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Hartículos (con h de humor)
Artículos humorísticos.
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Asumo la irresposabilidad de contenidos de este blog y los reiterados retrasos en la publicación de los "hartículos". Dejo las previsiones para los meteorólogos. Garson
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La casa del futuro
Las llaman EARTHSHIPS o Ecocasas, sí, pero La Casa del Futuro, ésa que parece que empieza a suscitar interés en algunas partes, no lo olvidemos: se construye con basura.

El invento es norteamericano. Creo que con esto ya está todo dicho. Ya sólo falta que nos cuenten que el alimento del futuro lo encontraremos en los McDonalds, en forma de "zamburguesa" (permitidme que la llame así, para diferenciarla de la auténtica hamburguesa alemana).

Como decía, los americanos tuvieron la idea, pero la primera construcción no la levantaron en Estados Unidos (se ve que no les quedaba sitio). Se fueron a Escocia, donde se supone que enredaron a algún campesino, para regalarle una casa cuyo olor se confundiría con el de los prados cubiertos de boñiga de vaca.

Coñas aparte, hay que reconocer que la Ecocasa tiene sus ventajas.
Ocho días y pim-pam-pum, la casa ya está construida. Aparte de la rapidez con la que se edifica, otra de las virtudes de la Ecocasa es que sólo utiliza el 10 % de la energía que necesitaría una vivienda estándar. Por lo tanto se consume menos electricidad.

A un conocido mío, Baldomero Torres, le podría interesar, pero claro, siente pánico a la oscuridad y se deja de día y de noche todas las luces encendidas.

El agua se recoge en el techo y se almacena en cisternas para distribuirla por toda la vivienda. Con tan sólo 25 cm. de lluvia al año se puede abastecer de agua a toda la casa, lo cual significa que La Casa del Futuro puede levantarse en zonas tremendamente áridas.

¡Eh, Baldomero! Tú vives en Jaén. Tal vez te convenga. De todas formas... llévate lleno el botijo.

Una parte de la energía la generan unos dispositivos microeléctricos, que funcionan como turbinas de viento. La otra parte es producida por unos paneles solares, fijados a la fachada de la Ecocasa. Es de suponer que nadie contó con el asesoramiento de diseñador alguno.

Bueno, a nuestro amigo Baldomero no creo que le importe. En la pared de su alquería tiene colgados varios pósters de Chiquetete...

Una parte del agua sucia procedente de la ducha y del lavabo va a parar al depósito del water (rechacemos el olvidado modismo W.C.), donde estaréis de acuerdo conmigo en que no es necesario que el agua sea cristalina. Otra parte pasa por un sistema de filtros y el agua termina desembocando en el jardín, donde será absorbida por las plantas.

Baldomero se ducha poco. No hay problema, pero a su sobrino "El Lito"... habrá que ir diciéndole que se olvide de su afición a meterse en la bañera para hacer submarinismo -con bombonas y todo-.

Hay que hacer mención especial al water. Según he leído, lo que va a parar allí pasa a ser procesado mediante un inodoro solar, para ser utilizado como abono.

Si Baldomero necesita tapar un agujero en la pared, nada de aguaplast, un poco de "materia" y asunto resuelto. ¡Lo que se va a ahorrar Baldomero en estiércol! ¡Y cómo habían subido los precios los de Abonos Bermúdez!

El precio de coste de la Ecocasa se sitúa en los 60.000 euros (casi diez millones de pesetas). ¿Barato? ¿Caro? En ningun artículo que haya leído para documentarme para este hartículo, se hace mención a los metros cuadrados. Habrá que informarse. Baldomero con una habitación y una cuadra se arregla.

La Ecocasa utiliza un sistema de renovación energética, que le permite funcionar de forma autónoma, sin conectarse a la red de agua corriente, a las cañerías cloacales o al tendido eléctrico. Un aparato con teclas, que uno puede llevar a todas partes, hace las veces de teléfono. Lo llaman teléfono móvil. Parece ser que la basura no afecta a la cobertura.

Los neumáticos, rellenados de tierra, se apilan como ladrillos. Dicen que la pared neumática resulta tremendamente estable. Lo que sí tiene de bueno es que, si el sobrino de Baldomero, haciendo el indio con la bici, se pega un trastazo contra la pared, puede que no se abra la cabeza, eso sí, rebotará en la fachada como bola en milloncete.

Es probable que si alguna vez Baldomero pasa por delante de una Ecocasa no la pueda diferenciar del resto de viviendas porque, evidentemente, a La Casa del Futuro se le da un acabado que impide ver la cochambre que la sustenta. Nadie estaría dispuesto a comprar, ni siquiera Baldomero, algo que pareciese un chamizo.

Si Baldomero decide comprar la Ecocasa, estoy seguro que recurrirá a los embustes más variados para justificar semejante techo. "Me tocó en una rifa, en la fiesta mayor" o "La casa me la cedieron unos amigos que marcharon a Lebrija."

Por supuesto los ecologistas están contentísimos con el invento, pues representa una forma de reducir la acumulación de detritus en el planeta.

Es probable que la imagen que nosotros pudiéramos tener de La Casa del Futuro pudiese ser muy dstinta, pero el progreso no apunta hacia mastodónticas naves que consuman energía a todo trapo, sino hacia edificios en los que la materia se regenere. Algunos habíamos pensado que el siglo XXI sería el momento de viajar en naves galácticas, el del turismo alienígena, el de expandir la Champions League a los planetas con suficiente nivel futbolístico, pero creo que ya nos estamos empezando a dar cuenta de que una cosa es el futuro y otro la Ciencia Ficción.

Sí. Creo que Baldomero se va a decidir por la Ecocasa, de todas formas, durante las obras, deberá vigilar a su sobrino... "¡Nene, no toques eso, que te puedes cortar!".