El asistente
Centro de la ciudad. Casi amanece. Creo que no he llegado tarde. Esta vez es un pasadizo breve y apenas tres o cuatro puertas calladas. Me detengo ante la más cercana y bajo la mirada como ante un rostro conocido. Sé qué hallaré tras la puerta: botellas vacías, sábanas alborotadas, frascos recientemente abiertos, quizás baños tibios… las mismas imágenes una y otra vez y tal vez la selección la dicte la estación, las mañanas frías, un descubrimiento insoportable o algún amor mal curado. Pero esta vez mi mano toma el picaporte y la puerta no cede. ¿Habrá sido un engaño? ¿Por primera vez me habré equivocado? Las demás puertas me observan. Pero yo sé que es tras esta donde encontraré de nuevo la risa nerviosa del suicida, sus ojos abiertos ante mi llegada, las tijeras detenidas sobre las venas, el gatillo aún sin pulsar, la masa de pastillas convertidas ya en bolo letal descendiendo hacia el estómago. Su rostro será cualquier otro, pero eso no ha de importarme. Pasada la sorpresa inicial, redescubierto el irrefrenable motivo, me sentaré con calma a su lado preparado para lo que necesite; enjugaré su sudor, alisaré sus cabellos; si rompe en llanto –casi nunca sucede- sabré acercarme a su oído y susurrarle con ánimo fraterno lo que ya a su modo sabe. Entonces pasaremos momentos incómodos, largos minutos de indecisión, leves palmadas en los hombros. Poco después, algo en su quietud me lo revela. Y en ese instante, alejado de todo impulso violento, simplemente me mira. Conozco muy bien esa mirada, porque no dice nada y es el vacío lo que por negación interpreto. Este suicida ya está listo. Entonces dispongo con delicadeza lo necesario; él sabe que yo ordenaré lo que tenga que ordenarse, acomodaré lo que haya que acomodar, sembraré las irrefutables pruebas, las sentidas confesiones, las reveladoras pistas que harán girar la rueda policial que todo gobierna, hasta que ya satisfecha se detenga. Sobre ese lecho de calma, se hunden las tijeras, se aprietan los nudos, o se quiebra el silencio por el disparo, y luego las voces vecinas, irremediablemente curiosas, harán el resto. Luego de unos minutos me marcharé; después me veré sentado en oficinas públicas, calles colmadas, retazos de la armoniosa vida urbana diluyéndose a cada instante. Solo eso y simplemente esperar.
Pero hoy… ¿realmente habré cometido un error? Quizás si eligiera otra puerta…, pero no, no porque entonces el mecanismo giraría sin dirección, desatado, y no sabría nunca si es a mí a quien esperan o soy yo quien ha impulsado el proceso. No podría vivir con una muerte sobre mis hombros. Entonces, tras un leve crujido, la puerta se abre por fin. Respiro aliviado. Entro, lo veo en la penumbra que ya se disipa, y avanzo hacia él. Puedo distinguir el revólver entre sus dedos, un ligero temblor y su cabeza gacha. Me siento a su lado, enciendo un cigarrillo, cierro los ojos y aguardo. Pienso que un día, en un amanecer como este, quizás la puerta de turno no se abrirá. Qué haré entonces, me pregunto. ¿Acaso forzaré las cerraduras que encuentre? ¿Haré andar de esa forma la maquinaria solo para no pensar que esta vez será mi sudor el que alguien más enjugue y los susurros de ánimo serán entonces para mí? ¿De ese modo me justificaré? Allí sentado, observando el cuerpo indeciso que me ha convocado, pienso que sí, que quizás sí habrá de llegar ese día. Entonces, con un ligero temblor, él levanta el rostro y me mira. Sujeta con fuerza el arma, y espera mi venia. Ambos sabemos que es todo lo que le hace falta.
Johan Page
Autor de Los puertos extremos
Comentario:
Los cuentos me parecen interesantes, este en particular me asombra por la cantidad de comentarios que no comentan el cuento pero si ofenden.
Blog extraño
Blog extraño
Comentario:
El texto de la polemica en este blog. Detractores y defensores. Interesantes los cuentos señor Sumalavia, inclusive este ultimo, pese a su extension y toda la discusion que puede causar. Comparto tu opinion Angel ,aunque parece que quieres congraciarte con las "nenas". Recortar un poco no vendria nada mal. Mujeres, mujeres, que hariamos sin ustedes.
Exitos al dueño del texto.
Salutes
Exitos al dueño del texto.
Salutes
Comentario:
Comparto las ideas de las nenas Soledad Celia y Vanessa, detestable lo de los comentarios majaderos. A ignorar entonces y bien dicho Vanessa.
No he leido el libro de cuentos de Johan Page pero tomo nota, si alguien sabe cual es el titulo del libro avisenme. Page, el cuento que aqui publicas es interesante pero demasiado extenso, creo que no logra es knock out necesario, demasiada tardanza la suya. Ayudar al suicida a que acometa su tarea, resulta una tarea mas larga y detenida que el hecho mismo, el tinte cuasi novelesco es el que fastidia un poco,
Saludos y éxitos en su produccion literaria.
No he leido el libro de cuentos de Johan Page pero tomo nota, si alguien sabe cual es el titulo del libro avisenme. Page, el cuento que aqui publicas es interesante pero demasiado extenso, creo que no logra es knock out necesario, demasiada tardanza la suya. Ayudar al suicida a que acometa su tarea, resulta una tarea mas larga y detenida que el hecho mismo, el tinte cuasi novelesco es el que fastidia un poco,
Saludos y éxitos en su produccion literaria.
Comentario:
solideZ con Z, javier, solideZ con Z.
