Mil y una historias diferentes
Después de una larga ausencia forzada por el estudio, por fin he terminado los exámenes y empezado las vacaciones. Mi tercer año de carrera ha concluido y me parece mentira lo rápido que ha pasado; ayer comenzaba mi andadura por el mundo universitario, con cierto miedo pero con mucha ilusión y hoy ya he pasado el ecuador y tengo que elegir especialidad. Pero eso será en septiembre, ahora toca descansar y disfrutar.
El verano me va a permitir escribir más a menudo y volver a leer cada día las nuevas historias que tenéis para contar. Ya echaba de menos el sentarme delante del ordenador y pasearme por los blogs que pueblan la red, sintiéndome partícipe de tantas vivencias, sentimientos, ideas, ilusiones… Es cierto que esto engancha, porque cada día sientes curiosidad de saber como continúa la historia de cada una de las personas que se han decidido a mostrar al mundo su forma de ver las cosas. Cada cual es diferente, única. Las hay que nos muestran un mundo de color de rosa, otras plasman la cruel realidad; pero dulces o amargas, todas merecen ser leídas y nos enseñan mucho de la vida.
No sé como resultará mi historia a los que la leéis. Habrá a quien le guste como escribo y a quien no; quien piense que soy empalagosa con tanto hablar del amor; quien se sienta identificado con lo que siento y quien se vea totalmente ajeno a ello. Sea como sea, me gusta escribir y contar lo que me ocurre y lo que me ronda la cabeza, y también me gusta pensar que hay alguien que siente interés por leer lo que escribo, igual que yo lo siento por lo que escriben otros.
No se a donde voy con todo esto. Sólo sé que ahora mismo tengo ganas de escribir, de mostrarle al mundo todo lo que siento. Y lo que siento es una gran felicidad.
Felicidad porque en estos meses desde que empezaron las clases he vivido muchas cosas. He conocido a una persona maravillosa que me ha hecho redescubrir el amor y me ha mostrado algo que ya sabía pero de lo que no me había dado cuenta, que soy joven y tengo que vivir, que disfrutar de lo que se me ofrece y no meterme en mil preocupaciones y malos rollos que lo único que hacen es amargarte la existencia.
Felicidad porque he aprendido a sentirme más libre, a disfrutar más de lo bueno que te ofrece la amistad y a no dar importancia a esos defectos que todos tenemos.
Felicidad porque cada vez tengo más claro el rumbo por el que quiero llevar mi vida y me siento menos perdida.
Felicidad porque he decidido tomar como compañera a la alegría; porque ya no importa lo que digan los demás, ya no me duelen sus críticas.
Felicidad porque por fin he aprendido el verdadero significado de esa palabra.
Felicidad.
Gracias por mostrarme que merezco más de lo que tenía y que no hay que conformarse con una vida mediocre sino aspirar a llegar lo más alto que podamos.
El verano me va a permitir escribir más a menudo y volver a leer cada día las nuevas historias que tenéis para contar. Ya echaba de menos el sentarme delante del ordenador y pasearme por los blogs que pueblan la red, sintiéndome partícipe de tantas vivencias, sentimientos, ideas, ilusiones… Es cierto que esto engancha, porque cada día sientes curiosidad de saber como continúa la historia de cada una de las personas que se han decidido a mostrar al mundo su forma de ver las cosas. Cada cual es diferente, única. Las hay que nos muestran un mundo de color de rosa, otras plasman la cruel realidad; pero dulces o amargas, todas merecen ser leídas y nos enseñan mucho de la vida.
No sé como resultará mi historia a los que la leéis. Habrá a quien le guste como escribo y a quien no; quien piense que soy empalagosa con tanto hablar del amor; quien se sienta identificado con lo que siento y quien se vea totalmente ajeno a ello. Sea como sea, me gusta escribir y contar lo que me ocurre y lo que me ronda la cabeza, y también me gusta pensar que hay alguien que siente interés por leer lo que escribo, igual que yo lo siento por lo que escriben otros.
No se a donde voy con todo esto. Sólo sé que ahora mismo tengo ganas de escribir, de mostrarle al mundo todo lo que siento. Y lo que siento es una gran felicidad.
Felicidad porque en estos meses desde que empezaron las clases he vivido muchas cosas. He conocido a una persona maravillosa que me ha hecho redescubrir el amor y me ha mostrado algo que ya sabía pero de lo que no me había dado cuenta, que soy joven y tengo que vivir, que disfrutar de lo que se me ofrece y no meterme en mil preocupaciones y malos rollos que lo único que hacen es amargarte la existencia.
Felicidad porque he aprendido a sentirme más libre, a disfrutar más de lo bueno que te ofrece la amistad y a no dar importancia a esos defectos que todos tenemos.
Felicidad porque cada vez tengo más claro el rumbo por el que quiero llevar mi vida y me siento menos perdida.
Felicidad porque he decidido tomar como compañera a la alegría; porque ya no importa lo que digan los demás, ya no me duelen sus críticas.
Felicidad porque por fin he aprendido el verdadero significado de esa palabra.
Felicidad.
Gracias por mostrarme que merezco más de lo que tenía y que no hay que conformarse con una vida mediocre sino aspirar a llegar lo más alto que podamos.
Comentario:
A mi me importa lo que sientes... y me identifico, pase por lo mismo.. CREO :)





