Estoy sin espacio (es tan lógico)
La verdad no entiendo como me he quedado sin espacio, les pido mil disculpas, pero el blogs me excedió, clikeen el link y seguimos como siempre, acompáñandonos...
Buenos Aires, cualquier día del segundo mes de 2006 
Cirque du Soleil, es una maravilla, donde se despliegan todas las sensaciones sin ningún tipo de límite. Les dejo una imagen de un posters(dentro de poquito están en Bs.As. )
Pd.: Mil disculpas por no contestar los comentarios de cada uno, pero es que no sabía que corresponde hacerlo solo por gentil/sutil, siempre aprendo algo y me maravillo que así sea.
Gracias , gracias a todos.
MaleNa.
Llanto azul
Buenos Aires, cualquier día del segundo mes de 2006 Has visto verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa.
Has tocado de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amàs
Has vivido como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caìda la fuga
Has sabido con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazòn
habìa que tirarlos, habìa que llorarlos
habìa que inventarlos otra vez.
Mi amado Julio

Llueve
Buenos Aires, cualquier día del segundo mes de 2006 Tu me 
empapas en quereres
Yo te calo de amor y llueve...
Tu me dices que me quieres
No hace frío pero llueve
Esta noche de sol
Las gotas de la lluvia que no cesa de caer
Parecen mariposas en el filo de tu piel
La luna esta que no se va
El sol empieza a arder
Te abrigo con estrellas llueve....
Esta noche mientras llueve
Tu me arropas el querer .....
No me acoStumbro
Buenos Aires, cualquier día del segundo mes de 2006
Yo me acostumbro a estar sin ti.
¿Lo entiendes?
Quiere decir, amor, que no amanece;
quiere decir que aprendo a abrir
los ojos sin tu beso.
Quiere decir que olvido, amor,
que yo te olvido.

Solo un Cuento (pintura y texto de Malena hace mucho)
Buenos Aires, cualquier día del segundo mes de 2006 Te regalo un cuento. Podía haber sido un paseo por el parque o una pintura a medio hacer. 
Una carta de amor, un capuchino en tu plaza favorita o un truco de magia sin ensayar apenas. Pero no. Quería que fuera un cuento.
No para después de hacer el amor ni para que nos echemos de menos. No para que suene el Adaggieto de la quinta de Mahler, ni nada por el estilo.
Te regalo un cuento para que puedas hacerlo tuyo, para que lo compartas con tu vecino de escalera o con tu gato.
Para que elijas la música que te gusta para que suene de fondo mientras lo lees.
Yo tengo mis canciones para escribirte. Tu las tuyas para leerme.
Te regalo un cuento para que puedas llevarlo contigo, dobladito en el ataché, o entre las páginas de un libro de Lord Byron.
Para que cuando te enojes conmigo puedas estrujarlo y hacer con él una pelota de papel, arrojarlo por la ventana y mirar complacido cómo lo atropella un autobús. Para que lo fotocopies mil veces y le entregues una copia a quien más te guste.
Para que envuelvas con él una manzana o para colgarlo en tu pared. Para que le claves alfileres los días en los que me matarías.
O para apuntar encima del título el teléfono de tu banco.
Te regalo un cuento improvisado. De esos que empiezas a escribir sin pensar y que no sabes cuándo acaban.
Te regalo esta noche y todas las demás. Te ofrezco mi sonrisa non stop, sin conservantes ni colorantes. Aún a riesgo de poder ser acusada de alevosía y nocturnidad, y aunque puedan encontrarse muchos más agravantes.
Te dejo abierta la ventana para que te cueles, para que me espíes ésta noche.
Para que me veas sin que te vea. Para que me cuides un poco sin que yo lo sepa.
Te regalo una idea.
El concepto más hermoso de complicidad, un escenario vacío en el que buscar la manera de encontrarse.
Te regalo un cuento que habla de amigos y de sueños, de noches de verano pegajosas, de mí misma mientras me imagino tus manos desde lo alto del cielo, antes de lanzarme en picado sobre tu almohada. De kamikazes que se estrellan en tus brazos y que no vuelven a despegar, ni falta que les hace.
Te regalo el kit completo de cariño, el maletín mágico con el que jugabas de niño .
Te regalo un cuento indeterminado sin pies ni cabeza, sin trama ni desenlace final, sin argumentos y sin actores de reparto.
Sin moraleja. Y si la tiene, que sólo tú la conozcas.
Lo único que necesitas es apagar la luz, cerrar los ojos y la puerta de tu habitación, no necesariamente en ese orden.
Dejar que te lea al oído, olvidarte de las facturas y del diario. Quererme un poco más que hace cinco minutos y hacérmelo saber, de alguna manera.
Te regalo un deseo. Llenarte de unas ganas locas de reír y de que salgas corriendo en busca de lo inesperado. Que necesites llamarme y te encuentres pidiéndome que apague la luz, que cierre mi puerta y entonces, empieces a leer el mismo cuento que estás leyendo ahora.
Y ojalá no podamos dejar de llamarnos cada noche, para contarnos el mismo cuento.
Un cuento para llevarte de viaje, y para leerle a tus hijos y a los míos, a tus hermanos y a mi abuela.
A las calles y a los parques.
Te regalo un cuento sin papel de colores ni un espero que te guste. Sin aplicar el IVA y sin descuento por pronto pago.
Un cuento que habla de ti y de mí, que pueda leerse cualquier día del año, a cualquier hora, sea cual sea tu estado de ánimo o tu sabor favorito de helado.
Carta a la MaGa
Buenos Aires, cualquier día del segundo mes de 2006
Alejandrísima:
No estés enojada conmigo por este largo silencio.
También sabés que los silencios atan, y yo he visto más de cuatro paquetes de masitas atados con hilo negro; basta desmoronar el moñito para que aparezcan los merengues, los relámpagos y la religiosas, sin contar los horribles (3 ft. , 25 les 100 gr.)
Cosas así todos los días.
Bicho lejano, la semana pasada fuimos a Montmachoux a cenar con Laure y Phillipe, y todo el mundo habló tanto de vos que yo traje una silla y la puse por la dudas.
Gracias a mi sistema de espionaje me he enterado también de que las socias del club de las piantadas se reúnen en los cafés para acordarse de su amiguita de la calle Montesdeoka.
Tu popularidad secreta puebla las terrazas del barrio latino. Hay un pintor que firma Piza; otro, Arnik.
Hay un cocktail que se llama Alexandra. Un infame plagiario llamado Hesíodo ha publicado un libro que se titula; Los trabajos y los días.
En el patio de casa debajo de la pawlownia, juega una gatita negra que imita tu manera de abrir grandes los ojos.
Ya ves que no te pudiste ir ..
Me dolió tu libro, es tan tuyo, sos tan vos en cada línea, tan reticentemente clara, tan por debajo y por adentro. ¿Conocés el sistema que consiste en hojear un libro e ir citando versos o pasajes, con algún comentario de elogio o de censura? A mí no me gusta.
Pero te voy a decir: lo que siento es lo mismo que frente a algunos (muy pocos) cuadros o dibujos surrealistas: que estoy del otro lado por un segundo, que me han hecho pasar, que soy vos, que estoy colgando de la punta de la tela como una de esas arañas rojas que hay en la Provenza y que tienen, parece, alianza con el Oscuro.
Ahora ya sé (ya lo sabía, pero ahora lo sé de alguien que está vivo, cuya mejilla he besado alguna vez) que todo o casi todo puede ser dicho en muy pocas palabras
Julio Cortázar a Alejandra Pizarnik
Del libro Palabras de autor, Cartas de Julio Cortázar