Comentario:
Saludos a este excelente blog. Los felicito con sinceridad. Pero creo que comentarios como el anterior y el sr. sabiondo no solo son dañinos y lamentables, sino faltos de argumento. Sí tanto buscan criticar, que lo hagan con solides, sres.
La calidad de los pequeños textos esta muy buena.
Javier LLena Solís.
La calidad de los pequeños textos esta muy buena.
Javier LLena Solís.
Comentario:
Sabi Hondo, ¿te das cuenta de lo que has ocasionado? El peor texto de este blog ya tiene más comentarios que el de la espectacular Mónica Belevan. Page debe estar sufriendo el vértigo de la fama. Para mí que hay un poco de estrategia de marketing. Un abrazo para los corazones rotos.
Comentario:
Comparto las opiniones de Soledad y Celia, pues si es una pena lo de estos anonimos que no saben convivir con las propuestas de la gente que quiere hacer cosas buenas con la literatura y sus escritos sin lanzar dardos venenosos que no van al caso.Mmm, en fin. Solo queda ignorar los post ofensivos y hacer como si no existieran, asi que invito a la gente comentar el cuento del señor Page en adelante, y a dejar sanjada la cuestion aqui, si me lo permiten.
Pero bueno, paso a lo más importante. Lo de la escritura de Page. Leí tu libro de cuentos Johan, agradable prosa la tuya e interesante estilo que imagino irá madurando y adquiriendo mayor solidez narrativa con cada nueva publicación que ya espero leer en los años venideros. Tienes un animo y gusto, a mi parecer, por las identidades evanescentes en los personajes y la descricpción de los lugares que incluso tocan con lo fantastico cortazariano que ha llamado mucho mi atencion. Este cuento también recoge algo de esa sensibilidad que evade las identidades concretas y se reviste de muchas palabras detenidas en el detalle de los hechos que se narran, a modo de un cuadro situacional que demora mucho en suceder, en esa demora veo cierta belleza, pero tambien cierta angustia. Será que tu cuento escapa a la brevedad de los otros, pero igual, me gusta tu prosa. Saludos sinceros y muchos éxitos.
, lo ùnico que se debe hacer en estos caso es ignorar . Pero vamos, pasando al asunto importanta
Pero bueno, paso a lo más importante. Lo de la escritura de Page. Leí tu libro de cuentos Johan, agradable prosa la tuya e interesante estilo que imagino irá madurando y adquiriendo mayor solidez narrativa con cada nueva publicación que ya espero leer en los años venideros. Tienes un animo y gusto, a mi parecer, por las identidades evanescentes en los personajes y la descricpción de los lugares que incluso tocan con lo fantastico cortazariano que ha llamado mucho mi atencion. Este cuento también recoge algo de esa sensibilidad que evade las identidades concretas y se reviste de muchas palabras detenidas en el detalle de los hechos que se narran, a modo de un cuadro situacional que demora mucho en suceder, en esa demora veo cierta belleza, pero tambien cierta angustia. Será que tu cuento escapa a la brevedad de los otros, pero igual, me gusta tu prosa. Saludos sinceros y muchos éxitos.
, lo ùnico que se debe hacer en estos caso es ignorar . Pero vamos, pasando al asunto importanta
Comentario:
Lamentable que sujetos como este Sabi Hondo persistan en los blogs y los desprestigien. Nada ahi de malo en el cuento en cuestión, incluso es interesante, como dice Soledad, entonces porqué de manera tan obvia lo ataca ese gusano? Cuanta envidia.
Excelente blog.
Excelente blog.
Comentario:
Estupid dixit: "¿realmente habré cometido un error?"
Comentario:
Sabi Hondo, ¿no te da verguenza ser tan perdedor?
Comentario:
Interesante cuento señor Page. De donde salió lo de Castañeda?. Es lamentable que blogs que intentan seriedad y buen gusto esten cruzados con elementos ofensivos, que dicho sea de paso, no entiendo. Si aqui todo es literatura señor sabio.Este es un blog para y sobre cuentos cortos, las broncas y los malos guantes, chantenselo fuera al señor Page, a Castañeda a Thays o a quien sea.
Bueno Salutes.
Soledad J.
Bueno Salutes.
Soledad J.
Comentario:
Aclaración, a propósito del disparo del tal Castañeda: los dogmas y los destinos no se cuestionan. Así que estás condenado, Pagerín. Déjate el pelo largo y aspira a tener un programa de libros en el canal 101.
Comentario:
Como jode que siempre estén hablando de mi.
No hagas caso Sabi-Hondo. Todos podemos opinar, incluso idioteces.
Pero ojo: el cuento esta bonisimo. Aunque eso es lo de menos ¿no?
No hagas caso Sabi-Hondo. Todos podemos opinar, incluso idioteces.
Pero ojo: el cuento esta bonisimo. Aunque eso es lo de menos ¿no?
Comentario:
No pienso tratar de refutarte, Sabi Hondo, porque sencillamente no das ningún argumento que refutar. Lo único que has hecho es atacar al autor de este cuento de la manera más cobarde posible: anónimamente. Gente cómo tú es la que convierte el mundo de los blogs en un callejón oscuro lleno de terroristas encapuchados. No te conozco, y a diferencia de ti, lo único que puedo hacer es criticar tu manera de comentar los textos: olvidándote de que existen y tomándolos como una excusa para insultar. Por qué lo haces, quizá para aliviar tus propios demonios personales (sean estos la envidia, la frustración, las puras ganas de destruir o sencillamente la estupidez),no lo sé. De lo que sí estoy seguro es de que tus motivaciones no son limpias. El uso de máscaras y seudónimos para esos fines es la práctica más baja que existe.
Comentario:
Nada más triste que un niño que escribe bien jugando a escritor maduro que desea espantar demonios.





