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RARO ENTRE LOS RAROS
Sensaciones, pensamientos y reflexiones de un homosexual
Sindicación
 
UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA
¡¡¡¡¡Aleluya!!!!! La Iglesia española, aunque unos veinte años después, acaba de reconocer el preservativo como sistema eficaz para evitar el contagio del sida. Mejor ahora que dentro de otros veinte años, la verdad. Aunque siguen erre que erre, diciendo que lo ideal para no contraer la enfermedad es la abstinencia, la castidad. Pero bueno, es un paso.
Lo que ocurre es que, mientras, los miembros del Consejo del Poder Judicial (formado por algunos de los encargados de administrar justicia en España) han equiparado el matrimonio homosexual al de un hombre y un animal. Y se deben haber quedado tan anchos. Y lo peor de todo es que son jueces. Los mismos que han justificado alguna vez a los violadores, porque las violadas llevaban las faldas muy cortas, e iban provocando. Los mismos que pusieron en libertad a maltratadores que luego acabaron matando a sus mujeres.
Y es una pena que hagan este tipo de comparaciones (a saber qué animal consideran ellos que tienen en casa, durmiendo en su misma cama y sirviéndoles el desayuno cada mañana), porque al igual que pasa con la Iglesia, la gente poco a poco dejará de creer en la justicia, y eso es lo peor que le puede pasar a un país. La justicia no puede dar la espalda al sentir popular, al cambio social. O por lo menos, debe respetar a mucha gente que puede sentirse ofendida por la comparación.
Es lo malo que tienen estas instituciones: se han quedado en el siglo XX, pero, eso sí, bien al principio.
 
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