El cancerbero
Fui al bosque a meditar cuando encontré al cancerbero. La cabeza de la izquierda era mi rostro cuando niño, la del centro, mi rostro cuando adulto, y la de la derecha, mi rostro cuando anciano.
Las tres cabezas del cancerbero rugieron a la vez. Yo no tuve miedo. Caminé hasta la orilla de un río, la bestia me siguió con leves bramidos.
Nos quedamos contemplando nuestros rostros en el agua. Todo se volvió tranquilo. Estábamos listos para hacernos una sola criatura.
Luis Zúñiga Morales (Perú)