...mañanas de café...
El café de la mañana no guarda el sabor de lo esperado, la sonrisa complaciente se quedó en el aire de una primavera incierta. Esas tostadas medio hacer, con ganas de ser más que el rutinario desayuno. Y las ganas se mojan en el café, ese que lleva leche, o tal vez sea un zumo variado, de esos con frutas tropicales que pretenden llevarnos al caribe con el paladar receptivo, a gusto del consumidor.
Que las mañanas sean soleadas, que sean grises, o tal vez lluviosas, siempre habrá quién ponga la cara de fastidio o de alegría al salir corriendo de su casa a la dirección acordada, punto exacto de encuentro. Con alguna que otra anécdota en el camino o con los mismos movimientos certeros a cada paso.
Animales de costumbres somos, desde que nos levantamos hasta que Morfeo se digna a visitarnos, en ocasiones, dulces sueños, a ratos, ni de soñar somos capaces y alguna vez por despiste o por travieso trae sombras y negrura.
Apostar una moneda sin valor a la soledad emocional, que nos hace sentir títeres de algún magnate con ganas de ser niño, con ganas de jugar al despiste y a la desilusión, que nos trae “señales” de puede ser que ya llegó a quién esperabas para luego darnos con la puerta en las narices dejándonos la cara desencajada y el bolsillo algo más ligero de calderilla.
Y al final, solo nos queda seguir viviendo, y hacerlo como si cada instante fuese el último, saboreando intensamente todo lo que la vida nos depara, porque dentro de todo lo positivo existe una connotación un tanto negativa, por eso de la atracción de los polos opuestos y dentro de todo lo malo, existe algo bueno, una enseñanza, VIVE!!!!.
Que las mañanas sean soleadas, que sean grises, o tal vez lluviosas, siempre habrá quién ponga la cara de fastidio o de alegría al salir corriendo de su casa a la dirección acordada, punto exacto de encuentro. Con alguna que otra anécdota en el camino o con los mismos movimientos certeros a cada paso.
Animales de costumbres somos, desde que nos levantamos hasta que Morfeo se digna a visitarnos, en ocasiones, dulces sueños, a ratos, ni de soñar somos capaces y alguna vez por despiste o por travieso trae sombras y negrura.
Apostar una moneda sin valor a la soledad emocional, que nos hace sentir títeres de algún magnate con ganas de ser niño, con ganas de jugar al despiste y a la desilusión, que nos trae “señales” de puede ser que ya llegó a quién esperabas para luego darnos con la puerta en las narices dejándonos la cara desencajada y el bolsillo algo más ligero de calderilla.
Y al final, solo nos queda seguir viviendo, y hacerlo como si cada instante fuese el último, saboreando intensamente todo lo que la vida nos depara, porque dentro de todo lo positivo existe una connotación un tanto negativa, por eso de la atracción de los polos opuestos y dentro de todo lo malo, existe algo bueno, una enseñanza, VIVE!!!!.





