Felaciones en el autobús
Es curioso lo que una llega a escuchar en el transporte público. Hoy, mientras iba en el autobús, una pareja detrás de mí tenía una conversación que he empezado a escuchar, no por cotilleo, sino por el simple hecho de que hablaban a un tono perfectamente audible por todos los que estaban alrededor. Al final me he visto, cual maruja, pegando con ansia la oreja para no perder detalle.
Pues veréis, resulta que el muchacho en cuestión debía de tener una novia la cual le tenía bastante descontento, vamos, hablando claro, que no conseguía echar un polvo con ella ni pa´ trás (que sí, que vale, que yo suelo ser más fina, pero un día es un día, y si me ando con finuras la historia pierde la gracia). Lo que no conseguí entender es el motivo de que la chica fuera tan estrecha, he deducido que tenía algún problema en su anatomía íntima del cual se sentía tremendamente avergonzada, aunque es difícil de ratificar con el vocabulario tan raro que empleaban (¡y yo que pensaba que conocía el lenguaje de barrio!). La cosa es que se había encontrado con la mujer con la que iba hablando (que por lo que pude escuchar era conocida de prácticamente toda la vida y que hasta el presente no había pasado de eso) y habían tenido una noche de sexo salvaje.
Lo más gracioso ha sido cuando ambos se han puesto a comentar la jugada y a puntuar su experiencia.
Él decía que le ponía una nota alta porque, en palabras suyas, “hacía mucho tiempo que nadie me la chupaba tan bien” (digo yo que si su novia no quería acostarse con él, mucho menos le iba a hacer eso), y lo ha repetido varias veces para que nos quedase claro a todos. Ahí hasta me he asustado porque, joer, no es muy normal ir diciendo eso por la mañana en un autobús atestado de gente y a volumen de verdulero de mercadillo.
A esto, su acompañante le respondía, muy bajito también, que es que se lo había hecho con muchas ganas porque, ya lo decía ella, “que a este le iba a echar un buen polvo algún día”, y que no se creyera que ella se la chupaba a cualquiera. No sé, pero debes de estar muy interesada en que todo el mundo conozca tus dotes si lo pregonas de esa manera. Vamos, que yo no tengo reparos en hablar de mi vida sexual con mis colegas, pero tampoco voy con un megáfono por la calle diciendo “¡¡cómo la chupo!!, ¡¡señores!!, ¡¡cóoooomo la chupo!!”.
Y con esto me he tenido que conformar, porque han llegado a su parada, se han bajado y he tenido que continuar mi viaje con las ganas de seguir escuchando. Eso sí, me ha quedado claro clarito que esa chica hace unas felaciones de vicio. Anoto el dato por si me sirve de algo en la posteridad.
Y, no, pervertidos, no han hecho una demostración en el autobús.
Pues veréis, resulta que el muchacho en cuestión debía de tener una novia la cual le tenía bastante descontento, vamos, hablando claro, que no conseguía echar un polvo con ella ni pa´ trás (que sí, que vale, que yo suelo ser más fina, pero un día es un día, y si me ando con finuras la historia pierde la gracia). Lo que no conseguí entender es el motivo de que la chica fuera tan estrecha, he deducido que tenía algún problema en su anatomía íntima del cual se sentía tremendamente avergonzada, aunque es difícil de ratificar con el vocabulario tan raro que empleaban (¡y yo que pensaba que conocía el lenguaje de barrio!). La cosa es que se había encontrado con la mujer con la que iba hablando (que por lo que pude escuchar era conocida de prácticamente toda la vida y que hasta el presente no había pasado de eso) y habían tenido una noche de sexo salvaje.
Lo más gracioso ha sido cuando ambos se han puesto a comentar la jugada y a puntuar su experiencia.
Él decía que le ponía una nota alta porque, en palabras suyas, “hacía mucho tiempo que nadie me la chupaba tan bien” (digo yo que si su novia no quería acostarse con él, mucho menos le iba a hacer eso), y lo ha repetido varias veces para que nos quedase claro a todos. Ahí hasta me he asustado porque, joer, no es muy normal ir diciendo eso por la mañana en un autobús atestado de gente y a volumen de verdulero de mercadillo.
