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Gata Salvaje
Maullando sobre los tejados

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Así soy yo, dulce como un gatito pero también sé sacar las uñas si la ocasión lo requiere. gatasalvaje_massassi@hotmail.com Contadores Web
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Mil y una historias diferentes
Después de una larga ausencia forzada por el estudio, por fin he terminado los exámenes y empezado las vacaciones. Mi tercer año de carrera ha concluido y me parece mentira lo rápido que ha pasado; ayer comenzaba mi andadura por el mundo universitario, con cierto miedo pero con mucha ilusión y hoy ya he pasado el ecuador y tengo que elegir especialidad. Pero eso será en septiembre, ahora toca descansar y disfrutar.

El verano me va a permitir escribir más a menudo y volver a leer cada día las nuevas historias que tenéis para contar. Ya echaba de menos el sentarme delante del ordenador y pasearme por los blogs que pueblan la red, sintiéndome partícipe de tantas vivencias, sentimientos, ideas, ilusiones… Es cierto que esto engancha, porque cada día sientes curiosidad de saber como continúa la historia de cada una de las personas que se han decidido a mostrar al mundo su forma de ver las cosas. Cada cual es diferente, única. Las hay que nos muestran un mundo de color de rosa, otras plasman la cruel realidad; pero dulces o amargas, todas merecen ser leídas y nos enseñan mucho de la vida.

No sé como resultará mi historia a los que la leéis. Habrá a quien le guste como escribo y a quien no; quien piense que soy empalagosa con tanto hablar del amor; quien se sienta identificado con lo que siento y quien se vea totalmente ajeno a ello. Sea como sea, me gusta escribir y contar lo que me ocurre y lo que me ronda la cabeza, y también me gusta pensar que hay alguien que siente interés por leer lo que escribo, igual que yo lo siento por lo que escriben otros.

No se a donde voy con todo esto. Sólo sé que ahora mismo tengo ganas de escribir, de mostrarle al mundo todo lo que siento. Y lo que siento es una gran felicidad.

Felicidad porque en estos meses desde que empezaron las clases he vivido muchas cosas. He conocido a una persona maravillosa que me ha hecho redescubrir el amor y me ha mostrado algo que ya sabía pero de lo que no me había dado cuenta, que soy joven y tengo que vivir, que disfrutar de lo que se me ofrece y no meterme en mil preocupaciones y malos rollos que lo único que hacen es amargarte la existencia.

Felicidad porque he aprendido a sentirme más libre, a disfrutar más de lo bueno que te ofrece la amistad y a no dar importancia a esos defectos que todos tenemos.

Felicidad porque cada vez tengo más claro el rumbo por el que quiero llevar mi vida y me siento menos perdida.

Felicidad porque he decidido tomar como compañera a la alegría; porque ya no importa lo que digan los demás, ya no me duelen sus críticas.

Felicidad porque por fin he aprendido el verdadero significado de esa palabra.


Felicidad.



Gracias por mostrarme que merezco más de lo que tenía y que no hay que conformarse con una vida mediocre sino aspirar a llegar lo más alto que podamos.
 
Costumbre
He leído varios post en los que se hablaba de las relaciones que continúan cuando el amor ya se ha ido y últimamente me ha dado por meditar sobre este tema.

Creo plenamente en el amor pero tanto como creo en él, también creo que es un sentimiento finito, con un principio y un final, que no dura eternamente. Y lo compruebo en tantos y tantos matrimonios en los que sólo queda el cariño, ya que el amor hace tiempo que se alejó de ellos, esas parejas que simplemente siguen juntas por costumbre. Les mantiene unidos el gran cariño que se tienen, los hijos, el hecho de estar casados o simplemente el miedo a no ser capaz de llevar su vida lejos de la otra persona. Comprendo el que sea muy difícil para ellos romper con todo, dejar tantos años y tantas experiencias a un lado y arriesgarse a una nueva vida; y también comprendo el que surjan los amantes que les hacen redescubrir el amor.


Mi relación con mi ex, a pesar de haber durado "sólo" cuatro años y de no unirnos nada más que nuestros sentimientos, en los últimos tiempos se había convertido en una de estas relaciones por costumbre. Seguía a su lado porque me unía a él un cariño inmenso que pensaba que era amor, porque me encantaba su compañía, porque ya no me acordaba de como eran las cosas cuando no le conocía y no me imaginaba la vida sin él. Pensaba que no sería capaz de estar lejos de él, que me hundiría su ausencia, que no me sentiría con fuerzas para hacer nada sin su apoyo. Me equivocaba, pero no había nada que me hiciese darme cuenta de mi error.

Hasta que un día se cruzó alguien en mi camino que día a día me hizo redescubrir sentimientos que había olvidado y que debería sentir hacia mi pareja, y más aún, me enseñó sensaciones nuevas que jamás nadie había sido capaz de despertar en mi. Me dio el valor para decir "hasta aquí" y romper con esa relación que ya estaba muerta y que me empeñaba en prolongar sin sentido. Como bien me dijo una familiar muy querida "si estás realmente enamorada ningún otro hombre es capaz de hacerte sentir como él".


Miro hacia atrás y veo que en unos pocos meses mi vida ha dado un giro, pero este giro se ha producido dentro de mí. Me siento otra.
Ahora soy capaz de ver que antes no era yo misma en ciertos aspectos, que los problemas que tenía en mi relación me hacían reprimirme y no ser totalmente yo. El que la relación no funcionase me hacía sentirme en cierta manera desdichada.

Hoy soy plenamente feliz, porque mi relación actual me llena en todos los aspectos y me hace ir por la vida con una sonrisa y con una actitud mucho más optimista que la que tenía antes. Me he dado cuenta que lo que yo creía que era un problema que tenía yo era simplemente que el hombre que tenía al lado no me hacía sentirme completamente realizada, que a su lado no podía sacar todo lo bueno que hay en mí. No le estoy culpando por nada, porque él siempre se preocupó por intentar hacerme feliz, la culpa no es suya sino de que no era la persona adecuada para mí y yo no me había dado cuenta de ello. He sacado muchas cosas bonitas de mi relación con él cuando las cosas iban mejor y no me arrepiento de haber pasado todo este tiempo a su lado, pero eso ya se ha acabado y ahora llega otra etapa en la que veo las cosas de una manera totalmente distinta a la que tenía antes. Ahora me siento liberada y tengo mil cosas en mente para hacer y para disfrutar de mi nueva vida.


El amor tiene un principio y un fin pero su duración y su calidad depende de la persona que tengas al lado y de las ganas que tú pongas en él. Y yo ahora mismo tengo unas ganas tremendas de ser feliz y de que la persona que amo lo sea también.