Señuelos
El señuelo debía de haber estado –permanecía aún– en alguno de los libros de ficción que había leído durante su agitada juventud. Indagaba, husmeaba en bibliotecas ajenas y, mientras frotaba sus largas canas, soñaba con encontrarlos antes del último viaje.
¿Cuál había sido el libro de su vida? ¿En dónde estaba ese cuento de escasas líneas que había agolpado ante él a todas sus ínfulas artísticas? Una ruta errabunda se cernía sobre sus pasos y tras ellos. La tranquila inseguridad de que, por más que intente volver el tiempo atrás, nada sería igual.
Ya ni siquiera sabía diferenciar el día de la noche, ni el ruido del silencio. Parecía ser presa de un viaje afiebrado sin punto de partido… ¿Retornos? Sí. "No sé si estoy despierto o tengo los ojos abiertos", masculló mientras desempolvaba la tapa de un libro. Quiso recordar más de esa melodía de los ojos abiertos, pero no pudo. Los cerró para siempre y supo que ése era su verdadero señuelo.
Orlando Mazeyra
¿Cuál había sido el libro de su vida? ¿En dónde estaba ese cuento de escasas líneas que había agolpado ante él a todas sus ínfulas artísticas? Una ruta errabunda se cernía sobre sus pasos y tras ellos. La tranquila inseguridad de que, por más que intente volver el tiempo atrás, nada sería igual.
Ya ni siquiera sabía diferenciar el día de la noche, ni el ruido del silencio. Parecía ser presa de un viaje afiebrado sin punto de partido… ¿Retornos? Sí. "No sé si estoy despierto o tengo los ojos abiertos", masculló mientras desempolvaba la tapa de un libro. Quiso recordar más de esa melodía de los ojos abiertos, pero no pudo. Los cerró para siempre y supo que ése era su verdadero señuelo.
Orlando Mazeyra
Comentario:
Blog raro y bueno. Me encantó.





