Hoy
Hoy, cuando por fin nos encontremos a solas, quiero que te abalances sobre mí ferozmente; que me beses con violencia, hasta clavar tus dientes en mis labios, que muerdas mis pechos y me arranques la ropa. Una vez en tu cama ponme a cuatro patas y poséeme salvajemente, como si fuéramos un par de animales desesperados. Quiero oírte jadear, sentir tu cuerpo sudar abrazado al mío. Saber que me deseas tanto como yo a ti, que te vuelves loco al sentirte dentro de mi cuerpo, que gozas tanto que te olvidas de todo lo demás.
Cuando ya no puedas más, déjame acurrucarme entre tus brazos y dime palabras dulces para recordarme que hay algo más que deseo y pasión entre nosotros, que además nos amamos con locura. Recuérdame que soy la reina de tu vida y déjame amarte como le corresponde al rey de la mía.
Eso es lo que necesito. Saber que me puedes amar tan salvajemente como a cualquiera de tus amantes esporádicas pero que al terminar no soy como ellas, algo que no te importa lo más mínimo, sino que me quieres con toda tu alma y te mueres por tenerme cerca y dormir conmigo acurrucada entre tus brazos. Que tus ojos me miran con amor y todo tu ser me necesita, que sin mí tu vida no sería la misma.
Pero, por favor, al despertar vuelve a ser el lobo que no se cansa de poseerme una y otra vez.
Cuando ya no puedas más, déjame acurrucarme entre tus brazos y dime palabras dulces para recordarme que hay algo más que deseo y pasión entre nosotros, que además nos amamos con locura. Recuérdame que soy la reina de tu vida y déjame amarte como le corresponde al rey de la mía.
Eso es lo que necesito. Saber que me puedes amar tan salvajemente como a cualquiera de tus amantes esporádicas pero que al terminar no soy como ellas, algo que no te importa lo más mínimo, sino que me quieres con toda tu alma y te mueres por tenerme cerca y dormir conmigo acurrucada entre tus brazos. Que tus ojos me miran con amor y todo tu ser me necesita, que sin mí tu vida no sería la misma.
Pero, por favor, al despertar vuelve a ser el lobo que no se cansa de poseerme una y otra vez.
En la cuerda floja
Si me concedieran un deseo ahora mismo, pediría que no te fueras, pediría que te quedaras a mi lado. Puede resultar egoísta por mi parte, pero es lo que me dice mi corazón.
Quizá tienes razón cuando dices que cada uno debe seguir su camino para alcanzar lo mejor para él, para que su vida sea como desea; pero es que ahora lo único que deseo eres tú. Dejaría todo por tenerte junto a mí. Será una idea demasiado sensiblera, pero creo que si tengo el amor a mi lado, lo tengo todo. Si tengo junto a mí alguien como tú, a quien amo cada día más, que me hace sentir completa; me da igual que el resto de mi vida no se parezca en nada a lo que siempre he soñado.
Un futuro se puede conseguir casi en cualquier lugar, alguien como tú es un bien muy escaso.
Es cierto que no sabemos si lo nuestro va a funcionar o no, pero prefiero arriesgarme y equivocarme a dejar que te vayas y sentir que he perdido al que podría ser el hombre de mi vida.
Si resulta que estoy ante un error, siempre puedo enderezar mi camino. Si dejo que te vayas lejos, puedo destrozarme el corazón y arrepentirme de por vida.
No te vayas. Te necesito. Muero si no estás. Mi felicidad reside en despertar entre tus brazos.
Que fácil es escribirlo y qué difícil decírtelo. Mil veces lo pienso y otras mil me echo atrás. Siento que no tengo derecho a pedírtelo. Tengo miedo de que decidas quedarte porque te lo pida, sin realmente desearlo y luego me culpes por romper tus sueños. Tengo miedo a pedirte que renuncies a tus planes por mí. Pero lo que más miedo me da es descubrir que sientes que lo que se te ofrece allí tiene más valor que nuestro amor. No sé si me amas lo suficiente, si saldría bien, si sería capaz de darte todo lo que necesitas.
¿Algún consejo?
Quizá tienes razón cuando dices que cada uno debe seguir su camino para alcanzar lo mejor para él, para que su vida sea como desea; pero es que ahora lo único que deseo eres tú. Dejaría todo por tenerte junto a mí. Será una idea demasiado sensiblera, pero creo que si tengo el amor a mi lado, lo tengo todo. Si tengo junto a mí alguien como tú, a quien amo cada día más, que me hace sentir completa; me da igual que el resto de mi vida no se parezca en nada a lo que siempre he soñado.
