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RARO ENTRE LOS RAROS
Sensaciones, pensamientos y reflexiones de un homosexual
Sindicación
 
TOPICAZOS QUE NO SON SIEMPRE VERDAD (O LOS MANDAMIENTOS DEL PREFECTO GAY)
Ahí va una lista, fabricada así a bote pronto, de los mandamientos del perfecto gay:
1) Tendrás la sensibilidad a flor de piel, y soltarás una pluma de vez en cuando para hacerte notar (aunque sea forzada).
2) Te dedicarás a profesiones liberales y muy "fashion", como diseñador, peluquero, decorador o artista en general.
3) Te llevarás bien con todas las mujeres. Las adorarás, sean como sean (¿incluso a Ana Botella?)
4) Te gustará la Ópera, la música clásica, Sara Montiel, los musicales, los programas de corazón y Pet Shop Boys. Odiarás el fútbol, pero hablarás constantemente de lo buenos que están los futbolistas.
5) Te arreglarás como si fuera el primer día que salieras, irás a la última moda y te pirrarás por las marcas.
6) Serás todo lo promiscuo que puedas, pensarás en el sexo a todas horas y tendrás mucho miedo al compromiso.
7) Tu ideal de hombre será Jesús Vázquez.
8) Te sentirás como pez en el agua en el ambiente.
9) Criticarás a Boris, diciendo que no es nada representativo del mundo gay, y no reconocerás jamás que, a la chita callando, ha sido uno de los artífices del cambio tan grande que ha dado este país respecto a la homosexualidad en muy poco tiempo.
10) Todos estos mandamientos no se resumen en ninguno, simplemente son actitudes que les vienen muy bien a los heterosexuales para tenernos "controlados", y que no nos "mezclemos" con ellos.

P.D.: Gracias por vuestras aportaciones de estos días. Una de ellas me ha sugerido el tema de hoy.
 
SALIR O NO SALIR, ESA ES LA CUESTIÓN
El otro día lo hablaba con un amigo. El defendía que todos los homosexuales debían salir del armario. Así, en general. Y yo le decía que cada uno es cada uno, y debe darle las explicaciones que quiera a quien quiera. Yo no defiendo estar "armarizado", pero tampoco lo condeno. Cada uno debe saber o intuir si quiere o no salir del armario para ségún qué personas.
Yo creo que hemos pasado de un extremo a otro. Hace unos años (muy pocos, si nos paramos a pensar) esto se lo planteaban unos pocos. Ahora, y parece una moda, todo el mundo debe salir a toda costa y en todos los ámbitos. Y no. No es una obligación, por mucho que nos lo vendan como tal.
Según mi opinión, debemos decírselo a la gente que nos importa, si nos apetece y lo creemos oportuno. No creo que a mis vecinos, a mis compañeros de trabajo o a la cajera del súper les afecte que yo sea gay o no.
Ultimamente, en televisión, estamos viendo muchos casos de "outing". Con la excusa de que ahora todos somos muy modernos y que no es nada malo ser homosexual, se saca del armario a quien sea, le apetezca o no. Y es que en este país sigue dando morbo la inclinación sexual o sentimental de alguien.
Y digo inclinación, y no opción sexual, porque ya estoy harto de esa palabra: "OPCIÓN". Cuando se habla de opción en este tema, se me revuelven las tripas. Que yo sepa "optar" quiere decir "tener posiblidad de elegir", pues bien, a mí de pequeño no me dieron la oportunidad de elegir si quería ser gay o no,como no me ofrecieron ser rubio o moreno, o alto o bajo. Hablemos de inclinación, pero de "OPCIÓN" nada de nada.
 
¿NOS ESTAMOS DESHUMANIZANDO?
¿Por qué hay veces que nos sentimos solos, estando rodeados de gente? ¿ Por qué los humanos, en determinados momentos, ansiamos una compañía, una complicidad, algo que nos devuelva la ilusión cuando estamos desilusionados, o el ánimo cuando estamos desanimados? ¿Y por qué es tan difícil encontar a alguien que comparta con nosotros las pequeñas cosas de la vida?
¿No nos estamos todos volviendo cada vez más egoistas, solitarios, poco románticos, autosuficientes o vaya usted a saber qué?
Pues no lo sé. He conocido a gente que, al comenzar una relación, pretende sentir el llamado "flechazo", que todo sea estupendo, que la otra persona se le adapte como un guante y que sea igual que él. La mayoría pretende eso, unos con más urgencia que otros. Pero están pidiendo un imposible, y como generalmente no aciertan, no dan la menor oportunidad de conocer al otro y vuelven la cabeza, y a otra cosa, mariposa (nunca mejor dicho).

Esto, tristemente, pasa un día sí y el otro también. Y tendríamos que reflexionar. Por la cuenta que nos trae.

Hoy me he puesto un poco serio. Otro día prometo estar más positivo, de verdad. Por cierto, gracias por los comentarios y por la bienvenida.
 
