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Hartículos (con h de humor)
Artículos humorísticos.
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Asumo la irresposabilidad de contenidos de este blog y los reiterados retrasos en la publicación de los "hartículos". Dejo las previsiones para los meteorólogos. Garson
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Eurovisivos del batacazo
Hace la friolera de 35 años que España no gana el Festival de Eurovisión. Ya son años, ya. Salomé, con su vestido indescriptible, fue nuestra última ganadora con "Vivo cantando", aunque entonces tuvo que compartir el primer puesto con tres países más, de modo que fue aquel un galardón algo descafeinado. El año anterior, 1968, había logrado nuestro único triunfo Massiel y su famoso "La, La, La". Y como de estos dos éxitos ya se ha hablado y escrito hasta la saciedad, quiero centrar este artículo en los sonados batacazos que a lo largo y ancho del festival se han dado nuestros representantes.

Ha habido, no obstante, ocasiones en las que hemos rozado la gloria; Karina (2ª en 1971), Mocedades (2º en 1975), Betty Missiego (2ª en 1979), Bravo (3º en 1984) o Sergio Dalma (3º en 1991). Otras veces pasamos sin pena ni gloria. Y ha habido años en los que mejor hubiese sido quedarse en casa. Once han sido las ediciones donde nuestra participación fue funesta. El llamado "Club de los Once" da todavía que hablar. Pero antes hagamos un poco de historia del Festival.

El Festival de Eurovisión arrancó en 1956, con catorce países europeos entre los que NO se encontraba España. Y es que por aquellos tiempos Europa y el Mercado Común eran algo en lo que la oscura España franquista sólo podía soñar. Tampoco estuvo España representada en las siguientes cinco ediciones en las que la participación osciló entre diez y catorce países. Llegó el año 1961, con el Festival consolidado, y la Organización decidió ampliar el escaparate a dieciséis países. Como quien dice, no hubo más remedio que invitar a España, que aceptó el reto. Afortunadamente el comité festivalero hispano sorprendió a los europeos, descartando el folklore typical spanish y apostando por una artista de bastante fama y maneras -por aquel entonces- bastante modernas. Su nombre; Conchita Bautista. Con la Bautista y su movido tema "Estando contigo" se intentó ofrecer una cara dinámica y progresista, lejos de la imagen cutre y hortera que por desventura, en pleno siglo XXI, se sigue teniendo de España en muchas partes. Bautista quedó en la mitad de la tabla. Para ser el primer año, no estuvo mal. El año siguiente nuestro representante sería el cantante Víctor Balaguer y... ¡Aquí tenemos al primer miembro de "El Club de los Once". Balaguer no consiguió un solo voto y se encargó de dejarnos a la altura del betún. Batacazo gordooooo.

"El Club de los Once" está compuesto por once artistas que no tienen reparo en dar a conocer su identidad. Al fin y al cabo, quien más quien menos ha sabido de sus estropicios artísticos. Éstos son; Víctor Balaguer, Conchita Bautista, Braulio, Baccheli, Remedios Amaya, Paloma San Basilio, Patricia Krauss, Alejandro Abad, Antonio Carbonell, Lydia y Serafín Zubiri.

Conozcamos a los personajes. El veteranísimo Víctor Balaguer (Edición 1962) interpretó la canción "Llámame". Después del fiasco manifestaría "Llámame para lo que quieras, pero no me lleves otra vez a Eurovisión... ¡Qué bochorno!".

Conchita Bautista fue admitida en el club del desastre no por el debut de España en 1961, sino por su estrepitoso fracaso en 1965 con "Qué bueno, qué bueno", cuando el jurado pensaba "Qué malo, qué malo". El fósil de Braulio data de la edición de 1976. Éste era un señor de rizos, más parado que el caballo de un fotógrafo y con tanta marcha como José Luis Perales en un velatorio.

Braulio cantó "Sobran las palabras". Y efectivamente, sobraban las palabras para definir su paupérrima actuación. Baccheli de la edición de 1981, un caballero con nombre raro, que con "Y sólo tú" trató de contagiar al público con un poco de marcheta. Por desgracia, hizo poca gracia y el invento no cuajó. Ahora viene cuando la matan. La reina del cataclismo; la llamada Remedios Amaya. Bueno, en realidad, la descalza Remedios Amaya, que interpretó en 1983 su "¿Quién maneja mi barca?", no llegó a ser ajusticiada, y es que en realidad ella no engañó a nadie. Su arte gitano no se podía disimular, ni ser reconvertido en otra cosa. Eso es lo que debió pensar la comisión, que los europeos se pirran por el flamenco y que los votos iban a caer a mansalva, cuando lo que cayó fue un palo de los gordos. Y además merecido, por memos. Caímos en la trampa en la que no se había caído anteriormente; presentando a Europa la imagen más cañí y retrógrada del país. Europa, que no concedió un solo voto a nuestra representante, dejó claro lo que pensaba de su arte.

