EL LOBBY FEROZ
He estado esperando, prudentemente, a que pasara una semana desde la aprobación en el Congreso de los Diputados de la ley que permite el matrimonio y la adopción a gays y lesbianas. Y me ha costado. Han sido muchas cosas las que hemos tenido que aguantar, de los de siempre. Era de imaginar (ver artículo del 27 de marzo).
Anteayer, un alcalde catalán del PP nos llamó "tarados". Afortunadamente, Josep Piqué, el presidente de este partido en Cataluña, le ha apartado del cargo inmediatamente, con lo que se demuestra que todavía hay gente capaz y válida en la derecha de este país. Además, es justo reconocer que muchos otros alcaldes del PP han manifestado su disposición a que se cumpla la ley.
Y luego están "los de siempre", que se están amparando en la objeción de conciencia para burlar una ley, que recordemos, ha sido aprobada por varios partidos, no sólo por el partido del Gobierno. Y en "los de siempre", no ha tardado en aparecer la de las peras y las manzanas: la insigne concejala del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella. Preguntada sobre el tema, ha dicho que Zapatero ha querido aprobar la ley por presiones del "lobby rosa". Curiosa expresión para referirse a una minoría de gente que, desde tiempos remotos, ha estado oprimida por el simple hecho de tener una peculiaridad: amar a alguien de su mismo sexo. Antes de que el marido de la señora Botella votara NO a la Constitución que ahora disfrutamos, los integrantes de este "lobby" tan peligroso eran perseguidos y encarcelados gracias a la Ley de Peligrosidad Social, siendo maltratados, vejados y marcados a fuego por un régimen en el que, recordémoslo, participaba un conocido dirigente gallego que se jacta de no haber usado un condón en su vida.
A mí, que me llamen "tarado", "desviado", "desorden objetivo" o "maricón" directamente, pero que me digan que pertenezco a un "poderoso lobby rosa"... Por ahí no paso. Poderosos "lobbys" han sido o son la Iglesia, el Ejército, el Opus o algunos medios de comunicación, pero los gays, excelentísima concejala, los gays, no. Por lo menos en España. Ella ha oído campanas (en los EEUU, debe ser) y no sabe dónde.
Paciencia.
Mira, con esto me acaba de entrar hambre. Me voy a hacer una macedonia de peras y manzanas...
Anteayer, un alcalde catalán del PP nos llamó "tarados". Afortunadamente, Josep Piqué, el presidente de este partido en Cataluña, le ha apartado del cargo inmediatamente, con lo que se demuestra que todavía hay gente capaz y válida en la derecha de este país. Además, es justo reconocer que muchos otros alcaldes del PP han manifestado su disposición a que se cumpla la ley.
Y luego están "los de siempre", que se están amparando en la objeción de conciencia para burlar una ley, que recordemos, ha sido aprobada por varios partidos, no sólo por el partido del Gobierno. Y en "los de siempre", no ha tardado en aparecer la de las peras y las manzanas: la insigne concejala del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella. Preguntada sobre el tema, ha dicho que Zapatero ha querido aprobar la ley por presiones del "lobby rosa". Curiosa expresión para referirse a una minoría de gente que, desde tiempos remotos, ha estado oprimida por el simple hecho de tener una peculiaridad: amar a alguien de su mismo sexo. Antes de que el marido de la señora Botella votara NO a la Constitución que ahora disfrutamos, los integrantes de este "lobby" tan peligroso eran perseguidos y encarcelados gracias a la Ley de Peligrosidad Social, siendo maltratados, vejados y marcados a fuego por un régimen en el que, recordémoslo, participaba un conocido dirigente gallego que se jacta de no haber usado un condón en su vida.
A mí, que me llamen "tarado", "desviado", "desorden objetivo" o "maricón" directamente, pero que me digan que pertenezco a un "poderoso lobby rosa"... Por ahí no paso. Poderosos "lobbys" han sido o son la Iglesia, el Ejército, el Opus o algunos medios de comunicación, pero los gays, excelentísima concejala, los gays, no. Por lo menos en España. Ella ha oído campanas (en los EEUU, debe ser) y no sabe dónde.
Paciencia.
Mira, con esto me acaba de entrar hambre. Me voy a hacer una macedonia de peras y manzanas...





