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GAMBITO DE PEÓN (El Cuento Breve)
El espacio para tus brevísimos y casi invisibles cuentos. Aquí no hay jugada imposible.
Acerca de
Dirigido por Ricardo Sumalavia. Las colaboraciones se recibirán en la dirección: rsumala@yahoo.com Los cuentos no deben exceder las 500 palabras.
Sindicación
 
El mimo
El mimo de la plaza Abaroa ha ido, con el tiempo, perfeccionando su arte. Cuando comenzó a hacer sus figuras en torno a la fuente desprovista de agua, solía utilizar un gesto o movimiento para cada palabra. Las contorsiones de sus piernas y sus manos, la multitud de expresiones que extraía de sus ojos y sus labios, servían para contar en detalle largas historias: un relato podía durar toda una tarde. Los transeúntes se detenían, disfrutaban de un fragmento de la historia, y reanudaban al rato la marcha, para desconsuelo del mimo, dejando unos pesos en el sombrero de copa que yacía en el suelo, sobre un saco negro.
El mimo quería que los espectadores no se fueran con el relato a medias. Y poco a poco fue aprendiendo a condensar largas parrafadas en sus gestos, a tornarlos cada vez más abstractos. Ahora, con un leve movimiento de su párpado derecho, es capaz de contar la historia de Shang Li, que fue abandonada por sus padres a la puerta de un templo en las afueras de Shangai, pero que, gracias a los cuidados de los monjes a cargo del templo, creció hasta convertirse en una joven hermosa y muy inteligente, lo cual llevó a la perdición a uno de los monjes, pues este se enamoró y prefirió quemar el templo a confesárselo -respetaba mucho su juramento religioso-, hecho que produjo un gran sentimiento de culpa
en Shang Li, quien, en penitencia, decidió cortarse la lengua, o quizás
sospechaba que ese sería su castigo y era mejor anticiparse a él.
Los transeúntes aplauden, discuten por un momento, de manera acalorada, los equívocos significados del leve movimiento del párpado derecho, y luego terminan coincidiendo en algo: quizás si la historia pudiera contarse de manera aún más condensada, podrían disfrutar mucho más de ella.
El mimo mueve la cabeza de izquierda a derecha -gesto inequívoco, este sí, de desconsuelo y resignación-, e inmediatamente se pone manos a la obra.

Edmundo Paz-Soldán
Autor, entre otros libros, de Amores imperfectos, Sueños digitales, Río fugitivo y El delirio de Turing.
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