Una rosa para ella
Ella se casó en Copenhague la tarde del 14 de Abril. No tuvo invitados ni traje de novia con larga cola, ni orquesta, ni novio. Quiso decir acepto pero no lo hizo porque nadie la escucharía y prefirió guardárselo para sí misma, por eso calló.
Por la noche nadie se fue y se quedó sola con su esposo sin cuerpo, se quitó la ropa, se besó en el cuello y se hizo el amor a oscuras.
A la mañana siguiente despertó y vio el otro lado de la cama vacío. Pensó que su flamante marido había ido a recoger alguna rosa del jardín de a lado y por eso se volvió a tirar en la cama. Pasaron las horas y él no llegaba con aquella flor recién arrancada. Ya de noche se sintió sola y llamó a su mejor amiga que no tenía voz ni nada que decir. No sabía que ocurría, no entendía porque estaba sola y porque todo era tan cotidiano.
En la madrugada no pudo resistir más. Tomó una ducha fría y mientras el agua recorría su cuerpo supo que nunca más volvería a ver a su marido. Salió desnuda de la casa, corrió por entre los árboles y llego al rosal. Tenía razón, ninguna rosa había sido arrancada. El hombre que nunca había llegado a su vida se había ido para siempre.
Ella regresa a casa y es como la tarde de su boda, sola, vacía, silenciosa. Cuelga una cuerda de la viga del baño y se ahorca. No pudo soportar la tristeza, la soledad, el abandono...
Jorge Armando García (Perú)
Por la noche nadie se fue y se quedó sola con su esposo sin cuerpo, se quitó la ropa, se besó en el cuello y se hizo el amor a oscuras.
A la mañana siguiente despertó y vio el otro lado de la cama vacío. Pensó que su flamante marido había ido a recoger alguna rosa del jardín de a lado y por eso se volvió a tirar en la cama. Pasaron las horas y él no llegaba con aquella flor recién arrancada. Ya de noche se sintió sola y llamó a su mejor amiga que no tenía voz ni nada que decir. No sabía que ocurría, no entendía porque estaba sola y porque todo era tan cotidiano.
En la madrugada no pudo resistir más. Tomó una ducha fría y mientras el agua recorría su cuerpo supo que nunca más volvería a ver a su marido. Salió desnuda de la casa, corrió por entre los árboles y llego al rosal. Tenía razón, ninguna rosa había sido arrancada. El hombre que nunca había llegado a su vida se había ido para siempre.
Ella regresa a casa y es como la tarde de su boda, sola, vacía, silenciosa. Cuelga una cuerda de la viga del baño y se ahorca. No pudo soportar la tristeza, la soledad, el abandono...
Jorge Armando García (Perú)