¿QUE FRANCO ENTENDÍA?
Estaba cenando hace un rato, y cuando iba por el postre, una chirimoya para más señas, me han dado la noche. Ya llevaba cuatro o cinco días sin aparecer, y hoy, ¡zas! me lo encuentro así sin avisar, a traición. He cerrado los ojos, pero no he podido evitar escucharle. Era Rouco Varela con una de sus ya habituales declaraciones homófobas, esas que tanto jalean columnistas tan prestigiosos de la prensa española, como Jaime Campmany o Jiménez Losantos (algún día les dedicaré unas líneas, se las merecen, son muy majos ellos).
Y no me extraña que Rouco haya saltado hoy precisamente, ya que este fin de semana se ha especulado en un programa de televisión con que Franco, nuestro invicto Generalísimo, pudiera ser gay. Y eso sí que no. Hasta ahí podríamos llegar. ¿En qué se basarán esos comentaristas de la prensa del corazón, que seguro que son rojos, para hacer este "outing postmortem" tan particular? ¿En la voz aflautada del Caudillo? ¿En sus movimientos y gestos afectados? No lo sé.
De todos modos, cómo está el patio. Y no sólo en España. En Grecia están que trinan con la nueva película de Oliver Stone, "Alejandro", porque retrata a Alejandro Magno como bisexual. El gobierno griego no había autorizado el rodaje en Grecia, y, por si fuera poco, ahora un grupo de abogados de allí, ha pedido que en los títulos de crédito del filme se señale que todo es ficción, ya saben, eso de que "cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia".
Pues no, señores, si Alejandro Magno era bisexual, pues era bisexual. A ver si va a pasar como con el "caso Cole Porter", que aunque se sabía que no podía ser más gay, en 1942 hicieron una película sobre su vida (Night and day) protagonizada por Cary Grant, otro gay en la vida real, y en ningún momento se hace referencia a su homosexualidad. Para que nos entendamos, es como si hicieran una película sobre Poli Díaz, y en ningún momento se le viera boxeando.
Pero los tiempos han cambiado. Se acaba de estrenar "De-Lovely", una película musical en el que ya no ocultan la homosexualidad de Porter. Tampoco se explayan, pero no la ocultan. Algo es algo.
Por cierto, algún día hablaremos del cine gay y sus topicazos. Eso da para cinco o seis artículos.
En fin, a lo que iba, que Rouco me ha dado la cena, como hace unas semanas me la dió la simpar Ana Botella, con el lío ese de las manzanas y las peras. Que se dejen de medias tintas y de rodeos, y que hablen claramente. Pero claro, no pueden. Eso les haría perder fieles y votos, respectivamente. O no.
 
EL PRINCIPIO
No sé cómo empezar. Bueno, mejor dicho, por dónde.
Lo ideal sería comenzar por el principio, pero yo de pequeño no sabía que era gay. Me limitaba a jugar al fútbol, a comer bocatas de Nocilla y a ver Marco y Heidi. Bueno, y tampoco creo que proceda contar mi vida, que, por otro lado, no es nada del otro mundo.
Hay gente que conozco que ha llevado muy mal esto de ser gay. Yo podría inventarme que lo he pasado mal, que no me asumía, que me llamaban "maricón" en el patio del cole, pero no lo voy a hacer. Quedaría más literario, ya lo sé, pero es que no me ha pasado.
Lo que sí me gustaría dejar claro es lo del título de este Blog: Raro entre los raros.
Es que es así como me siento. Raro entre los raros, si se me permite la expresión. No es que piense que ser gay es ser un bicho raro. En absoluto, pero sí que me siento diferente o distinto a lo que se espera de un homosexual. La sociedad (muy ayudada por los medios de comunicación) tiene una idea preconcebida de lo que debe ser un gay. Todos tenemos que cumplir ciertos estereotipos, más que nada para tenernos más controlados y que no nos confundamos con los heterosexuales como Dios manda.
Debemos tener un poco de pluma, nos tiene que gustar la moda, vestir muy "fashion", tener la sensibilidad a flor de piel, adorar a María Callas y a Barbra Streisand, ir al gimnasio, salir por Chueca o el "Gaixample", y ser muy promiscuos.
Pues no. Me niego. Yo no soy así (aunque la verdad es que "Yentl" siempre me ha gustado mucho, para qué negarlo).
Y lo malo es que son muchos los gays que siguen fielmente estos "mandamientos del perfecto homosexual", sin, a lo mejor, sentirse así. Esto, a la larga, les generará una frustración de mil pares de narices.
A mí me gustaría vivir en un mundo menos superficial que el actual, en el que no te clasificaran, y en el que cada uno se comportara como realmente quisiera, sin hacer daño a los demás. Es una utopía, ya lo sé, pero me gustaría.
Por eso, si quieres saber cómo piensa, siente o padece un gay "distinto", te invito a leer este blog y a participar con tus comentarios. Seas como seas. Sientas como sientas.