A la sofisticada Paloma San Basilio, artista de recursos vocales y conocida facundia, le faltan palabras cada vez que ha de explicar cómo fracasó con "La fiesta terminó" en la edición de 1985. Patricia Krauss, quedó en el puesto 19 de 22 con "No estás solo", Alejandro Abad en el 18 de 15 con "Ella no es ella" y es que si ya se empieza por tener dudas de si ella es o no es, no extraña que en el escenario uno ande algo despistado. Por lo menos pudo lavar su imagen como autor del tema "Dile que la quiero" que defendió David Civera en 2001, logrando la sexta plaza. El señor Antonio Carbonell se esforzó por ser el último, pero no tuvo suerte; sólo quedó en el puesto 20 de 23 con su "Ay, qué deseo". Qué deseo el del público de no volverle a ver el pelo. Lydia se fue de Eurovisión con un solo punto y con el farolillo rojo colgado del cuello. Su tema "No quiero escuchar" muestra bien a las claras su tozudez, cuando le llegaban voces que le aconsejaban "No vayas, no vayas.". Y el bueno de Serafín Zubiri, que debutó en el festival en 1992 quedando en el puesto 14 de un total de 23 -insuficiente para entrar en el Club de los Once-, volvió en la edición del 2000 para intentarlo de nuevo y lograr su admisión en el club del cataclismo. ¡Lo consiguió! Quedó en el puesto 18 de un total de 24 con su tema "Colgado de un sueño".

Y yo me pregunto ¿Qué valores puntúa el comité seleccionador para apostar por uno u otro artista?. A tenor de los resultados, la apuesta femenina resulta menos arriesgada, porque pese a las cinco embajadoras del desastre del Club de los Once, las mujeres consiguieron mejores posiciones. Recordemos que nunca ganó un hombre, ni un dúo, ni un grupo. Si verdaderamente aspiramos al triunfo deberíamos contratar una artista irlandesa (Irlanda ha logrado el galardón siete veces) con doble nacionalidad, y que un comité diplomático estrechase lazos con esos países que nunca nos votan. Con el invento de Operación Triunfo, se crearon nuevas expectativas, pero pronto nos dimos cuenta de que nos estaban vendiendo humo.
 
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Quizas los cantantes
no sean tan malos xo
desde siempre participar en
eurovision es un peligro,
esos cantantes ya están marcados
por su ridiculo en eurovision
y aunq admito q no he escuchado
nada de ellos, es posible q a lo
mejor hasta hayan estudiado solfeo
y todo pero ya tienen el cartel
del ridículo del festival.
Está claro q hoy x hoy es un
peligro ir a eurovision y es
más yo si fuera el q decidiera
quien participara haría un boicot como
hizo italia hace años q se canso de
llevar a su mejor cantera musical
para perder.
eso deberia hacer españa,
no ir directamente,
asi nos ahorrariamos el bochorno.
 
Comentario:
Te regalo un meme (búscalo en mi blog) para que te animes a escribir otra vez. Nos hace falta más humor como el tuyo en estas horas grises.
 
Comentario:
"¿Quién maneja mi barca?". Qué gran título, cuantas veces me habré preguntado algo así...

¿Tal vez ninguna?

Este post ha abierto mis ojos.
 
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Te agradecería cambiaras mi enlace por el que te pongo a continuación.
http://blogs.ya.com/elrincondegrial2/
Muchas gracias y disculpa por las molestias.
Un beso :)
 
Comentario:
Por cierto, ¿os acordais del austríaco Alf Poier (http://www.alfpoier.at/)? Pues quedó SEXTO, dos puestos por delante de nuestra guapísima Beth.

 
Comentario:
Eurovisión no es más que una excusa de las televisiones europeas (y debemos añadir de rebote a las discográficas) para hacer dinero con poca buena música. Es triste pero cada día más las radios y las televisiones españolas parecen pequeñas eurovisiones, pero con votos comprados por las discográficas.
O eso, o la cultura musical es inexistente.

Salud!
 
Comentario:
Nunca me ha gustado el festival más dicharachero de Europa :S
Pero hay que aceptar que ahora es pura politica de patio de vecinos..
Un beso :)
 
Comentario:
Si queremos que un/na español/la gane, que se presente por otro país o que se fusione España y un cualquier república del este ;) Politiqueo a tope!
No