A esto, su acompañante le respondía, muy bajito también, que es que se lo había hecho con muchas ganas porque, ya lo decía ella, “que a este le iba a echar un buen polvo algún día”, y que no se creyera que ella se la chupaba a cualquiera. No sé, pero debes de estar muy interesada en que todo el mundo conozca tus dotes si lo pregonas de esa manera. Vamos, que yo no tengo reparos en hablar de mi vida sexual con mis colegas, pero tampoco voy con un megáfono por la calle diciendo “¡¡cómo la chupo!!, ¡¡señores!!, ¡¡cóoooomo la chupo!!”.
Y con esto me he tenido que conformar, porque han llegado a su parada, se han bajado y he tenido que continuar mi viaje con las ganas de seguir escuchando. Eso sí, me ha quedado claro clarito que esa chica hace unas felaciones de vicio. Anoto el dato por si me sirve de algo en la posteridad.
Y, no, pervertidos, no han hecho una demostración en el autobús.
Sueños
Camino despacio, sintiendo la brisa en mi piel, escuchando el vaivén de las olas. No me lo puedo creer, estoy aquí. Después de tanto tiempo, de los constantes obstáculos surgidos, estoy aquí.
Recorro pausadamente las calles que me separan de su piso, tirando de mi maleta, portando tan sólo una pequeña porción de todo lo que me hubiera gustado coger. Deleitándome con cada detalle de esta hermosa tierra, de la que me enamoré la primera vez que la divisé desde la ventanilla del avión. La que sentí como un hermoso lugar para vivir y de la que me había olvidado, hasta que la reencontré en sus sueños. Recordé mi amor por este pequeño rincón y descubrí que esta es otra de las muchas cosas que nos unen. Escuché de su boca que quería vivir allí y entonces caí en la cuenta de que eso mismo se lo dije yo hacía tiempo a otra persona. Que coincidencia.
Y ahora he regresado a este amado lugar, con mil y un proyectos en la cabeza, con todo lo que he ido planificando con el paso del tiempo, y parece que todo está bien, que no volveré a escuchar una negativa que nuble mis sueños, pues son los de ambos.
Es un bonito edificio. El portal está abierto. Subo escalón tras escalón y me encuentro llamando a su puerta. Ahí está, que hermosa sonrisa. Sus brazos me reciben envolviéndome y me cubre de besos. “Que bien que estés aquí”.
Juntos, recorremos la casa. Todavía está medio vacía, pero no importa, el mayor trabajo ya está hecho. Ahora sólo queda planear juntos colores, formas… que vistan esas paredes, reflejando la alegría que sienten nuestros corazones.
El mar, los bosques, nosotros. Por fin se juntan como cada día lo hacían en nuestros sueños.
Recorro pausadamente las calles que me separan de su piso, tirando de mi maleta, portando tan sólo una pequeña porción de todo lo que me hubiera gustado coger. Deleitándome con cada detalle de esta hermosa tierra, de la que me enamoré la primera vez que la divisé desde la ventanilla del avión. La que sentí como un hermoso lugar para vivir y de la que me había olvidado, hasta que la reencontré en sus sueños. Recordé mi amor por este pequeño rincón y descubrí que esta es otra de las muchas cosas que nos unen. Escuché de su boca que quería vivir allí y entonces caí en la cuenta de que eso mismo se lo dije yo hacía tiempo a otra persona. Que coincidencia.
Y ahora he regresado a este amado lugar, con mil y un proyectos en la cabeza, con todo lo que he ido planificando con el paso del tiempo, y parece que todo está bien, que no volveré a escuchar una negativa que nuble mis sueños, pues son los de ambos.
Es un bonito edificio. El portal está abierto. Subo escalón tras escalón y me encuentro llamando a su puerta. Ahí está, que hermosa sonrisa. Sus brazos me reciben envolviéndome y me cubre de besos. “Que bien que estés aquí”.
