Su afeitadora rosada
Todas las mañanas, desde que se fue, encuentro su afeitadora rosada en la ducha como una huella. Su ausencia se materializa de repente en este objeto absurdo. Su afeitadora rosada. Un dia la inspecciono desesperadamente en busca de algun rastro de su cuerpo, un poco de esa arena negra de pelitos que se esconde entre las hojillas. Pero no consigo nada. Su afeitadora rosada, un perolito arbitrario, es la unica evidencia fisica de su recuerdo. Nos duchamos juntos como siempre y dejo que me afeite.
Rodrigo Monterrey (Venezuela)
Rodrigo Monterrey (Venezuela)





