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RARO ENTRE LOS RAROS
Sensaciones, pensamientos y reflexiones de un homosexual
Sindicación
 
ADOPTAR
En estos días, según se va acercando la aprobación de la ley que nos permitirá el matrimonio y la adopción a gays y lesbianas, vamos a tener que escuchar un montón de presuntos razonamientos, de presuntas teorías, de presuntas justificaciones de rechazo a todo lo que huela a estos derechos.
En cuanto a la adopción, me sé de memoria las frases hechas que van a emplear. A saber:
1) "El niño no va a tener el referente de los dos sexos". Como si el niño fuera a estar encerrado en su casa permanentemente, y dejara de tener contacto con primas, tías, abuelas, vecinas y amigas del padre (o de los padres). O se le fuera a permitir sólo ver el telediario de Matías Prats y no el de Ana Blanco, o escuchar los discos de Bisbal y no los de Chenoa.
Y además, a las viudas o viudos se les tendría que quitar a los niños, ya que carecen de uno de los referentes.
2) "El niño se vería abocado a la homosexualidad". Por esa regla de tres, mis padres deben ser homosexuales. Mira tú qué bien.
3) "El niño podría sufrir abusos". Cuando, hoy por hoy, la gran mayoría de los abusos a menores son cometidos por heterosexuales. Y casi me atrevería a decir que el resto los cometen ciertos religiosos.
4) "Hay que pensar en los niños, y no en los padres". Con todos los menores desprotegidos que hay en el mundo y un montón de gays deseando dar cariño, resulta que si queremos adoptar somos unos egoistas, que lo hacemos por nuestro bien y no por el del niño.

Bueno, y estoy seguro de que oiremos más cosas, y peores.Pero bueno, lo importante es cabalgar, aunque ladren siempre los mismos perros.
 
PRIMAVERA GAY
Ya es primavera, y esto no hay quien lo pare. Y no sólo me refiero a la estación en sí, sino también a la ley que permitirá desde el mes de junio (si todo va bien) que los homosexuales tengamos el mismo derecho al matrimonio y a la adopción que los heterosexuales.
De todos modos, yo hasta que no lo vea...

Por fin vamos a ser un país a la cabeza de los derechos de gays y lesbianas. Quién nos lo iba a decir, y sobre todo, quién se lo iba a decir a miles de personas perseguidas y encarceladas por el hecho de ser homosexuales hasta el año 1978.
Por cierto, qué les pasará por la cabeza a los que esta semana se rasgaban las vestiduras (sus camisitas azules y sus canesús) por la desaparición de la estatua de su Caudillo. Deben estar alucinados con esta ley. Me imagino una de sus conversaciones tras la cena:
- Bendice Señor los alimentos que vamos a tomar. Amén.
- ¡Pues sí, esto ya es lo último! Zapatero va a permitir a los maricones casarse! Pero qué se habrá creído este sinvergüenza. En una patria como España, llena de machos y de hembras como Dios manda.
- Como dice Anson, lo siguiente será la legalización de los tríos y la poligamia. ¿Dónde vamos a parar? Si Franco y Carmen Polo levantaran la cabeza...
- Nos están destrozando España. Van a acabar con la familia.
- Hala, el vicio y la perversión adueñandose de nuestras calles. Y qué pasará con nuestros hijos, cuando vean normal que dos invertidos adopten niños, cuando vean que tienen dos padres o dos madres...
- Y encima nos quitan a Rouco Varela.
- Hombre, siempre nos quedará Jiménez Losantos.

Menos mal que el resto de la sociedad contempla este cambio con una sorprendente normalidad. Es el mejor signo de que gozamos ya (por fin) de una normalidad democrática, aunque les pese a algunos intolerantes que, incluso, ocupan altos cargos en partidos democráticos.
En el fondo lo que se pide es justicia: si yo cumplo mis deberes como ciudadano, también quiero tener mis derechos. Y luego yo decidiré si los uso o no. Pero tenerlos, los quiero tener.

Ahora, eso sí, me temo que en cuanto los gays nos podamos casar, vamos a cometer las mismas tonterías que los heterosexuales. Y eso diría muy poco de nosotros. Tiempo tendremos de hablar de ceremonias y banquetes gays pomposos y horteras, de los viajes gays de luna de miel, de los anillos gays y también, cómo no, de las separaciones y divorcios gays. Pero eso es ya otra historia. Gay, por supuesto.
 
DIBUJOS ANIMADOS GAYS
Hay temas muy recurrentes, que surgen y vuelven a surgir, y llevan ya surgiendo un montón de tiempo... y ya cansan.
Ahora es a Bob Esponja, un personaje de dibujos animados, al que le ha tocado. En Estados Unidos se ha montado una gran polémica (allí se monta una polémica por menos de nada, como no tienen otra cosa que hacer o en la que pensar) porque dicen que la susodicha esponja es gay. Vamos, no me jodas. Si la cuestión es ver fantasmas en todas partes. Que en las películas de Stallone y de Schwarzenegger se vean cabezas reventadas, violaciones, tiros en la nuca... pues es lo más normal, pero que una esponja tenga ciertos comportamientos, eso sí que no.
Y decía yo al principio, que esto es cíclico. Ya pasó con uno de los Teletubbies, el de color malva que llevaba bolso, con Epi y Blas (con esa vida en común tan intensa, incluso durmiendo en la misma habitación) o con el mismísimo Tin-tín...
Y digo yo, puestos a sospechar, sería más obvio hacerlo de Willie, el amiguito de la abeja Maya, de la amistad de Heidi y Clara, o del Inspector Gadget (además exhibicionista, con esa gabardina). O lo que sería peor para las mentes heteros bienpensantes: de Roberto Alcázar y Pedrín, de Batman y Robin...
Por eso paremos ya el "outing" en los dibujos animados, porque si no, esto no tendrá fin. Que los dejen "vivir" en paz.