Juntos, recorremos la casa. Todavía está medio vacía, pero no importa, el mayor trabajo ya está hecho. Ahora sólo queda planear juntos colores, formas… que vistan esas paredes, reflejando la alegría que sienten nuestros corazones.
El mar, los bosques, nosotros. Por fin se juntan como cada día lo hacían en nuestros sueños.
Etiquetas: sueños
Piropos
Nunca me ha gustado demasiado que me piropeen por la calle, porque sale mi vena tímida y puedo ponerme roja como un tomate, más por el hecho de sentirme observada, que por lo que puedan decir, ya que muchos piropean casi por inercia cuando ven una silueta femenina.
Pero no voy a hablar de los llamados “piropos de obrero”, que no suelen resultar muy agradables para quien los recibe (a no ser que sean de los que hacen gracia). Por otra parte, ahora que lo he mencionado, nunca entenderé el por qué de esa tendencia a piropear a todo lo que se mueve que tienen en el sector de la construcción. ¿Cuándo les hacen la entrevista de trabajo se lo piden como requisito?, o ¿es algo que se adquiere por el contacto diario con los compañeros de trabajo?
El piropo español en general se puede dividir en dos ramas: o bien bestia o bien gracioso, pero esta claro que no suele ser algo con lo que se pueda conquistar a una mujer.
Un par de ejemplos del primer tipo:
- ¡Sería capaz de follarme a tu perro para entrar en tu familia!
- ¡Te voy a borrar los pezones a lametazos!
Y uno del segundo tipo:
- ¡Morena! ¡Qué necesitas señalización! ¡Qué con tantas curvas, uno se mata!
Pero bueno, a lo que voy. Todos tenemos la suerte de vez en cuando, de escuchar algún piropo precioso que se salga de los esquemas marcados y que nos alegre el día. A mí uno de los que más me ha gustado escuchar me lo dijo una noche un completo desconocido y fue: "Tú no deberías morirte nunca". Otro que me gustó aunque ya está bastante escuchado es “¿Quieres ser la Diosa de una nueva religión?”.
¿Cuáles os han dicho a vosotros que os hayan gustado?
Pero no voy a hablar de los llamados “piropos de obrero”, que no suelen resultar muy agradables para quien los recibe (a no ser que sean de los que hacen gracia). Por otra parte, ahora que lo he mencionado, nunca entenderé el por qué de esa tendencia a piropear a todo lo que se mueve que tienen en el sector de la construcción. ¿Cuándo les hacen la entrevista de trabajo se lo piden como requisito?, o ¿es algo que se adquiere por el contacto diario con los compañeros de trabajo?
El piropo español en general se puede dividir en dos ramas: o bien bestia o bien gracioso, pero esta claro que no suele ser algo con lo que se pueda conquistar a una mujer.
Un par de ejemplos del primer tipo:
- ¡Sería capaz de follarme a tu perro para entrar en tu familia!
- ¡Te voy a borrar los pezones a lametazos!
Y uno del segundo tipo:
- ¡Morena! ¡Qué necesitas señalización! ¡Qué con tantas curvas, uno se mata!
Pero bueno, a lo que voy. Todos tenemos la suerte de vez en cuando, de escuchar algún piropo precioso que se salga de los esquemas marcados y que nos alegre el día. A mí uno de los que más me ha gustado escuchar me lo dijo una noche un completo desconocido y fue: "Tú no deberías morirte nunca". Otro que me gustó aunque ya está bastante escuchado es “¿Quieres ser la Diosa de una nueva religión?”.
¿Cuáles os han dicho a vosotros que os hayan gustado?
Respuestas
El Fugitivo ha escrito un comentario en el post anterior que al que creo que merece la pena dedicar un espacio. Dice lo siguiente:
“Es curioso lo que te pasa estas igual que al principio.
