Amor y sexo
Acaricia mi pelo mientras duermo y hace que me vaya despertando poco a poco, despacio, encontrándome unos instantes en ese punto en el que no sabes si sueñas o estás despierta. Un leve cosquilleo que nace en el estómago recorre mis brazos y mis piernas. No soy capaz de abrir los ojos, me resisto a abandonar el sueño, pero mi cuerpo decide por mí que es hora de ponerse en acción cuando sus dedos recorren mis pechos y mordisquea levemente mi oreja. Sabe perfectamente que eso me vuelve loca y lo emplea traicioneramente para terminar de despertarme. No se hace una idea de lo que me excita el tacto de su piel; el leve arañazo de su barbilla, en la cual la barba empieza aparecer, contra mi cuello; sus manos en mis pezones, en mis nalgas, en mi sexo; unas cuantas palabras pronunciadas en un susurro. Se ruborizó cuando le dije me ponía realmente cachonda cada vez que se acercaba cuando aún éramos tan sólo amigos. Perdí todo razonamiento el día en que estando con otro no podía evitar imaginar que era él quien me hacía el amor, aunque después no me sintiera muy orgullosa de ello. Ese día me excité, disfruté, gemí… como no recordaba haberlo hecho. Tenía que ser mío.

Quiero volverte loco. Hacerte olvidar todo cuanto te rodea. Que sólo pienses en nosotros.
Ahora estoy despierta y me lanzó a tu boca loca por ti. Comienzo a besar lentamente todo tu cuerpo, demorándome en ese rico cuello, más tarde en tu ombligo y así bajando hasta llegar a tu miembro, deseoso de recibir atención. Te hago sentir mi deseo besando, lamiendo, acariciando. Tú respiración se agita, suspiras, me miras, y al poco y con cierta dificultad, me pides que me acerque a ti para poder besarme de nuevo. Tus manos tocan cada rincón de mi cuerpo, se enredan en mi pelo, aprietan mis muslos, rozan mis labios. Me pones sobre ti y me penetras, haciendo escapar un gemido de mi garganta. Y así, entre mordiscos, caricias y pequeños gritos, nos vamos volviendo cada vez más locos hasta no poder más y estallar en una vorágine de placer.
Me envuelves entre tus brazos mientras recobramos el aliento. Clavas tus ojos en los míos y me dices que me quieres.
No puedo evitar quererte cada día un poco más. Despertar pensando en ti e irme a la cama deseando que llegue el momento de poder tenerte a mi lado y dormir contigo. Fantasear con tu cuerpo desnudo. Soñar que acaricio tu piel.
Y cuando estás a mi lado morirme de gozo cada vez que hacemos el amor. No dejarte dormir porque quiero que me ames un rato más. Morder tu cuello. Recorrer tu anatomía con mis labios. No poder parar de mirarte. Sonreír a todas horas porque te tengo.
Dices que he cambiado tu vida, que soy tu rayito de sol en un cielo cubierto de nubes, que te vuelvo loco. Tú a mí me has hecho saber lo que es desbordarse de pasión y sentir que no eres capaz de contenerla en ningún lugar. Te deseo como nunca he deseado a nadie. Cada día me das un nuevo motivo para enamorarme de ti. Cualquier jornada es buena si comienza abriendo los ojos en tu cama y sintiendo tu cuerpo enredado al mío.
Te amo.

Quiero volverte loco. Hacerte olvidar todo cuanto te rodea. Que sólo pienses en nosotros.
Ahora estoy despierta y me lanzó a tu boca loca por ti. Comienzo a besar lentamente todo tu cuerpo, demorándome en ese rico cuello, más tarde en tu ombligo y así bajando hasta llegar a tu miembro, deseoso de recibir atención. Te hago sentir mi deseo besando, lamiendo, acariciando. Tú respiración se agita, suspiras, me miras, y al poco y con cierta dificultad, me pides que me acerque a ti para poder besarme de nuevo. Tus manos tocan cada rincón de mi cuerpo, se enredan en mi pelo, aprietan mis muslos, rozan mis labios. Me pones sobre ti y me penetras, haciendo escapar un gemido de mi garganta. Y así, entre mordiscos, caricias y pequeños gritos, nos vamos volviendo cada vez más locos hasta no poder más y estallar en una vorágine de placer.
Me envuelves entre tus brazos mientras recobramos el aliento. Clavas tus ojos en los míos y me dices que me quieres.
No puedo evitar quererte cada día un poco más. Despertar pensando en ti e irme a la cama deseando que llegue el momento de poder tenerte a mi lado y dormir contigo. Fantasear con tu cuerpo desnudo. Soñar que acaricio tu piel.
Y cuando estás a mi lado morirme de gozo cada vez que hacemos el amor. No dejarte dormir porque quiero que me ames un rato más. Morder tu cuello. Recorrer tu anatomía con mis labios. No poder parar de mirarte. Sonreír a todas horas porque te tengo.
Dices que he cambiado tu vida, que soy tu rayito de sol en un cielo cubierto de nubes, que te vuelvo loco. Tú a mí me has hecho saber lo que es desbordarse de pasión y sentir que no eres capaz de contenerla en ningún lugar. Te deseo como nunca he deseado a nadie. Cada día me das un nuevo motivo para enamorarme de ti. Cualquier jornada es buena si comienza abriendo los ojos en tu cama y sintiendo tu cuerpo enredado al mío.
Te amo.
Comentario:
Escribes de puta madre. Capturas la realidad, es la mejor transcripción de un momento de sensualidad y placer que he leído. Plasmas la intensidad del momento sin caer en lo chabacano o en lo cursi. Un diez.