Un futuro se puede conseguir casi en cualquier lugar, alguien como tú es un bien muy escaso.
Es cierto que no sabemos si lo nuestro va a funcionar o no, pero prefiero arriesgarme y equivocarme a dejar que te vayas y sentir que he perdido al que podría ser el hombre de mi vida.
Si resulta que estoy ante un error, siempre puedo enderezar mi camino. Si dejo que te vayas lejos, puedo destrozarme el corazón y arrepentirme de por vida.
No te vayas. Te necesito. Muero si no estás. Mi felicidad reside en despertar entre tus brazos.
Que fácil es escribirlo y qué difícil decírtelo. Mil veces lo pienso y otras mil me echo atrás. Siento que no tengo derecho a pedírtelo. Tengo miedo de que decidas quedarte porque te lo pida, sin realmente desearlo y luego me culpes por romper tus sueños. Tengo miedo a pedirte que renuncies a tus planes por mí. Pero lo que más miedo me da es descubrir que sientes que lo que se te ofrece allí tiene más valor que nuestro amor. No sé si me amas lo suficiente, si saldría bien, si sería capaz de darte todo lo que necesitas.
¿Algún consejo?
Autorretrato
Dicen que soy una mujer fría, calculadora, incluso borde; pero eso lo dicen quienes no me conocen.
Dicen que parezco ser una “mosquita muerta”, y los que se han encontrado frente a frente con mi fuerte carácter saben cuánto se equivocan.
Poca gente me conoce de verdad. Soy tímida y reservada, y no me muestro como realmente soy a cualquiera; sólo ante los que conozco hace mucho tiempo o a aquellos de los que mi corazón me dice que puedo fiarme, aunque tantas veces se equivoque.
Muchos de los que me conocen de vista o por haber intercambiado unas pocas palabras conmigo, y que por haber escuchado alguna historia acerca de mí de la que no saben cuánto es cierto se creen en posición de juzgarme; muchos de esos me han tachado de zorra, de infiel, de mujer sin sentimientos, y quién sabe cuantas cosas más.
Se equivocan. Me encanta mostrar una fachada de seguridad, de independencia, de impasibilidad, que en ciertos aspectos puede ser cierta, pero que en otros no es más que una coraza para protegerme de todos esos a los que les encanta hacer daño a los demás.
Puedo ser sensible, romántica, enamoradiza, débil… si me encuentro ante un hombre capaz de revolverme las entrañas. Y también puedo negar todos esos sentimientos y mostrar a esa mujer fría a la que nada le importa que esos que me critican se empeñan en adjudicarme.
Sí, puedo ser muy borde, puedo ser tremendamente mala, pero sólo con aquellos que quieren hacerme daño o en hacérselo a alguna de las personas que me importan.
Para los que quiero soy una chica simpática y alegre, a la que le encanta divertirse y que es capaz de darlo todo por su gente sin pedir nada a cambio. Con ellos soy buena, demasiado buena a veces; y ellos me dicen que soy una mujer independiente y que tiene las cosas muy claras. Ahora sí, ahora las tengo claras, aunque me ha costado mucho conseguirlo y he luchado por ello; porque sí, soy luchadora y constante cuando quiero lograr algo.
Cuando alguien me ataca puedo cambiar en cuestión de segundos. Tengo un carácter extremadamente fuerte que procuro mantener agazapado pero que, cuando decide salir, es capaz de hacer temblar a cualquiera. No me arrepiento de tenerlo, aunque a veces sale cuando y contra quien no debería hacerlo.
La verdad es que no se me dan muy bien las medias tintas. Hay gente que me aborrece enormemente sin que yo les haya hecho nada, al menos conscientemente, y que buscan una y otra vez la manera de dejarme mal ante el mundo y de destrozar todo lo bueno que me pasa en la vida. Mis amigos dicen que es por envidia, yo no lo entiendo. Y hay otros que me adoran de tal manera que me hacen preguntarme qué es eso tan maravilloso que ven en mí para pensar que soy especial, si no soy más que nadie.
Víctor, mi chico, me dijo una vez que soy la mujer más completa que ha conocido nunca. Dice que le encanto físicamente y que soy una bellísima persona, alguien maduro y con las cosas muy claras. Eso último quizás lo dice porque no tuve miedo a dejarlo todo por intentar algo con él.
No se si fiarme de su opinión porque también dice que no le parezco tímida y sí lo que soy, demasiado para como suele ser la gente. Puede que desde que estoy a su lado eso haya cambiado un poco porque me ha aportado seguridad y ganas de mostrarme un poco más al mundo.