Parece que no sabes a donde ir y nuevamente la espada de damocles pende sobre ti. Creo que son los ciclos que no terminamos de romper.
Te escribo esto porque me encuentro en la misma situación. Hace un par de semanas te escribí emocionado: el saber que alguien en otra parte del mundo, del género opuesto, mas joven, estuviera atravesando la misma situación que yo. (pero no llego el mensaje)
Hoy no estoy emocionado, esto impresionado que se repite la situación. Caray!, es verdad que en una sociedad globalizada se tienden a repetir los patrones. En fin. No es el caso.
A un amor saturado, confuso y tedioso le podemos dar la espalda, liberarnos de él. Escribiste en junio… "Dependía de ti. Me acostumbré de tal manera a tenerte a mi lado; a que me sacarás de mis líos; a que me dieras a entender que ningún otro podría darme lo que necesitaba, que eras lo mejor que podía encontrar, que me lo terminé creyendo"
Eso (el amor) lo sustituimos por uno fresco, ese que buscamos desde hace años, perfecto diría yo... la pasión surgió de nuevo…la vida te absorbe y por fin amaneces con quien quieres estar (nuevamente) de por vida... Unos meses después los intereses personales se cruzan y parece que desvían el interés primario…
La necesidad de posesión, la urgencia de la presencia… se convierten en dependencia. Y nuevamente un círculo se aparece.
Desde luego que no sufrimos como antes…pero cualquier malestar o incomodidad es también un sufrir… menor pero igual incomoda.
La reflexión ahora fluye más rápido, los meses de "aprendizaje" se vuelven a leer en minutos.
Yo también quiero estar allí, con ella... pero también tengo que estar conmigo... he aprendido que mi felicidad es proporcional a la felicidad que transmito a mi compañera de vida.
Tranquila pierde el temor… déjalo ir. Yo haré lo que hice en junio… nuevamente...
Saludos.”
Sí, puede parecer que estoy igual que al principio, pero para mí no es del todo así. Existe la gran diferencia de que antes no era feliz y ahora sí lo soy, y eso cambia mi manera de ver las cosas.
La primera vez que escribí acerca de la posibilidad de que Víctor se fuera estaba muerta de miedo, no había analizado la situación, no sabía qué hacer y dudaba de sus sentimientos hacia mí.
Después de estas semanas me he dado cuenta de que no es el fin del mundo, ni siquiera tiene que suponer un adiós para nosotros dos. Y algo más importante, me he dado cuenta de lo mucho que significo para él, de que está completamente enamorado de mí y de que esta situación es mucho más dura para él de lo que pueda ser para mí. Porque yo no tengo que hacer nada, sólo enfrentarme a estar separados. En cambio él está en una situación difícil, luchando por decidirse, por saber qué es lo correcto. Está aguantando un trabajo que odia, cuando hace tiempo que podía haberlo dejado, sólo para poder seguir aquí a mi lado y no se decide a irse por eso, porque no quiere dejarme atrás. Sabe que no puedo ir con él, al menos de momento, que tengo una carrera, familia, amigos…, quiere irse para poder vivir como siempre ha deseado pero cada día a mi lado le hace que le cueste más dar el paso.
Por eso he decido darle todo mi apoyo en estos momentos y dejarle marchar, ponérselo fácil, porque decirle “quédate” sería egoísta y sólo deseo su felicidad.
Es cierto, esta situación y otras parecidas se repiten en muchas personas a lo largo del mundo y hay algo muy bonito en todo esto, que internet nos permite conocer a otros en la misma situación, aconsejarles y dejarnos aconsejar por ellos. Siempre supone un consuelo el comprobar que otros sienten lo mismo que tú.
Yo he aprendido que a veces tenemos que dejar de mirar nuestro mundo para mirar el de los demás, y que quizá allí encontremos la respuesta a nuestras propias preguntas.
Gracias por tú comentario, tienes mucha razón y creo que has tomado la decisión correcta. Te deseo todo lo mejor.
“Es curioso lo que te pasa estas igual que al principio.
