Mi vecindario
Vivo en una de esas urbanizaciones alejadas del centro que pretenden ser sitios tranquilos con gente tranquila, en los que mantenerse un poco alejado del mundanal ruido; pero, nada más lejos. Todos tenemos vecinos peculiares y que le quitan tranquilidad a nuestra existencia. Hoy voy a hablar de los míos, que dan para escribir un par de libros.
¿Por donde empezar? No se que consideración tendrán de mí mis vecinos, aunque tampoco creo que tengan mucha información sobre la que formarse una opinión, puesto que soy de esos a los que sólo se les ve pasar y de lo que no se oye nada. En mi casa no solemos gritar, no hacemos fiestas, no montamos numeritos… vamos, de lo más normales, si es que hay algo que se pueda considerar normal. En cambio, no puedo decir lo mismo de muchos de los que me rodean.
Los de al lado son una familia que aparentemente es normal, no se ve nada peculiar en su comportamiento, hasta que llega la noche. Entonces les van las fiestas, pero no fiestas de las habituales, sino fiestas en las que se reúnen con amigos, familiares o vete a saber quien, porque no me intereso mucho en cotillearlo, y se dedican a cantar en el karaoke todo un repertorio de canciones que consiguen imbuirte la idea de ahorcarte de la lámpara del salón.
Luego está la típica maruja que todos tenemos en la comunidad, que se conoce al dedillo las vidas de todos los vecinos y que aprovecha que se cruza contigo en el portal para sacarte todo lo que pueda acerca de tu vida. Pasa la vida con la ventana abierta, asomándose para ver quien entra y sale y con la esperanza de captar alguna conversación. Cuando se aburre mucho, es capaz de chillarte por la ventana para preguntar a donde vas... qué coño te importa, ¡bruja! Como no es de extrañar, todos los vecinos la evitan y echar a correr cuando la ven venir para escapar de sus garras.
Creo que también todos tenemos vecinos borrachos, yo tengo una familia (y algunos individuos sueltos más). El padre se pilla de vez en cuando borracheras demenciales, los hijos más amenudo. Uno tiende a echar las tripas por la ventana de su habitación, que encanto, no debe conocer la existencia del retrete. Otro de mis vecinos es frecuente encontrársele en la escalera del portal sentado porque el pedo que lleva no le permite abrir la puerta.
Hay vecinos que se dedican a celebrar el cumpleaños de sus hijos en mitad de la calle, otros se bajan con las sillas de playa a sentarse en el césped y otros hacen lo mismo con el añadido de bajarse una botella de whisky (será que si eres cincuentón y estás sentado en tu sillita playera no se considera botellón) y tirarse allí hasta las tantas.
Existe también un extraño enchufe. El jardinero es un inútil que no tiene ni idea de cómo cortarle una rama a un árbol, cada año hace una chapuza más grande y la mayor parte del tiempo deja el jardín bastante descuidado. Bueno, pues no solo no le ponen de patitas en la calle, sino que además tiene un sueldo que ya nos gustaría a muchos. ¿Quién es el que hace que esto sea posible? No lo sé, la cosa es que tiene bastantes defensores. La corrupción no sólo se da en la clase política.
Y hasta aquí por esta vez, aunque aún quede mucho en el tintero.
Nota: Sí, prácticamente no recibo comentarios, pero no creo que ese sea un motivo para dejar de escribir. Toda mi vida me ha gustado la escritura y he gastado mi tiempo en ella: diarios, cuentos, cartas,… nunca lo he hecho para que nadie me leyera y de hecho la mayoría de las cosas que he escrito no se las he dejado leer a nadie. Evidentemente a todo el mundo le gusta que la gente lea su blog y que lo comente, pero la escasez de comentarios no va a matar mis ganas de escribir. Es mi forma de relajarme, de entretenerme, de pensar. Algo en lo que poder volver la vista en el futuro y recordar. Una manera de no olvidar quien soy y cada uno de los pasos que he dado, acertados o no. No hay motivo para dejarlo, hay muchos para continuar.
¿Por donde empezar? No se que consideración tendrán de mí mis vecinos, aunque tampoco creo que tengan mucha información sobre la que formarse una opinión, puesto que soy de esos a los que sólo se les ve pasar y de lo que no se oye nada. En mi casa no solemos gritar, no hacemos fiestas, no montamos numeritos… vamos, de lo más normales, si es que hay algo que se pueda considerar normal. En cambio, no puedo decir lo mismo de muchos de los que me rodean.
