Impromptu
En el ajedrez, no lucha el día contra la noche ni el bien contra el mal –entre otros pares de opuestos complementarios pergeñados por la tradición maniquea–, sino un mismo y único individuo, escindido entre la verdad, el saber y el instinto. El jugador –atenazado por la eternidad de lo elemental o por la actualidad del hórror vacui (pulsiones trágicas entre la vigilia y el sueño)– se deja llevar por un ensayo que obra la gesta lúdica a diferentes ritmos y acordes. Así, nada escapa al acertijo acompasado del riesgo, pues la melodía, más erótica que tanática, discurre en una improvisada estrategia surcada por maniobras maestras (grafo del deseo, postula Lacan sin arrastrar ninguna culpa). Entre un escaque y otro, la cadencia se enfoca en quebrar el registro del sometimiento, lo que exalta el goce del individuo en función de una sola jugada liberadora, aquella que implica la victoria intuitiva sobre el tiempo, a partir de una cogitación mítica, mística y misteriosa.
José Donayre
De Horno de reverbero, inédito.
José Donayre
De Horno de reverbero, inédito.
Comentario:
Mi buen Pepe: el ensayo te va bien, pero eres un maestro cuando agarras la pluma para contar. ¿Por qué has abandonado tu Comienzos para Bulldozers? Cuando tomes en serio el oficio, destrozarás a los bacancitos.





