"/>
Blogs.ya.com Quitar publicidad
Gata Salvaje
Maullando sobre los tejados

Acerca de

Así soy yo, dulce como un gatito pero también sé sacar las uñas si la ocasión lo requiere. gatasalvaje_massassi@hotmail.com Contadores Web
contador de visitas

Sindicación

 
Me va a acabar volviendo loca...
He dado ese cambio que mi vida necesitaba, que una parte de mi deseaba fervientemente pero otra no era capaz de llevar a cabo por miedo a equivocarse. Ya no importa si es un error, he decidido cambiar porque, es verdad, no estaba agusto con mi vida, así que, merece la pena arriesgarse, ¿no?
Y ahora vuelvo a estar dividida en mis sentimientos. Por un lado estoy algo triste y desorientada porque ha sido un cambio muy repentino y no es fácil romper de un día para otro con la vida que llevas tantos años teniendo. Pero por otro lado hay algo que me hace ser feliz y es la estupenda noche que me hizo pasar el otro día el hombre de los ojos azules que tan de cabeza me trae.
Ya no hay más dudas acerca de él, de lo que pasa por su cabeza. Tuvimos una charla de esas que ni me acuerdo de cual fue la última vez que tuve con un hombre. Él me contó cosas de su vida que me han hecho entenderle un poquito más y yo le conté todo lo que ha estado pasando por mi cabeza y mi corazón en estas últimas semanas. Nunca hubiese pensado en contarselo a él, que parecía tan despreocupado y tan vividor. ¿El qué me llevó a contárselo? El que por el simple hecho de verme un poco triste y sin conocer el motivo, se pasase toda la noche a mi lado diciéndome palabras bonitas e intentando animarme. Porque no paró de intentar hacerme sonreir, porque me hizo sentir especial, porque me dijo que se moría de ganas de besarme, porque me estuvo mimando como nadie nunca había hecho. ¿No es un cielo?
No pasó nada entre nosotros porque yo decidí que fuera así. Porque, aunque ardía en deseos de comerle, sabía que no era el mejor momento por la pena que tenía encima, porque me sentía culpable sin motivo por estar así con él. Y lo entendió, vió lo que me pasaba y se conformó con abrazarme. No sabe lo mucho que esto ha significado para mi. Que una persona de la que pensabas que es el típico que sólo te quiere para echar un polvo (cosa que tampoco está mal pero que no era precisamente lo que yo necesitaba en ese momento), te sorprenda tratándote con tanta dulzura sin motivo alguno, porque casi ni me conoce... así que gracias, gracias por haberme devuelto la sonrisa cuando la había perdido, por haberme dado tanto cuando no tenías por qué hacerlo.
No