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Gata Salvaje
Maullando sobre los tejados

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Así soy yo, dulce como un gatito pero también sé sacar las uñas si la ocasión lo requiere. gatasalvaje_massassi@hotmail.com Contadores Web
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Sindicación

 
Del dolor... se aprende
Hubo un tiempo en el que quise que lo nuestro no tuviera fin, en el que te quería con locura, en el que pensaba que si te perdía no sabría vivir sin ti. ¿Dónde quedó aquello? Hoy podrías decirme las palabras más bellas que jamás haya escuchado y no conseguirías hacerme sentir amor, podrías aparecer desnudo en mi cama y no despertarías mi pasión. Cómo han cambiado las cosas.

Dependía de ti. Me acostumbré de tal manera a tenerte a mi lado; a que me sacarás de mis líos; a que me dieras a entender que ningún otro podría darme lo que necesitaba, que eras lo mejor que podía encontrar, que me lo terminé creyendo. Sentía que sin ti la cosa no funcionaría. Pensaba, y tú contribuiste a meterme esa idea en la cabeza, que los problemas que había en nuestra relación eran culpa mía. ¿Qué fue lo que me hizo abrir los ojos y darme cuenta de que no era feliz? Un día vi que podía conseguir muchas más cosas en la vida, que no te necesitaba para seguir adelante. ¿En que momento ocurrió? Es algo que no tengo muy claro, fue un cambio progresivo. Él me ayudó y quizá fue quien lo desencadenó. Me mostró que podía ser mucho más feliz, que no dependo de nadie más que de mí misma, que el problema no era yo sino el no encontrarme ante el hombre adecuado.

¿Sabes cuántas veces lloré? ¿En cuántos momentos sentí que no valía para nada? ¿Qué nunca podría alcanzar la felicidad que veía en los demás? Pero ya no hay más lágrimas. Eso quedó atrás. Ahora siento que si me lo propongo, no hay nada que no pueda conseguir. Creías que al verme lejos de ti sentiría que me había equivocado y querría volver a tu lado. Eras tú quien se equivocaba. Y volviste a errar cuando decías que él se iba a cansar en dos días de mí, que yo no le importaba nada, que me lo iba a hacer pasar mal e iba a ver que tú eras el hombre adecuado. A día de hoy no me he arrepentido en un solo momento de lo que hice.

No te guardo rencor. Me engañé a mí misma, no quería abrir los ojos a la realidad porque tenía miedo de verme sola, de no tener quien me sacara del agujero si me caía; pero tarde o temprano tenía que dar el paso y cambiar mi vida para sentirla en mis manos y no dejarla en las de otros. Ahora soy yo quien la dirige, como siempre debió ser.
Sé que nunca fuiste consciente del daño que me hacías cuando me echabas la culpa de que las cosas fueran mal. Yo también te hice daño a veces sin proponérmelo. Pero ahora ya no importa, todo ha terminado. He aprendido a valorarme, cosa que nunca hice en su justa medida. También que no es bueno depender de nadie y que hay que ser valiente y atreverse de vez en cuando a lanzarse a la aventura.
 
Comentario:
Deduzco que éste es el anterior a Víctor. Podemos ponerle un pseudónimo para poder referirnos a él? Luego Víctor se mudó, y en este punto estamos ahora, no? Es que yo empecé a leerte cuando se fue, y por mucho que voy releyendo, no me acabo de hacer el esquema. Escribes genial, tus palabras llegan a los que estamos al otro lado. A mí por lo menos. Saludos
No