Y después de escribir todo esto sigo sin tener claro como coño soy.
Dicen que parezco ser una “mosquita muerta”, y los que se han encontrado frente a frente con mi fuerte carácter saben cuánto se equivocan.
Poca gente me conoce de verdad. Soy tímida y reservada, y no me muestro como realmente soy a cualquiera; sólo ante los que conozco hace mucho tiempo o a aquellos de los que mi corazón me dice que puedo fiarme, aunque tantas veces se equivoque.
Muchos de los que me conocen de vista o por haber intercambiado unas pocas palabras conmigo, y que por haber escuchado alguna historia acerca de mí de la que no saben cuánto es cierto se creen en posición de juzgarme; muchos de esos me han tachado de zorra, de infiel, de mujer sin sentimientos, y quién sabe cuantas cosas más.
Se equivocan. Me encanta mostrar una fachada de seguridad, de independencia, de impasibilidad, que en ciertos aspectos puede ser cierta, pero que en otros no es más que una coraza para protegerme de todos esos a los que les encanta hacer daño a los demás.
Puedo ser sensible, romántica, enamoradiza, débil… si me encuentro ante un hombre capaz de revolverme las entrañas. Y también puedo negar todos esos sentimientos y mostrar a esa mujer fría a la que nada le importa que esos que me critican se empeñan en adjudicarme.
Sí, puedo ser muy borde, puedo ser tremendamente mala, pero sólo con aquellos que quieren hacerme daño o en hacérselo a alguna de las personas que me importan.
Para los que quiero soy una chica simpática y alegre, a la que le encanta divertirse y que es capaz de darlo todo por su gente sin pedir nada a cambio. Con ellos soy buena, demasiado buena a veces; y ellos me dicen que soy una mujer independiente y que tiene las cosas muy claras. Ahora sí, ahora las tengo claras, aunque me ha costado mucho conseguirlo y he luchado por ello; porque sí, soy luchadora y constante cuando quiero lograr algo.
Cuando alguien me ataca puedo cambiar en cuestión de segundos. Tengo un carácter extremadamente fuerte que procuro mantener agazapado pero que, cuando decide salir, es capaz de hacer temblar a cualquiera. No me arrepiento de tenerlo, aunque a veces sale cuando y contra quien no debería hacerlo.
La verdad es que no se me dan muy bien las medias tintas. Hay gente que me aborrece enormemente sin que yo les haya hecho nada, al menos conscientemente, y que buscan una y otra vez la manera de dejarme mal ante el mundo y de destrozar todo lo bueno que me pasa en la vida. Mis amigos dicen que es por envidia, yo no lo entiendo. Y hay otros que me adoran de tal manera que me hacen preguntarme qué es eso tan maravilloso que ven en mí para pensar que soy especial, si no soy más que nadie.
Víctor, mi chico, me dijo una vez que soy la mujer más completa que ha conocido nunca. Dice que le encanto físicamente y que soy una bellísima persona, alguien maduro y con las cosas muy claras. Eso último quizás lo dice porque no tuve miedo a dejarlo todo por intentar algo con él.
No se si fiarme de su opinión porque también dice que no le parezco tímida y sí lo que soy, demasiado para como suele ser la gente. Puede que desde que estoy a su lado eso haya cambiado un poco porque me ha aportado seguridad y ganas de mostrarme un poco más al mundo.
Y después de escribir todo esto sigo sin tener claro como coño soy.
Etiquetas: autorretrato
Anécdota
Me pasé todo el día dando vueltas de una tienda a otra hasta que conseguí decidirme. Aquella noche me puse con sonrisa triunfal el precioso conjunto de ropa interior que me había comprado: sujetador de encaje negro de los que te hacen un escote de infarto y tanga a juego. Cuando me viera se pondría a mil.
Llegamos a su casa, le hago tumbarse en la cama y a media luz me quito la ropa lentamente. Cuando le pregunto que le parece dice “muy bonito pero como sigas así de lenta me voy a dormir”.
A los cinco minutos estaba durmiendo como un tronco y yo tumbada a su lado con cara de gilipollas… bonita manera de tirar el dinero.
Llegamos a su casa, le hago tumbarse en la cama y a media luz me quito la ropa lentamente. Cuando le pregunto que le parece dice “muy bonito pero como sigas así de lenta me voy a dormir”.
A los cinco minutos estaba durmiendo como un tronco y yo tumbada a su lado con cara de gilipollas… bonita manera de tirar el dinero.
Etiquetas: decepcion