La Cuesta de Enero
Bufff, pues si que he estado tiempo sin escribir, no me acordaba que mi último post era del año pasado. Mil disculpas por haber tenido tanto tiempo abandonado a mi pobre blog, pero ando la mar de liada. ¿Cómo he empezado el año? Pues poniéndome mala, yo soy así de hábil. Aparte, como me pasé toda la navidad tumbada a la bartola, este mes me esta tocando pegarme la paliza para estudiar para los exámenes de febrero, que curiosamente tengo en enero. Pues eso, que entre el tiempo que me he pasado tirada en la cama luchando por respirar, el ir a clase y el estudiar, no he encontrado un solo hueco para escribir. Bueno, vale, que tampoco ando tan liada como para no sacar ni siquiera un ratito para escribir un post, pero es que tampoco tenía muchas ganas y he preferido dedicar los ratos libres a mi huroncito y a ese pecado que tanto me gusta últimamente, la pereza. Y así, en todo esto, llevo todo el mes de enero, y en desear que llegue febrero para irme de vacaciones una semanita antes de empezar el segundo cuatrimestre y volver a la rutina, una rutina sin mi amor, que sin lugar a dudas a mediados de mes se va. Pero bueno, intentemos tomar una actitud positiva.
Por otro lado, después de meses si ver a mi ex, el otro día estuvimos tomando un café juntos. Que cosas, estuvo la mar de simpático y nos estuvimos contando que había sido en todo ese tiempo de nuestras vida, como si fuéramos dos grandes amigos que nunca hubieran tenido los malos rollos que tuvimos cuando lo dejamos. Dice que estoy distinta, pues la verdad es que sí, y coincidimos en que el cambio ha sido a mejor. Él sigue igual que siempre, no sé si eso es bueno o malo, pero es así. Algunas cosas nunca cambian.
Por otro lado, después de meses si ver a mi ex, el otro día estuvimos tomando un café juntos. Que cosas, estuvo la mar de simpático y nos estuvimos contando que había sido en todo ese tiempo de nuestras vida, como si fuéramos dos grandes amigos que nunca hubieran tenido los malos rollos que tuvimos cuando lo dejamos. Dice que estoy distinta, pues la verdad es que sí, y coincidimos en que el cambio ha sido a mejor. Él sigue igual que siempre, no sé si eso es bueno o malo, pero es así. Algunas cosas nunca cambian.