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Gata Salvaje
Maullando sobre los tejados

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Así soy yo, dulce como un gatito pero también sé sacar las uñas si la ocasión lo requiere. gatasalvaje_massassi@hotmail.com Contadores Web
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Se acaba un año demasiado corto
La navidad no empezó muy bien para mí. El día 21 me dieron las vacaciones en la facultad. Ese mismo día, mi querida mascota, un perrito de la pradera, murió en mis manos. Le oí gritar y cuando fui a su jaula estaba sufriendo un ataque. No dio tiempo a nada, en un par de minutos estaba muerto. Habrá para quien esto no signifique mucho, no para mí, que le crié desde pequeño y cada día jugaba con él. Pero mi chico ha querido hacerme olvidar esto pronto y me ha regalado un precioso cachorrito de hurón.
En principio estaba triste y no me sentía con fuerzas para comenzar con una nueva mascota, pero en estos días ha conseguido ganarse mi cariño. No tenía ni idea de que estos animalillos fueran tan simpáticos y juguetones. Son como niños.

Y ahora que va terminar el año, toca hacer balance. Sale positivo. El 2006 me ha encantado, ha sido el mejor de los últimos años. Llevaba bastante tiempo en que no me sentía completamente feliz. A pesar de estar estudiando la carrera que siempre había soñado, no disfrutaba y tuve tentaciones de dejarla en más de una ocasión. Amigos, conocidos, pareja... con todos había algún tipo de mal rollo. Pero llegó el 2006 y lo primero que hice fue conocer a Víctor, mi actual pareja. A partir de ahí todo ha ido genial. Sí, ha habido cosas malas, como el tener que soportar los sollozos, críticas y ataques de mi ex; los amigos que resultaron no serlo; o la muerte de mi pequeña mascota; pero las buenas pesan mucho más. Ha sido en primer año en que he sacado todas las asignaturas que había cogido y en que he estudiado con ganas y no obligándome a ello, y eso que también ha sido el que más fiestas me he pegado. He hecho mil cosas diferentes, me he reído como nunca, me he decidido a hacer borrón y cuenta nueva y he olvidado todos malos rollos. Y pensar que todo esto se lo debo a él… no imaginaba que una sola persona pudiera cambiarte la vida de esta manera. De siempre había sido un poco borde pero ahora se me ha dulcificado el carácter hasta límites insospechados; más o menos lo mismo que me ha aumentado la paciencia. Ya no soy la misma.
Así que la fiesta de nochevieja es algo más especial que el cambio de año, es el día en que celebramos que hace un año nos conocimos por casualidad en una fiesta.

Feliz año a los que leáis esto. Ojalá que el 2007 sea un buen año para todos.

Basileia: Igual tienes razón y he interpretado mal el comentario pero, como la autora no aparece, me da que nos quedamos con la duda. Gracias por dejarme comentarios siempre.

Droki: Muchas gracias, es agradable saber que sigues mi historia. Intentaré escribir más a menudo, aunque el tiempo y la inspiración no pongan muchas facilidades. Besos.

_Azul: ¡Cuánto tiempo sin verte por aquí! Me he pasado un montón de veces por tu blog y como no había nada nuevo en tanto tiempo, pensaba que habías abandonado la blogosfera. Un placer tenerte con nosotros de nuevo, esperemos que por mucho tiempo, y gracias por los ánimos.

 
Mi vecindario
Vivo en una de esas urbanizaciones alejadas del centro que pretenden ser sitios tranquilos con gente tranquila, en los que mantenerse un poco alejado del mundanal ruido; pero, nada más lejos. Todos tenemos vecinos peculiares y que le quitan tranquilidad a nuestra existencia. Hoy voy a hablar de los míos, que dan para escribir un par de libros.

¿Por donde empezar? No se que consideración tendrán de mí mis vecinos, aunque tampoco creo que tengan mucha información sobre la que formarse una opinión, puesto que soy de esos a los que sólo se les ve pasar y de lo que no se oye nada. En mi casa no solemos gritar, no hacemos fiestas, no montamos numeritos… vamos, de lo más normales, si es que hay algo que se pueda considerar normal. En cambio, no puedo decir lo mismo de muchos de los que me rodean.
Los de al lado son una familia que aparentemente es normal, no se ve nada peculiar en su comportamiento, hasta que llega la noche. Entonces les van las fiestas, pero no fiestas de las habituales, sino fiestas en las que se reúnen con amigos, familiares o vete a saber quien, porque no me intereso mucho en cotillearlo, y se dedican a cantar en el karaoke todo un repertorio de canciones que consiguen imbuirte la idea de ahorcarte de la lámpara del salón.
Luego está la típica maruja que todos tenemos en la comunidad, que se conoce al dedillo las vidas de todos los vecinos y que aprovecha que se cruza contigo en el portal para sacarte todo lo que pueda acerca de tu vida. Pasa la vida con la ventana abierta, asomándose para ver quien entra y sale y con la esperanza de captar alguna conversación. Cuando se aburre mucho, es capaz de chillarte por la ventana para preguntar a donde vas... qué coño te importa, ¡bruja! Como no es de extrañar, todos los vecinos la evitan y echar a correr cuando la ven venir para escapar de sus garras.
Creo que también todos tenemos vecinos borrachos, yo tengo una familia (y algunos individuos sueltos más). El padre se pilla de vez en cuando borracheras demenciales, los hijos más amenudo. Uno tiende a echar las tripas por la ventana de su habitación, que encanto, no debe conocer la existencia del retrete. Otro de mis vecinos es frecuente encontrársele en la escalera del portal sentado porque el pedo que lleva no le permite abrir la puerta.
Hay vecinos que se dedican a celebrar el cumpleaños de sus hijos en mitad de la calle, otros se bajan con las sillas de playa a sentarse en el césped y otros hacen lo mismo con el añadido de bajarse una botella de whisky (será que si eres cincuentón y estás sentado en tu sillita playera no se considera botellón) y tirarse allí hasta las tantas.
Existe también un extraño enchufe. El jardinero es un inútil que no tiene ni idea de cómo cortarle una rama a un árbol, cada año hace una chapuza más grande y la mayor parte del tiempo deja el jardín bastante descuidado. Bueno, pues no solo no le ponen de patitas en la calle, sino que además tiene un sueldo que ya nos gustaría a muchos. ¿Quién es el que hace que esto sea posible? No lo sé, la cosa es que tiene bastantes defensores. La corrupción no sólo se da en la clase política.

Y hasta aquí por esta vez, aunque aún quede mucho en el tintero.

Nota: Sí, prácticamente no recibo comentarios, pero no creo que ese sea un motivo para dejar de escribir. Toda mi vida me ha gustado la escritura y he gastado mi tiempo en ella: diarios, cuentos, cartas,… nunca lo he hecho para que nadie me leyera y de hecho la mayoría de las cosas que he escrito no se las he dejado leer a nadie. Evidentemente a todo el mundo le gusta que la gente lea su blog y que lo comente, pero la escasez de comentarios no va a matar mis ganas de escribir. Es mi forma de relajarme, de entretenerme, de pensar. Algo en lo que poder volver la vista en el futuro y recordar. Una manera de no olvidar quien soy y cada uno de los pasos que he dado, acertados o no. No hay motivo para dejarlo, hay muchos para continuar.

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