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RARO ENTRE LOS RAROS
Sensaciones, pensamientos y reflexiones de un homosexual
Sindicación
 
A + M + O + R
"Amor" es la palabra más bella, según 50.000 internautas que la han votado entre más de 7.000 propuestas. Claro que al lado de zurumbático, sicalipsis, refunfuñar o esternocleidomastoideo, yo también voto por "amor". Más que como palabra como concepto.

Anda que no se ha escrito sobre el amor, no se han hecho películas, canciones, poemas, obras de teatro, cartas... Hay muchas frases hechas con la palabra "amor": "tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor", "el amor mueve montañas" y otras por el estilo. A mí una que siempre me ha gustado es la de "el amor es el motor del mundo". Dicha así, sin un contexto apropiado, puede parecer una tontería, una obviedad,...incluso una cusilería más propia de una clase de catequesis o de una novela de Corín Tellado. Pues no es así: es lo más acertado que he oído nunca. Me explico. El otro día llegué a la conclusión de que tengo una vida que está muy bien. La dividí en varios frentes y el "frente familiar" lo tengo bien cubierto, el de los "amigos" más o menos también (pocos pero buenos, que es lo que se suele decir, pero que en este caso es verdad), del "laboral", aunque es manifiestamente mejorable, tampoco tengo queja... Pero aquí llega el último frente, el "sentimental". Cuando éste falla, parece que el resto no tiene sentido, como que deja sin validez a los demás, y tampoco debería ser eso. Ya sé que soy muy pesado con todo este tema, que me estoy pasando tres pueblos machacando con lo mismo, pero es que hoy la dichosa encuestita me lo ha puesto a huevo. De todos modos, aunque la encuesta hubiera sido sobre tunear coches, maneras de hacerse el nudo de la corbata o sobre los enanitos de jardín, yo la hubiera llevado a mi terreno. Estoy de un pesado, que ni yo mismo me aguanto...
 
Y YO SIGO AQUÍ
Pues aquí estoy. Ya he comido todas las torrijas que he podido, ya me he tropezado con alguna que otra procesión, ya he podido comprobar cómo el PP ha empezado a usar la ley que permite los matrimonios entre homosexuales (aunque sigue manteniendo que es inconstitucional) y yo sigo sin vivir en mí. Un mes después, sigo en la misma situación. Sigo sin saber qué pensar. Sigo sin saber qué decir. Sigo sin saber cómo actuar. Sigo sin seguir en mí. O sea, hecho un lío.
Y según pasa el tiempo, más lío aún. Hay días que me levanto superpositivo, comiendome el mundo, y le suelto al espejo, con una sonrisa de oreja a oreja: "Creo que él siente lo mismo. Hoy se lo digo". Otros días mi cabeza, que es muy suya, no para de darle vueltas a todo.
-¿Por qué no me ha llamado desde el último día que nos vimos? - se pregunta mi parte más negativa.
- ¿Qué quiso decir con uno u otro comentario, o frase, o movimiento de cabeza, o mueca? - dice mi parte más plasta y analítica.
-Yo qué sé- dice mi parte pasota y más práctica.
Y así todo el día.
Hasta hoy. Acabo de decidir (bueno, antes de ponerme a escribir esto) que voy a dejar de darle vueltas a todo, y que sea lo que tenga que ser.
- Muy bien -dice mi parte más práctica- Vamos a ver la tele. Haz palomitas.
- Joé, ¿y vas a poder pegar ojo esta noche? - se pregunta mi parte más plasta e insegura.
- Pues sí, así que dejad ya el tema, que tengo que seguir mi vida - digo yo poniéndolas firmes y zanjando la cuestión. De momento...