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Gata Salvaje
Maullando sobre los tejados

Acerca de

Así soy yo, dulce como un gatito pero también sé sacar las uñas si la ocasión lo requiere. gatasalvaje_massassi@hotmail.com Contadores Web
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Sindicación

 
Amor y sexo
Acaricia mi pelo mientras duermo y hace que me vaya despertando poco a poco, despacio, encontrándome unos instantes en ese punto en el que no sabes si sueñas o estás despierta. Un leve cosquilleo que nace en el estómago recorre mis brazos y mis piernas. No soy capaz de abrir los ojos, me resisto a abandonar el sueño, pero mi cuerpo decide por mí que es hora de ponerse en acción cuando sus dedos recorren mis pechos y mordisquea levemente mi oreja. Sabe perfectamente que eso me vuelve loca y lo emplea traicioneramente para terminar de despertarme. No se hace una idea de lo que me excita el tacto de su piel; el leve arañazo de su barbilla, en la cual la barba empieza aparecer, contra mi cuello; sus manos en mis pezones, en mis nalgas, en mi sexo; unas cuantas palabras pronunciadas en un susurro. Se ruborizó cuando le dije me ponía realmente cachonda cada vez que se acercaba cuando aún éramos tan sólo amigos. Perdí todo razonamiento el día en que estando con otro no podía evitar imaginar que era él quien me hacía el amor, aunque después no me sintiera muy orgullosa de ello. Ese día me excité, disfruté, gemí… como no recordaba haberlo hecho. Tenía que ser mío.



Quiero volverte loco. Hacerte olvidar todo cuanto te rodea. Que sólo pienses en nosotros.

Ahora estoy despierta y me lanzó a tu boca loca por ti. Comienzo a besar lentamente todo tu cuerpo, demorándome en ese rico cuello, más tarde en tu ombligo y así bajando hasta llegar a tu miembro, deseoso de recibir atención. Te hago sentir mi deseo besando, lamiendo, acariciando. Tú respiración se agita, suspiras, me miras, y al poco y con cierta dificultad, me pides que me acerque a ti para poder besarme de nuevo. Tus manos tocan cada rincón de mi cuerpo, se enredan en mi pelo, aprietan mis muslos, rozan mis labios. Me pones sobre ti y me penetras, haciendo escapar un gemido de mi garganta. Y así, entre mordiscos, caricias y pequeños gritos, nos vamos volviendo cada vez más locos hasta no poder más y estallar en una vorágine de placer.
Me envuelves entre tus brazos mientras recobramos el aliento. Clavas tus ojos en los míos y me dices que me quieres.


No puedo evitar quererte cada día un poco más. Despertar pensando en ti e irme a la cama deseando que llegue el momento de poder tenerte a mi lado y dormir contigo. Fantasear con tu cuerpo desnudo. Soñar que acaricio tu piel.

Y cuando estás a mi lado morirme de gozo cada vez que hacemos el amor. No dejarte dormir porque quiero que me ames un rato más. Morder tu cuello. Recorrer tu anatomía con mis labios. No poder parar de mirarte. Sonreír a todas horas porque te tengo.


Dices que he cambiado tu vida, que soy tu rayito de sol en un cielo cubierto de nubes, que te vuelvo loco. Tú a mí me has hecho saber lo que es desbordarse de pasión y sentir que no eres capaz de contenerla en ningún lugar. Te deseo como nunca he deseado a nadie. Cada día me das un nuevo motivo para enamorarme de ti. Cualquier jornada es buena si comienza abriendo los ojos en tu cama y sintiendo tu cuerpo enredado al mío.

Te amo.
 
Del dolor... se aprende
Hubo un tiempo en el que quise que lo nuestro no tuviera fin, en el que te quería con locura, en el que pensaba que si te perdía no sabría vivir sin ti. ¿Dónde quedó aquello? Hoy podrías decirme las palabras más bellas que jamás haya escuchado y no conseguirías hacerme sentir amor, podrías aparecer desnudo en mi cama y no despertarías mi pasión. Cómo han cambiado las cosas.

Dependía de ti. Me acostumbré de tal manera a tenerte a mi lado; a que me sacarás de mis líos; a que me dieras a entender que ningún otro podría darme lo que necesitaba, que eras lo mejor que podía encontrar, que me lo terminé creyendo. Sentía que sin ti la cosa no funcionaría. Pensaba, y tú contribuiste a meterme esa idea en la cabeza, que los problemas que había en nuestra relación eran culpa mía. ¿Qué fue lo que me hizo abrir los ojos y darme cuenta de que no era feliz? Un día vi que podía conseguir muchas más cosas en la vida, que no te necesitaba para seguir adelante. ¿En que momento ocurrió? Es algo que no tengo muy claro, fue un cambio progresivo. Él me ayudó y quizá fue quien lo desencadenó. Me mostró que podía ser mucho más feliz, que no dependo de nadie más que de mí misma, que el problema no era yo sino el no encontrarme ante el hombre adecuado.

