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Gata Salvaje
Maullando sobre los tejados

Acerca de

Así soy yo, dulce como un gatito pero también sé sacar las uñas si la ocasión lo requiere. gatasalvaje_massassi@hotmail.com Contadores Web
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Sindicación

 
Hazme el amor en nuestro nido....
Despierto y estoy a su lado, el día empieza entre sus brazos, no imagino mejor comienzo. Sus labios acarician mi piel suavemente, recorren mi cuello, mis hombros, mi espalda y sus brazos se cierran alrededor de mi cuerpo apretándolo contra el suyo en un tierno abrazo.

Me dice que soy preciosa y que le encanta estar conmigo, y continúa con sus besos que se van haciendo más apasionados. Me giro para encontrármele frente a frente y poder contemplarle durante un instante antes de perderme en el paraíso de sus labios.
Sus manos acarician todo mi cuerpo haciéndome olvidar el sopor de la mañana y cuando su lengua las acompaña recorriendo poco a poco mi anatomía consigue volverme loca por completo. Aquí le tengo, sólo para mí.

Me pierdo en esa vorágine de sensaciones que desencadena en cada uno de mis poros, no hay nada más que su cuerpo y ahora soy yo quien se lanza a explorar cada rincón de su piel con mi boca, hasta que de nuevo nuestras lenguas se encuentran y nos abrazamos oprimiéndonos firmemente el uno contra el otro. Es entonces cuando entra dentro de mí y ya no podemos estar más unidos y nos ciega la pasión. Los besos dejan de ser besos para volverse locos mordiscos que nos hacen arder. Cada movimiento de sus caderas me hace perder la razón y miro sus ojos que se clavan en los míos y su boca que me sonríe y se lanza a comerme. Y en medio de toda esta locura me susurra al oído “me encanta hacerte el amor” y ya no queda ninguna duda, ha sido un tremendo acierto el dejarlo todo para ir hacia él, no quiero que acabe nunca este momento.
 
En esta oscuridad la claridad eres tú
Por primera vez desde hace semanas puedo sentirme bien, ilusionada. Parece que ya ha pasado lo peor. He comenzado una nueva vida después de romper con la relación que me mantenía atada y amordazada, que se había convertido en algo rutinario al lado de alguien con quien no acababa de encajar, una relación que hace tiempo perdió el brillo y la alegría que la caracterizaban. Y el primer paso fue pasar toda una noche de fiesta con el hombre que me ha hecho perder la cabeza y dejarlo todo. Hacía mucho tiempo que nadie me hacía sentir así, no quería que la noche se acabara.

Estar entre sus brazos, poder besarle y sentir su mirada clavada en mí, sus manos acariciándome y esa preciosa voz diciéndome que le encanté desde el primer día que me vio; ha sido maravilloso. Ya no me acordaba de lo que es desear con toda tu alma que sus labios rocen los tuyos, el sentir que da igual toda la gente que hay alrededor, sólo pensar en comerle. Me ha tratado con tanta dulzura que estoy viviendo en una nube desde que me separé de su lado. Es alguien con quien te puedes pegar una fiesta loca hasta que se haga de día, con quien reírte sin parar durante horas y que te abraza dulcemente cuando más lo necesitas.

Sólo con apoyar mi cabeza en su pecho y sentir sus brazos rodeándome ya soy feliz. Podría pasarme horas acariciando cada centímetro de su piel, besando sus labios y sintiendo su cálida lengua jugueteando con la mía, contemplando esa preciosa cara con su encantadora sonrisa y los ojos más bonitos que he visto en mi vida. Y su voz… no me canso de escucharla y me vuelve loca cada vez que pronuncia mi nombre. Es un ángel que ha venido a devolverme la alegría pero también a hacerme arder de deseo cada vez que me toca.