus ojos vidriosos y pequeños a través de esos lentes de miope. Me aclaro la garganta ligeramente. Los dedos índice y mayor de su mano derecha están ennegrecidos por lo que parece la colilla de un cigarro. Me acerco. El cigarro ha dejado un largo rastro de cenizas sobre su escritorio. "Buenas noches", le digo mirando sus labios amoratados, "he venido por el informe final."
Luis Gallardo
Luis Gallardo