Los de al lado son una familia que aparentemente es normal, no se ve nada peculiar en su comportamiento, hasta que llega la noche. Entonces les van las fiestas, pero no fiestas de las habituales, sino fiestas en las que se reúnen con amigos, familiares o vete a saber quien, porque no me intereso mucho en cotillearlo, y se dedican a cantar en el karaoke todo un repertorio de canciones que consiguen imbuirte la idea de ahorcarte de la lámpara del salón.
Luego está la típica maruja que todos tenemos en la comunidad, que se conoce al dedillo las vidas de todos los vecinos y que aprovecha que se cruza contigo en el portal para sacarte todo lo que pueda acerca de tu vida. Pasa la vida con la ventana abierta, asomándose para ver quien entra y sale y con la esperanza de captar alguna conversación. Cuando se aburre mucho, es capaz de chillarte por la ventana para preguntar a donde vas... qué coño te importa, ¡bruja! Como no es de extrañar, todos los vecinos la evitan y echar a correr cuando la ven venir para escapar de sus garras.
Creo que también todos tenemos vecinos borrachos, yo tengo una familia (y algunos individuos sueltos más). El padre se pilla de vez en cuando borracheras demenciales, los hijos más amenudo. Uno tiende a echar las tripas por la ventana de su habitación, que encanto, no debe conocer la existencia del retrete. Otro de mis vecinos es frecuente encontrársele en la escalera del portal sentado porque el pedo que lleva no le permite abrir la puerta.
Hay vecinos que se dedican a celebrar el cumpleaños de sus hijos en mitad de la calle, otros se bajan con las sillas de playa a sentarse en el césped y otros hacen lo mismo con el añadido de bajarse una botella de whisky (será que si eres cincuentón y estás sentado en tu sillita playera no se considera botellón) y tirarse allí hasta las tantas.
Existe también un extraño enchufe. El jardinero es un inútil que no tiene ni idea de cómo cortarle una rama a un árbol, cada año hace una chapuza más grande y la mayor parte del tiempo deja el jardín bastante descuidado. Bueno, pues no solo no le ponen de patitas en la calle, sino que además tiene un sueldo que ya nos gustaría a muchos. ¿Quién es el que hace que esto sea posible? No lo sé, la cosa es que tiene bastantes defensores. La corrupción no sólo se da en la clase política.
Y hasta aquí por esta vez, aunque aún quede mucho en el tintero.
Nota: Sí, prácticamente no recibo comentarios, pero no creo que ese sea un motivo para dejar de escribir. Toda mi vida me ha gustado la escritura y he gastado mi tiempo en ella: diarios, cuentos, cartas,… nunca lo he hecho para que nadie me leyera y de hecho la mayoría de las cosas que he escrito no se las he dejado leer a nadie. Evidentemente a todo el mundo le gusta que la gente lea su blog y que lo comente, pero la escasez de comentarios no va a matar mis ganas de escribir. Es mi forma de relajarme, de entretenerme, de pensar. Algo en lo que poder volver la vista en el futuro y recordar. Una manera de no olvidar quien soy y cada uno de los pasos que he dado, acertados o no. No hay motivo para dejarlo, hay muchos para continuar.
Comentario:
Uhm nena eso de los cometarios creo que es fluctuante, va por epocas, asi que tu, no decaigas, que escribes rebien!!
Besos guapa
Besos guapa
Comentario:
No te rindas!! Yo visito con frecuencia tu blog y la verdad no te prodigas tanto como deseo pero.... y Me gusta mucho. Animo!!
En cuanto a los vecinos yo estoy rodeado de la gente que inspiró a Alex de la Iglesia para hacer la Comunidad
En cuanto a los vecinos yo estoy rodeado de la gente que inspiró a Alex de la Iglesia para hacer la Comunidad
Comentario:
No creo que la frase del último comentario se refiriera a eso, realmente no sé muy bien a que se refería... jeje, pero estoy convencida de que no quería decir lo que tu has entendido.
Sobre el post pos ya sabes.. hay de todo en la viña del señor y en todas las comunicades de vecinos !
Besotes.
Sobre el post pos ya sabes.. hay de todo en la viña del señor y en todas las comunicades de vecinos !
Besotes.