Preámbulo
LAERTES (regañando al niño): ¡Oh, Zeus Lykaios! ¡Habrase visto alguna vez muchacho tan taimado! ¿Pensaste que en verdad no me daría cuenta? Granuja. Pilluelo. Qué, ¿acaso, ahora, además, soy ciego? ¿Pero quién te has creído?
ODISEO: Nadie.
Mónica Belevan (Perú)





