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RARO ENTRE LOS RAROS
Sensaciones, pensamientos y reflexiones de un homosexual
Sindicación
 
MI GRAN NOCHE
El pasado fin de semana estuve en una discoteca de ambiente. Y diréis: "¿qué tiene de particular?". Pues mucho.
Me explico. Me sobran los dedos de una mano para contar las veces que he estado en una discoteca en mi vida. Sí, sí, parece increíble, pero es que nunca me han llamado la atención. También en eso soy "raro entre los raros", qué le voy a hacer. Pero el otro día acababa de cenar con unos amig@s, surgió la idea, y me apunté.
Después de pagar más de 10 euros en la entrada a dos vigilantes calvos tipo hermanos Matamoros, entramos en el susodicho local. Son poco más de las dos de la madrugada. No hay mucha gente. Lo primero, a la barra. Hace calor y necesitamos beber. Nos atiende un camarero con una camiseta sin mangas tan ajustada que parece que le va a estallar de un momento a otro, como a Hulk. Pido un vodka con naranja, que es de lo poco con alcohol que soporto. Me fijo en que ahora todo el mundo pide las copas con marca. Un JB, un Brugal,...Yo, un vodka. Me da igual la marca. Las que me ofrece el camarero inflado acaban todas en "aya". Le digo que la que prefiera él, pero creo que con la música no me escucha. Doy un trago. Miro alrededor y la sala está decorada rollo 70s, cosa que no me desagrada. Al fondo, un escenario con un cortinón tremendo del que bien podrían salir en cuanto nos descuidásemos Susana Estrada o, lo que es peor, Las Grecas. Al principio huele un poco a desinfectante (a Zotal, que diría mi madre) que tira p'atrás, pero no me importa porque las discotecas están para pasárselo bien y no para olerlas. Nos vamos al centro. Llegan unos conocidos de uno de mis amigos. Nos los presentan. De repente, me encuentro formando parte de un círculo de gente a la que no he visto en mi vida, mirando a la nada, con una copa en la mano, y moviéndose lo imprescindible para que el contenido no se caiga al suelo. Sonrío, que eso siempre favorece, y pongo yo también cara de nada. Así estamos un buen rato. Echo un vistazo al resto del local. Empieza a llenarse. A llenarse de gente que va también en grupo y que mira alrededor: a quien entra, a quien sale, a quien va a la barra, a quien va al baño. Parecemos todos guardacostas. Pobre del gay que no vea de lejos, lo pasará fatal. Mientras, la música sigue. Toda la música me parece la misma. Le ponen el mismo ritmo al "Con Loli" de Madonna que al California Dreamin' de Mamas and the Papas. "Esto va a ser para que se pueda bailar", dice una amiga, que otra cosa no, pero espabilada es un montón. De repente, noto detrás de mí una sensación extraña...bueno, extraña y molesta, porque me están pegando codazos, eso sí, con ritmo y del bueno. Me vuelvo y descubro a una chica (de las pocas que se encuentran en el local, también es mala suerte) bajita y con mucho pelo moviéndose frenéticamente. La miro serio. Se da por aludida y se retira un poco. Me vuelvo, y a los dos segundos noto de nuevo los codazos a la altura de mi cadera. La dejo por imposible. Ya se cansará. Espero...
Miro hacia la puerta y veo a un chico que entra solo. Se para en medio y otea. Otro vigilante de la playa, pero sin salvavidas. Le comento a uno de mis amigos lo guapo que es (el que entra, no mi amigo) y lo que se parece a un actor del que no recuerdo el nombre en ese momento, pero que hace poco vi en la tele. Mi amigo también le mira. Él también nos mira, pero como por encima del hombro, esboza un principio de sonrisa castigadora, pasa a nuestro lado y sigue hasta la pista de baile con paso firme y seguro. Si las miradas hablaran, ésta habría dicho algo así como "pero ¿qué pensabais, que me iba a parar? Si sois del montón". Pero como las miradas (de momento) no hablan, pasa de largo y ya está. La música sigue siendo igual de machacona. El corro sigue formado, y todos siguen mirando a todas partes, sin hablar y sonriendo. Alguna vez alguno comenta algo al oído del otro, y poco más.
Son casi las 5. Decido irme. Estoy algo cansado. "Pero, ¿ya te vas?¿Tan pronto?". Joder, pronto las 5 de la mañana. Las 5 de la mañana, depende para quien y de lo que uno esté haciendo, pueden ser pronto o tarde. Para mí, ese día, es tarde de todas todas. Salgo del local que ahora está abarrotado. Ahí los dejo a todos, oteando. Ahí se quedan mirando a la nada y a todo a la vez. Ahí se queda el chico 10 mirando por encima de su hombro. Ahí se quedan los vigilantes don Limpio, con sus trajes impecables. Ahí se quedan casi tres horas de mi vida. Hace una noche estupenda. Están regando las calles. Paso cerca de unas putas. Una me dice que si me voy con ella. Y luego dicen de la intuición femenina...
 
