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GAMBITO DE PEÓN (El Cuento Breve)
El espacio para tus brevísimos y casi invisibles cuentos. Aquí no hay jugada imposible.
Acerca de
Dirigido por Ricardo Sumalavia. Las colaboraciones se recibirán en la dirección: rsumala@yahoo.com Los cuentos no deben exceder las 500 palabras.
Sindicación
 
Puedes abrir los ojos
Ocurrió mientras dormía. Soñó que había muerto y que estaba en mitad de la noche, desorientado y solo como jamás antes se había sentido en ningún lugar. Pensó en ese instante que la muerte podría ser algo parecido a aquello, si no fuera porque siempre había oído que la muerte era un túnel en cuyo final se vislumbraba la claridad del otro mundo. Miró a un lado y a otro, restregó sus ojos buscando un motivo para aquella oscuridad absoluta. Se sintió flotando en ninguna parte, a merced del pánico y de la locura. No saber dónde se encontraba, no hallar un camino, un río o un cielo de otoño le resultaba horrible, pero estar solo, sin esperanzas de tocar una mano amiga, de besar unos labios encendidos, de guarecerse en el vientre de una mujer cualquiera era parte de una pesadilla de la que no le iba a ser fácil salir.
Recordó entonces que cuando era niño apretaba los ojos y se agarraba a la ropa de la cama para saltar del abismo del sueño a algún lugar seguro. Recordaba la mano cálida de su madre sujetándolo en la caída mientras le susurraba palabras de alivio y le decía que debía levantarse para ir a la escuela, que ya era la hora del desayuno. La felicidad consistía en aquel tiempo en abrir los ojos y comprobar que todo había sido un sueño y que su madre le sonreía a los pies de la cama.
En cambio ahora estaba en mitad de la pesadilla y su madre ya había muerto y nadie lo esperaba en la escuela. La noche infinita era toda su herencia, el temblor de la penumbra y la zozobra de lo desconocido, no había manos ni labios ni vientre cálido que lo acogiera. Por eso le extrañó reconocer el timbre y sentir el olor de un cuerpo familiar, como entonces, aunque ahora eran otras las palabras, distinto el tono y triste la voz que le decía con pesar ya estamos juntos al fin, hijo, ya puedes abrir los ojos.

Pascual García
De El secreto de las noches, inédito.
Autor de los libros de cuentos El intruso (Barcelona, 1995), Todos los días amor (Madrid, 1999) y la novela Nunca olvidaré tu nombre (Barcelona, 2003).
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