Parece que no sabes a donde ir y nuevamente la espada de damocles pende sobre ti. Creo que son los ciclos que no terminamos de romper.
Te escribo esto porque me encuentro en la misma situación. Hace un par de semanas te escribí emocionado: el saber que alguien en otra parte del mundo, del género opuesto, mas joven, estuviera atravesando la misma situación que yo. (pero no llego el mensaje)
Hoy no estoy emocionado, esto impresionado que se repite la situación. Caray!, es verdad que en una sociedad globalizada se tienden a repetir los patrones. En fin. No es el caso.
A un amor saturado, confuso y tedioso le podemos dar la espalda, liberarnos de él. Escribiste en junio… "Dependía de ti. Me acostumbré de tal manera a tenerte a mi lado; a que me sacarás de mis líos; a que me dieras a entender que ningún otro podría darme lo que necesitaba, que eras lo mejor que podía encontrar, que me lo terminé creyendo"
Eso (el amor) lo sustituimos por uno fresco, ese que buscamos desde hace años, perfecto diría yo... la pasión surgió de nuevo…la vida te absorbe y por fin amaneces con quien quieres estar (nuevamente) de por vida... Unos meses después los intereses personales se cruzan y parece que desvían el interés primario…
La necesidad de posesión, la urgencia de la presencia… se convierten en dependencia. Y nuevamente un círculo se aparece.
Desde luego que no sufrimos como antes…pero cualquier malestar o incomodidad es también un sufrir… menor pero igual incomoda.
La reflexión ahora fluye más rápido, los meses de "aprendizaje" se vuelven a leer en minutos.
Yo también quiero estar allí, con ella... pero también tengo que estar conmigo... he aprendido que mi felicidad es proporcional a la felicidad que transmito a mi compañera de vida.
Tranquila pierde el temor… déjalo ir. Yo haré lo que hice en junio… nuevamente...
Saludos.”
Sí, puede parecer que estoy igual que al principio, pero para mí no es del todo así. Existe la gran diferencia de que antes no era feliz y ahora sí lo soy, y eso cambia mi manera de ver las cosas.
La primera vez que escribí acerca de la posibilidad de que Víctor se fuera estaba muerta de miedo, no había analizado la situación, no sabía qué hacer y dudaba de sus sentimientos hacia mí.
Después de estas semanas me he dado cuenta de que no es el fin del mundo, ni siquiera tiene que suponer un adiós para nosotros dos. Y algo más importante, me he dado cuenta de lo mucho que significo para él, de que está completamente enamorado de mí y de que esta situación es mucho más dura para él de lo que pueda ser para mí. Porque yo no tengo que hacer nada, sólo enfrentarme a estar separados. En cambio él está en una situación difícil, luchando por decidirse, por saber qué es lo correcto. Está aguantando un trabajo que odia, cuando hace tiempo que podía haberlo dejado, sólo para poder seguir aquí a mi lado y no se decide a irse por eso, porque no quiere dejarme atrás. Sabe que no puedo ir con él, al menos de momento, que tengo una carrera, familia, amigos…, quiere irse para poder vivir como siempre ha deseado pero cada día a mi lado le hace que le cueste más dar el paso.
Por eso he decido darle todo mi apoyo en estos momentos y dejarle marchar, ponérselo fácil, porque decirle “quédate” sería egoísta y sólo deseo su felicidad.
Es cierto, esta situación y otras parecidas se repiten en muchas personas a lo largo del mundo y hay algo muy bonito en todo esto, que internet nos permite conocer a otros en la misma situación, aconsejarles y dejarnos aconsejar por ellos. Siempre supone un consuelo el comprobar que otros sienten lo mismo que tú.
Yo he aprendido que a veces tenemos que dejar de mirar nuestro mundo para mirar el de los demás, y que quizá allí encontremos la respuesta a nuestras propias preguntas.
Gracias por tú comentario, tienes mucha razón y creo que has tomado la decisión correcta. Te deseo todo lo mejor.
Etiquetas: respuesta