VALENCIA: TIERRA DE LAS FAMILIAS
Seré breve en mi crónica. La emoción todavía me embarga. Qué bonito lo de Valencia. Indescriptible. Muchas familias de las buenas (de las de verdad, de las de toda la vida), flores (ya lo dice la canción: "es la tierra de las flores, de la luz y del amor") y seguridad (pagada muy a gusto con los impuestos de todos los españoles, de los creyentes y de los no creyentes). Y este Papa nuevo, con esa cara tan entrañable, que te dan ganas no sólo de besarle las manos, sino de darle un abrazo, o incluso dos (castos) besos en las mejillas.
Lo único que he encontrado un poco flojo son las rimas. Es verdad que con el otro lo tenían más fácil: "Juan Pablo Segundo, te quiere todo el mundo", y a correr. Con éste, fatal. Para ser justos (que no pecadores) hay que decir que este Papa tiene mala rima. Pero un poco más de ingenio, por Dios, que habéis tenido mucho tiempo para pensar. Pues nada, se han quedado en "Tres, dos, uno, como Benedicto no hay ninguno", y de ahí no les sacas. Bueno, siempre está la disculpa del calor: "es que ponerte a pensar con estas temperaturas,,,"
En cambio, los bailes sí que han estado muy bien, como siempre, brillantes. Tipo Ricky Martin (un pasito palante María, un pasito patrás). Unas coreografías que ni Giorgio Aresu en sus mejores épocas. Y todo acompañado de esas mochilitas que me llevaban, blancas y amarillas, tipo huevo. Muy monas.
Los obispos españoles estaban esperando que Benedicto le echara la bronca a Zapatero por lo de los matrimonios gays y esas cosillas, y nada, el Papa ha estado supersuave (es un decir, claro), y "Rouco y sus hermanos" se han quedado con dos palmos de narices. Querían sangre y no la han tenido, pero como el Papa es el jefe, pues a callar y a besar niños como si no pasara nada, que es para lo único que sirven los obispos, además de para mirar hacia otro lado cuando se descubren casos de pederastia en la Iglesia.
Y para acabar, una pregunta que nadie ha contestado: Eduardo Zaplana y Francisco Alvarez - Cascos no han podido ir al encuentro del Papa con las familias (uno debía estar en Terra Mítica y el otro cazando, como siempre que ocurre algo importante tipo visita del Papa o tipo Prestige), pero, y si hubieran ido, ¿con qué familia habrían acudido: con la de toda la vida o con las que han ido formando más recientemente?
Si es que al divorcio (por mucho que se opusieran en su día) se le coge gustillo...y oye, que no puedes parar.
 
ARDE MADRID
Ayer ardió Madrid. En todos los sentidos. Calor, mucho calor, y color, mucho color. Y música, que salía de todas partes y de ninguna. Y gente (no sé, ni me importa, si fueron decenas, centenas, miles o un millón de personas, qué más dará) que se acercaba a la Gran Vía con una mezcla de curiosidad, asombro (hubo una señora que salió de una calle que daba a la Plaza de España, que supongo que se esperaría el desfile de las Fuerzas Armadas o algo parecido, por la cara que puso al encontrarse con "aquello") y ganas de pasarlo bien.
Se reivindicaron muchas cosas, se escuchó una y otra vez "A quién le importa" (que, aunque ya huele un poco, sigue "enfervorizando a las masas"), cantó Chavela Vargas (con su inseparable poncho a pesar de la temperatura...yo creo que ayer tenía un ventilador dentro, si no, no se explica) y, en otro estilo, la Terremoto de Alcorcón (actual símbolo de la modernidad friki, y que al grito de "Buenas noches, maricones" empezó su show, por llamarle algo. Show que consiste en... me siento incapaz de encontrar los términos apropiados para describirlo, así que...pasopalabra).
Después de las 10 de la noche, mucha de la gente que había asistido a esta "cabalgata de luz y color" (que, básicamente, se diferencia de la del día 5 de enero en que en lugar de caramelos se tiran condones, en lugar de Reyes hay Reinas y en lugar de camellos hay osos) se fue a Chueca, y, claro, no cabían. Tendrían que haber puesto policías para que, emulando a los del metro de Japón, metieran a presión en el susodicho barrio a tanta gente, y ni aún así lo hubieran conseguido.

Ahora me gustaría contar lo que se comentaba tras la manifestación, pero claro, es imposible, no estoy en todas partes, no soy ni Dios ni Ana Rosa Quintana, que esa sí que es omnipresente. Pero vamos, no hay que echarle mucha imaginación para suponer que las frases más pronunciadas ayer serían, entre otras, las siguientes:

- "Este año ha sido el mejor, sin duda" (frase pronunciada por los más concienciados, los más militantes)
- "Vamos a Chueca, que los mariquitas sí que saben divertirse" (sí, los homosexuales venimos de fábrica con el chip de la diversión)
- "Saliendo por aquí me siento invisible" (pronunciada por mujeres desesperadas, o que yo qué sé qué quieren justificar)
- "Qué desperdicio de cuerpos, todos entienden" (¿desperdicio?... no se preocupen, que ya habrá quien los aproveche bien aprovechados)
- "A ver si tenemos suerte y vemos a Boris" (no tendrá otra cosa que hacer Boris que pasearse continuamente por Chueca para hacerse el encontradizo...Si te encuentras a Juanito el Golosina o al pianista de Parada, date con un canto en los dientes)
- "Vamos a un sitio donde pongan música gay" (sí, y tómate un cubata gay, un pincho moruno gay y una ración de callos gays, no te jode)
- "Mira, una transvesti" (palabro que indica que la gente aún no se entera de nada. Qué pena que Supercoco se quedara anclado en aquello de "esto es cerca, esto es lejos" "esto es arriba y esto es abajo").
- "Vámonos, Marisa, que uno me ha pedido fuego con una cara de vicio, que por poco le doy una hostia"

En fin, que un año más la gente ha reivindicado lo que había que reivindicar y se lo ha pasado bien. Y eso es lo que importa. Llegará un día en el que no haga falta. Y nosotros que lo veamos...