"/>
Blogs.ya.com Quitar publicidad
Gata Salvaje
Maullando sobre los tejados

Acerca de

Así soy yo, dulce como un gatito pero también sé sacar las uñas si la ocasión lo requiere. gatasalvaje_massassi@hotmail.com Contadores Web
contador de visitas

Sindicación

 
Ménage à trois
Estas son algunas de las perlitas que me regala la gente que conozco:

- Roberto: “Es que tú eres muy promiscua”.

- Víctor: “Mis amigos dicen que tienes cara de viciosa”.

- Paula: “Es que tú eres demasiado moderna”.

De tanto decirme cosas de este estilo estoy empezando a pensar que soy una degenerada.

La última es que mis compañeras están totalmente escandalizadas porque cierto personaje nos propuso hacer un trío a mi amiga Marta y a mí y nos lo tomamos como algo normal. Y es que creo que no es para tanto. Puede gustarte o no, apetecerte o no, pero tampoco creo que sea algo tan extraño y no es la primera vez que me lo proponen (igual es que tengo la “suerte” de topar con todos los pervertidos de España).

Supongo que también depende del modo en que te lo planteen. En este caso estábamos charlando y tomándonos unas copas y el ambiente andaba un poquito “caldeado”. El chico empezó a flirtear con las dos: que si un roce por aquí, unas palabritas algo subidas de tono por allá… y en un momento dado nos agarra y nos dice que no puede decidirse por una y que le gustaría poder tener a las dos. Nosotras que andábamos en un plan un poco “picarón”, estuvimos siguiéndole un rato el juego pensando que era una fantasmada y que no se atrevería a pasar de las palabras, pero la noche avanzaba y él seguía en sus trece.

La cosa no llegó más lejos de ahí. Nos propuso irnos los tres a algún sitio más íntimo pero la idea no nos seducía demasiado; aunque coincidimos en pensar que, en el momento adecuado y con las personas apropiadas, podría resultar algo muy atrayente.

Ya os contaré que más cosas pasaron esa noche porque la verdad es que tuvimos una velada completita…

 
Tan solo una cosa

Siento tu presencia muy cerca de mí, tibia como los rayos de sol sobre mi cuerpo. Me llega el aroma de tu perfume, el murmullo de tu voz. Las yemas de mis dedos vuelven a percibir la suavidad de tu piel. Tu risa está en el aire.

Eres un animal salvaje. Fiera a la que no se puede dominar, pero que a ratos simula que se deja domar. Permites que te ate y que me sienta tu ama, cuando ambos sabemos que hace mucho tiempo que me encadenaste a ti. Soy tu fiel amante y tú el dueño de cada poro de mi piel. En tus ojos está mi razón de vivir.

Simulas dejarme libre y yo me echo a volar, más siempre termino posándome de nuevo a los pies de tu cama como un pajarillo que busca alimento en su jaula, pues no aprendió a encontrarse el sustento.

No me importa someterme a ti. Te entregaré mí alma gustosa si me dices tan solo una cosa: que me necesitas igual que yo a ti.

 
Esperanza
Es duro oír a alguien decirte que te ama y no poder corresponderle. Más cuando esa persona es alguien a quien deseas todo lo mejor en esta vida, alguien que sabes que podría hacerte muy feliz, que se desviviría por que cada día fuese mejor que el anterior; pero no siento nada: ni una pizca de deseo, ni el más leve cosquilleo, sólo la más pura y franca amistad.


Se que fue una noche dura para Roberto, después de oír lo que sospechaba pero no aceptaba. Una noche dura como lo han sido tantas para mí, diciéndome una y mil veces que si Víctor me quiere tanto como dice, qué pinta tan lejos de mí; intentando olvidarle sin conseguirlo. Después de tantos meses sigue en mi cabeza como el primer día, no soy capaz de ganar esa batalla. Tantas veces me pregunto: ¿Por qué todo es tan complicado?

Hay días en que me digo que lo mejor que puedo hacer es decirle que no vuelva a llamarme, ya que sería la única manera de poder olvidarle al menos lo suficiente para poder reanudar mi vida. De momento no lo voy a hacer porque no soy capaz de dejar de escuchar su voz; porque se que planea venir a pasar unos días a mi lado y no quiero renunciar a sentir su piel de nuevo, aunque sepa que en cuanto se marche sentiré más su ausencia todavía y la herida volverá a sangrar. En el fondo será un dulce tormento.

Es la persona a la que más he amado en toda mi vida y todo este tiempo de ausencia no hace más que confirmármelo, así que no pienso dejarle desaparecer del todo de mi vida. Si realmente merece la pena, algún día nos volveremos a reunir.