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GAMBITO DE PEÓN (El Cuento Breve)
El espacio para tus brevísimos y casi invisibles cuentos. Aquí no hay jugada imposible.
Acerca de
Dirigido por Ricardo Sumalavia. Las colaboraciones se recibirán en la dirección: rsumala@yahoo.com Los cuentos no deben exceder las 500 palabras.
Sindicación
 
ANTES DE LA MOVIDA (Sobre el microrrelato) II
La actitud del lector, decía anteriormente, es sumamente importante y decisiva para su relación con el cuento. De acuerdo a esto, él estará dispuesto a aceptar tanto las reglas de juego que le propongan, como sus excepciones. Esta disposición, como es sabido, no es exclusividad de la literatura, sino de todas las expresiones artísticas. Imagínense a un sujeto que asiste a una sala de cine y pide a gritos que no le apeguen las luces. O que luego, como no le hicieron caso, considere a todos los demás unos idiotas por no darse cuenta de que quien está en la pantalla no es Hannibal Lecter sino un hombre llamado Anthony Hopkins. Claro que también se puede ir al otro extremo: que ya no se esté dispuesto al retorno de la ficción. Habrá alguno que viendo al actor inglés caminando por unas calles de Florencia, corra a refugiarse por el temor de que le arranquen la nariz de un mordisco.
En el caso del microrrelato, es uno de los géneros que se permite quebrar sus reglas con mayor asiduidad, lo mismo que la novela. Pues debe conseguir que en unas pocas palabras se condensen, se alberguen, se potencien, el resto de elementos que suele aparecer en el cuento convencional (digamos, arbitrariamente, el de más de dos carillas). Es lógico, entonces, que el lector deba exigerse todavía más y aceptar el nuevo juego del texto.
Si ya en el cuento convencional se asume que la magia está entrelíneas, en el espacio en blanco que aloja a las palabras; en el microrrelato la dependencia de este espacio, de este vacío, es mayor. Y claro, debe ser sospechoso, y hasta absurdo, para el lector común tener que sostenerse del vacío. Pero vale la pena el intento.

Ricardo Sumalavia
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