...A pesar de la tardanza, llegó...
A pesar de que terminamos perdiéndola en la estación, ella decidió por esas cosas que tiene el destino salir por la puerta de atrás, curioso si tenemos presente su afición a las tiendas de altos vuelos.
La hora de la cena tuvo sus confesiones. Recuerdos de otros momentos vividos. Las sonrisas se dejaron escuchar en todo el edificio. Esos días prometían.
A pesar de que la Celestina perdió la máquina dónde guardaba las fotos de su exclusiva, aquellas que la sacarían de trabajar para vivir y harían que corriesen ríos de tinta en los distintos blogs de cotilleo. Al final le tocó acercarse a la tienda más cercana y cancelar el elemento del chantaje en cuestión, aquel aparato de apenas un mes, último modelo con todos los extras.
A pesar de sentir como la espina de una rosa me hacía sangrar, todo por querer regalársela a la invitada de honor. Es lo que tiene cuando intentas robar honradamente una flor de un lugar privilegiado.
A pesar de que preguntamos al señor de uniforme si se podía estacionar en el lugar elegido, a la vuelta de haber disfrutado de unas horas nocturnas de playa, una velada inolvidable, y unos buenos vasos de Baileys, excepto servidora, que esa noche tocaba prudencia al volante, encontramos una bonita receta, dónde avisaba de una supuesta infracción. Y aún así no se borró la sonrisa de nuestras caras.
A pesar de que mis acompañantes se quedaron dormidas en el trayecto de vuelta a casa, conseguí devolverlas a sus camas, sanas y salvas, dejando el cansancio de un día intenso para todas. Al final dormí profundamente.
Y a pesar de todos los pesares vividos, quedó un dulce sabor en los labios.
...en pie...
De lo vivido y de lo que se quedó en la estación, de ese tren que pasó y al subirme decidí bajarme en la próxima parada. De las cosas que quedaron en un tintero, esperando que la pluma con arte le dedicase unas líneas en ese libro de hojas con colores, de historias inacabadas. De los recuerdos que acompañan, que te roban las sonrisas en el instante preciso, que pone miel en los labios y sosiego en la desesperación.
De las corrientes que arrastran, que llevan y traen los cambios, girando de vuelta al comienzo de un punto de inflexión. Ahora que los pasos se vuelven firmes, sigo en pie, los miedos se van disipando, las noches tienen luz, y la fidelidad sigue impregnada en mi piel. Abriendo y cerrando, dejando que las líneas vayan tomando forma, sentada en ese espacio, y los abrazos me van arropando. Sintiendo que la plenitud se asoma tímida a este lugar que elegí, dónde los vientos traen nuevas brisas, dónde la frescura se va colando, y la espera se vuelve dulce.
De lo que quedó atrás para no volver, trae lecciones de vida de las que aprender y guardar, que el pasar de los días sumergirá en lo profundo de ese océano llamado olvido, dónde la memoria podrá rescatar aquello que nos ayude a crecer. Lo suspendido y lo cruzado, de ese fuego que arde con sus llamas en los poros, quemando las lágrimas de dolor y dejando gotas que cierran las heridas. Un paso al frente, y la mirada puesta en el horizonte.
La nada encierra un todo, y lo lleno se vuelve vacío.
...V...
Llegaron las lluvias y tu voz resurge de la nada, ¿dónde te quedaste al cerrar la puerta? Las primeras frases van dejando caer casquijos de hielo, avanzas, lento y con decisión. ¿Qué ha sido de ti y que ha sido de mí? Hablamos en primera persona, el río va arrastrando los recuerdos, lleva consigo algunos vestigios de dolor, de momentos grabados en ese torrente de fluidos que desbordaba. Siéntate a mi lado, dices, no temas, veré tu alma con la sutileza del pañuelo de seda que acaricia tu piel dormida. Te pregunto en voz baja, ¿sigo teniendo alma? La vendí hace años por una dosis de tu amor inacabable, ¿no lo recuerdas? La sonrisa muestra esa perfección de labios. El cielo se va cubriendo, los vientos soplan con fuerza y tu cuerpo se vuelve el mástil dónde abrazar mis ansías. Te oigo decirme, no te aceptaron el alma en aquel lugar de osadías y olor a azufre, tenías la mirada demasiado inocente en ese punto exacto del tiempo.