¿Sabes cuántas veces lloré? ¿En cuántos momentos sentí que no valía para nada? ¿Qué nunca podría alcanzar la felicidad que veía en los demás? Pero ya no hay más lágrimas. Eso quedó atrás. Ahora siento que si me lo propongo, no hay nada que no pueda conseguir. Creías que al verme lejos de ti sentiría que me había equivocado y querría volver a tu lado. Eras tú quien se equivocaba. Y volviste a errar cuando decías que él se iba a cansar en dos días de mí, que yo no le importaba nada, que me lo iba a hacer pasar mal e iba a ver que tú eras el hombre adecuado. A día de hoy no me he arrepentido en un solo momento de lo que hice.

No te guardo rencor. Me engañé a mí misma, no quería abrir los ojos a la realidad porque tenía miedo de verme sola, de no tener quien me sacara del agujero si me caía; pero tarde o temprano tenía que dar el paso y cambiar mi vida para sentirla en mis manos y no dejarla en las de otros. Ahora soy yo quien la dirige, como siempre debió ser.
Sé que nunca fuiste consciente del daño que me hacías cuando me echabas la culpa de que las cosas fueran mal. Yo también te hice daño a veces sin proponérmelo. Pero ahora ya no importa, todo ha terminado. He aprendido a valorarme, cosa que nunca hice en su justa medida. También que no es bueno depender de nadie y que hay que ser valiente y atreverse de vez en cuando a lanzarse a la aventura.
 
Decidí caer en la tentación
Hoy he estado releyendo los post que he ido escribiendo desde que comencé este blog. En principio no pretendía hablar sobre mis sentimientos ni sobre el amor pero he acabado contando mi historia. Por pura casualidad este pequeño rincón de la red ha sido testigo de un importante cambio en mi vida, porque cuando empecé a escribir no me podía imaginar que dos meses más tarde iba a conocer a alguien que me iba a marcar de esta manera. La verdad es que me ha venido de perlas el ir escribiendo todo porque ahora puedo volver atrás y ver como han ido cambiando mis sentimientos.

En un primer momento prácticamente no me fijé en él, no era más que un chico mono con el que crucé un par de palabras en una noche de fiesta en la que estaba con mi pareja. Luego llegó el día en el que hablé realmente por primera vez con él y me pareció muy simpático, un hombre interesante. Nos vimos varias noches más y seguimos hablando. Siempre me hizo sentir algo, aunque en un primer momento yo no me diera cuenta o no quisiera ser consciente de ello… fuera como fuera llegó un día en que me percaté de que él no era uno más, que buscaba involuntariamente el encontrármele, que me encantaba mirarle y se me aceleraba el pulso cuando le tenía cerca. Y no es que no hayan aparecido hombres que me hayan atraído físicamente durante los años de relación con mi ex, es que con él no era sólo una atracción, era un cúmulo de sentimientos que me hacían morirme de ganas de encontrar un momento para dedicárselo.
Esos ratos en los que mi novio estaba de cachondeo con sus amiguetes y me dejaba sola, dejaron de ser malos para pasar a ser momentos en los que podía hablar con él, aunque sólo duraran cinco minutos merecían la pena. Y así fui cayendo en sus redes poquito a poco. No sólo despertaba mis más bajos instintos al estar cerca de mí, sino que también me lo pasaba genial escuchando lo que me contaba y riendo juntos. Muy pocas veces tenía la oportunidad de que mis amigas también se alejarán un poco y poder tenerle sólo para mí, pero esos momentos me volvía loca de verdad. Llegaba a mi casa con él en la cabeza y en una de esas ocasiones me habló de tal manera que me produjo un calentón que me duró todo el fin de semana… y si eso lo conseguía tan sólo con sus palabras no quería ni imaginarme lo que podía conseguir con su cuerpo. Así que, ¿qué podía hacer? Pues lo que hice, dejarlo todo para perderme con él. Qué orgullosa me siento de haber tomado esa decisión.

Y que sufran todas esas lobas que andaban detrás de él contoneándose e intentando calentarle porque es a mi a quien mete en su cama cada noche y a quien hace gozar, y yo soy la que puede besar y lamer cada centímetro de su piel y despertar a su lado cada mañana.