...vestido de hojas...
Se desvisten los años, dejando que las hojas cubran un suelo lleno de días. Las estaciones comienzan su baile, y el frío se abraza al calor con la desesperación que los condenados a muerte se aferran a la vida.
Se enlazan las horas, atardeceres de ensueño y soledades compartidas con paseos a media luz. La soledad posa su vestido más elegante a pie de calle, espera paciente su momento cumbre y se posará con descuido olvidadizo en los hombros cansados.
Un ahora se queda en el tintero, con la tranquilidad de que sentirá la pluma recoger los pedazos de lo no vivido. Besando con ternura interminable la blancura de su tapiz dibujará en su hoja temblorosa la historia con principio y sin fin.
De todos los imposibles se colman los posibles, los vientos murmuran lo innombrable y el giro vertiginoso de esta vida trae la noria de recuerdos, el pasado se pierde y se encuentra, de su mano viene mi presente, si desando mis pasos y desnudo este cuerpo golpeado una y otra vez, al levantar la mirada volvería a zambullirme como agua fresca en tus ojos. Volvería a ser mi silencio el lenguaje más preciso.