Me digo si volveré a claudicar ante ti, si volveré a sucumbir a esa espiral que hace que mis poros destilen esencias de distintas tonalidades. Todo queda en el aire. Y la respuesta se va desnudando, muestra los primeros trazos. Un toque de nobleza, y el saber que para construir con firmeza los cimientos no deben posarse sobre ruinas ni cenizas pasadas.
Abres mis manos cerradas, guardaba los trozos de mis alas, me vuelves a sonreír cómplice, te digo entre sollozos, ni te haces una ligera idea de lo que te he extrañado, como los ratos de tu ausencia me asfixiaba. Quédate anclada a mi pecho, cúbreme con tu bandera y yo dejaré que me conquistes y reconquistes cada amanecer que mis ojos vean la luz…
...Puntos de inflexión...
Con un punto y aparte, con un antes y un después, con un contigo y sin ti, con un conmigo y sin mí. Con libros que encierran historias sin final y sin comienzo. Con un camino plagado de espinas y pétalos, la nueva ventana se abre…
Que las ausencias son parte del aprendizaje de la vida…
...desbordando...
Las calles se inundan, los ríos se desbordan y al otro lado quedas tú. Estatua de hiel, con sonrisa sabor a miel. Eres barro fundiéndote en mi piel, o sencillamente, poros por los que respirar en silencio. Se mezclan los vientos, de Oriente a Occidente, de proximidad y lejanía. Que más da si hoy estarás, o si mañana te irás, eres sombra anclada a mis pasos. Manantiales frescos de los que saciar una sed con hambre atrasada, y las sensaciones bailando en un fuego que esta por nacer. Trazo a trazo, retal a retal se va vistiendo de gala la ocasión, que llega con la bandera blanca cubriendo su pecho.
Se quedan las aceras y las orillas llorando ausencias de lo que nunca tuvieron y quisieron. Las cascadas de brisas se pasean de estrella a estrella dejando mensajes en botellas, cuyo destino es incierto y el contenido una libre interpretación de momentos vividos. No hay lazos, ni envolturas, ni candados que abrir, porque ya nada encierran…
...me cuentas...
Era tarde y el día se escondió, jugaba al escondite con la Luna, y luego de tanto alejarse se quedaba durmiendo hasta que el amanecer lo elevaba. El SOL y sus manías. Así ELLA fue acoplando su reloj al de los astros, sus sonrisas las guardaba en los bolsillos, y las iba regalando por doquier, doblaba una esquina y la luz de sus ojos iluminaba el andar, los caminos estrechos abrían su paso y las espinas de la rosa se fundían con el tallo, los pétalos eran manos acariciando el alma. El viento peinaba su cabello, y si estaba juguetón la despeinaba con insolencia y alevosía, su belleza, envuelta, y con hilos de sinceridad se quedó suspendida entre lo mortal e inmortal.
A corazón abierto, destilando ternura se dejó amar, sin prisa, sin pausa, con la plenitud de quién sabe y de quién ignora dolor. Los candados sin cerrojos se rompen, alguien llegó triunfante, se adueño de su yo, la hizo suya. Con las horas fue haciendo tardes eternas y las fue colgando en su memoria, con los segundos inventó un lenguaje de silencios. La nostalgia quería ser aguja, la emoción la abrazo tan fuerte que sucumbió al encanto derramado siendo sombra de luz. El hastío ideo el plan del ataque a contragolpe uniendo fuerzas con la rutina, la creatividad salió con paso firme, dejando un aliciente en cada despertar. El miedo bailó cerca de los sentimientos encontrados, buscando el resquicio oportuno por donde colarse y echar raíces, y llamada confianza impregnada de fe arrasó con cualquier vestigio que osase a adentrarse en su terreno.
Quiero una vida para vivirte.....





