Sueños
Camino despacio, sintiendo la brisa en mi piel, escuchando el vaivén de las olas. No me lo puedo creer, estoy aquí. Después de tanto tiempo, de los constantes obstáculos surgidos, estoy aquí.
Recorro pausadamente las calles que me separan de su piso, tirando de mi maleta, portando tan sólo una pequeña porción de todo lo que me hubiera gustado coger. Deleitándome con cada detalle de esta hermosa tierra, de la que me enamoré la primera vez que la divisé desde la ventanilla del avión. La que sentí como un hermoso lugar para vivir y de la que me había olvidado, hasta que la reencontré en sus sueños. Recordé mi amor por este pequeño rincón y descubrí que esta es otra de las muchas cosas que nos unen. Escuché de su boca que quería vivir allí y entonces caí en la cuenta de que eso mismo se lo dije yo hacía tiempo a otra persona. Que coincidencia.
Y ahora he regresado a este amado lugar, con mil y un proyectos en la cabeza, con todo lo que he ido planificando con el paso del tiempo, y parece que todo está bien, que no volveré a escuchar una negativa que nuble mis sueños, pues son los de ambos.
Es un bonito edificio. El portal está abierto. Subo escalón tras escalón y me encuentro llamando a su puerta. Ahí está, que hermosa sonrisa. Sus brazos me reciben envolviéndome y me cubre de besos. “Que bien que estés aquí”.
Juntos, recorremos la casa. Todavía está medio vacía, pero no importa, el mayor trabajo ya está hecho. Ahora sólo queda planear juntos colores, formas… que vistan esas paredes, reflejando la alegría que sienten nuestros corazones.
El mar, los bosques, nosotros. Por fin se juntan como cada día lo hacían en nuestros sueños.
Recorro pausadamente las calles que me separan de su piso, tirando de mi maleta, portando tan sólo una pequeña porción de todo lo que me hubiera gustado coger. Deleitándome con cada detalle de esta hermosa tierra, de la que me enamoré la primera vez que la divisé desde la ventanilla del avión. La que sentí como un hermoso lugar para vivir y de la que me había olvidado, hasta que la reencontré en sus sueños. Recordé mi amor por este pequeño rincón y descubrí que esta es otra de las muchas cosas que nos unen. Escuché de su boca que quería vivir allí y entonces caí en la cuenta de que eso mismo se lo dije yo hacía tiempo a otra persona. Que coincidencia.
Y ahora he regresado a este amado lugar, con mil y un proyectos en la cabeza, con todo lo que he ido planificando con el paso del tiempo, y parece que todo está bien, que no volveré a escuchar una negativa que nuble mis sueños, pues son los de ambos.
Es un bonito edificio. El portal está abierto. Subo escalón tras escalón y me encuentro llamando a su puerta. Ahí está, que hermosa sonrisa. Sus brazos me reciben envolviéndome y me cubre de besos. “Que bien que estés aquí”.
Juntos, recorremos la casa. Todavía está medio vacía, pero no importa, el mayor trabajo ya está hecho. Ahora sólo queda planear juntos colores, formas… que vistan esas paredes, reflejando la alegría que sienten nuestros corazones.
El mar, los bosques, nosotros. Por fin se juntan como cada día lo hacían en nuestros sueños.
Etiquetas: sueños
Comentario:
Que de ilusiones, ese es uno de los mejores momentos de la vida.
Disfrutalo.
Besos.
Disfrutalo.
Besos.