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Gata Salvaje
Maullando sobre los tejados

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Así soy yo, dulce como un gatito pero también sé sacar las uñas si la ocasión lo requiere. gatasalvaje_massassi@hotmail.com Contadores Web
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Merece la pena intentarlo.
Y así, llegó el día que tenía la esperanza de que no llegara nunca, y él se marchó. Tomó sus maletas y aquí me dejó, sin saber muy bien como sentirme. Intenté ser fuerte en la despedida, pero no pude contener las lágrimas. Es una situación difícil para ambos, pero vamos a luchar por adaptarnos a ella y seguir adelante con nuestra relación. Sé que ahora necesita todo mi apoyo, aunque tenga que dárselo en la distancia. Se encuentra en una nueva ciudad, con nuevo trabajo y nueva casa, sin familiares, sin amigos, empezando de cero.

Hoy me llama y dice que se pregunta si ha hecho bien, pide mi opinión al respecto. Tiene dudas de lo que está haciendo, de si se está portando bien conmigo. Dice que me echa mucho de menos.

Pues claro que has hecho bien, porque has elegido lo que deseabas. Ahora estás confuso porque no sabes como te van a salir las cosas. Cuando la fecha de partida estaba lejana todo era muy fácil. Es ahora, cuando te ves lejos y tienes que plantar cara a la nueva situación, cuando te das cuenta del alcance de lo que has hecho. Pero no hay que arrepentirse de nada, que las cosas las hacemos porque queremos, nadie nos obliga a tomar las decisiones sino nosotros mismos. Y tú has partido en busca de tu sueño. Todos deberíamos hacer todo lo posible para obtener lo que realmente queremos, seríamos mucho más felices. Puede que al final no se consiga, pero habrá merecido la pena intentarlo.
No importa que yo haya quedado atrás, porque no por ello me vas a perder y lo sabes. Tú eres el que cada día me ha dicho que va a salir todo bien, que encontraremos la manera de poder vernos. No caigas ahora que estás allí, sigue siendo ese niñito optimista que has sido siempre. Además, si las cosas no van como deseas, siempre puedes coger tus maletas y volver aquí, retomar lo que dejaste. Como realmente te arrepentirías sería si no lo intentaras. Si realmente nos queremos, esto no acabará con nosotros.
Mentiría si te dijera que no me gustaría que siguieras aquí, pero es mucho más importante que seas feliz y había muchas cosas que no te dejaban serlo del todo. Vive. Yo seguiré estando a tu lado, sabes que te amo.

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Sólo tú
Ahí me tienes, desnuda en cuerpo y alma, entregándote cada poro de mi piel. No me importa mi desnudez, no ante ti, pues no hay nada que quiera esconderte. Conoces cada recoveco de mi mente igual de bien que cada milímetro de mi piel. Sabes cuales son mis temores, mis debilidades, qué acaba con mi paciencia y que me hace volver loca de amor y lo utilizas en mi contra. Me martirizas con tus juegos lo suficiente para dejarme al borde de la exasperación, y al llegar a este punto te tornas tierno y me haces desearte aún más. Estar contigo me hace olvidar a todo hombre que formó alguna vez parte de mi vida y a sólo recordar tus besos, tus caricias, tu forma de hacer el amor, como si no existiesen otras, como si hubieras sido el único hombre que me ha tenido entre sus brazos. Sé que otros me importaron mucho, que me enamoré de este y de aquel, aunque no logro recordar que podían tener que despertara mi interés, lo he olvidado. Ese es tu efecto, no hay un antes ni un después, sólo existes tú.

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De lo raro de la amistad
Desde que salgo con Víctor la relación con mis amigas ha cambiado radicalmente. Antes nos pasábamos el día juntas, ahora paso semanas sin verlas. Puede parecer que es culpa mía, que me las he dejado de lado por él, pero no es así. Siempre he valorado muchísimo la amistad y he intentado mantenerla por encima de cualquier relación que haya tenido, pues las parejas vienen y van con facilidad, pero los buenos amigos pueden durar toda la vida. Así, desde el principio he intentado compaginar ambas cosas y sacar tiempo para todo aunque no siempre es fácil, puesto que, tanto a las unas como al otro, sólo puedo verles los fines de semana.

Dejé de reservar días para salir con ellas sin mi chico, porque me aburría enormemente. Y es que en estos últimos años he cambiado porque he madurado, como es lógico, pero no veo en ellas el mismo cambio. Su concepto de diversión es ponerse a beber y comentar si aquel de allí está bueno o si esta de aquí es una hortera, no se las puede sacar mucho más allá. Así que, tras un par de horas así, estoy deseando irme a casa.
Probé a que saliéramos junto con los amigos de mi novio y ahí es cuando se terminó de fastidiar la cosa. En concreto es una de ellas la que la lía siempre. Le cogió manía a uno de ellos, no se por qué, y no hacía más que soltarle borderías y mirarle con cara de asco cada vez que se le acercaba. El pobre hombre, con toda la razón, ya no quiere verla ni en pintura. Luego, le dio por hacerse la divina. No puede hablar con ninguno de ellos, incluido mi novio, porque no están en el mismo rollo que ella y no la ensalzan como ella quisiera, porque le encanta sentirse protagonista. Así, en cuanto no se le hace caso, empieza a poner malas caras y soltar burradas. No son sólo esas cosas las que hace, pero ya he perdido la cuenta. Sólo sé que me han dicho que no vuelven a salir con esa porque no la soportan. Y diréis que hay una solución muy fácil, no quedar con ella. Pero es que es de esas personas a las que les encanta lavar el cerebro a los demás y, si le das de lado a ella, te quedas sin ver al resto.
No puedo entender su forma de ser, nunca he visto a nadie que se crea de tal manera el centro del mundo. De hecho, según cree, todos están detrás de ella. Por ejemplo, la primera vez que vio a mi chico, cuando todavía no estábamos juntos, dijo que no paraba de repasarla de arriba abajo, estaba plenamente convencida de que iba detrás de ella, cuando en realidad la tiene bastante atragantada. El día que nos vio juntos se ofendió muchísimo, porque ese chico era suyo. El nova más fue esta nochevieja cuando se largó en plena fiesta con un tipo con el que se puso a tontear y dejó a una amiga, a la que tiene lavadito el cerebro, haciendo fotos a escondidas a otro que le gusta. Y ahí voy yo a lanzarme tras la mujer de la cámara, disparando cual paparazzi a un pobre chico que miraba entre divertido y asustado (porque sufre acoso de hace mucho), a decirle que si se está quedando gilipollas. Y es qué, ¿os podéis creer este comportamiento en alguien que tiene 24 años? Joder, ¡que ni en plena edad del pavo se está tan imbecil!
Los problemas con esta mujer no son de ahora, vienen de muy lejos. De hecho, con mi anterior novio también las tuvo gordas y a otra amiga dejamos de verle el pero porque curiosamente, su novio no la soportaba. Así que así estoy yo, pensando en si madurarán algún día y preocupándome por cual será el futuro que me espera cuando Víctor se largue y me vea sola con ellas.
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