...mirándote...
Sujetaba entre los dedos las ganas mientras con docilidad iba degustando tu invitación a tan singular lugar. Con mirada impertinente me detenía en tu cuello. El reflejo de uno de tus zarcillos me había hipnotizado por un segundo. Y la visión de posar mis labios en el lóbulo de tu oreja un instante fugaz.
Me hablabas sonriendo, con inocencia descarada, creyendo dominar la situación, las palabras y las respuestas que te iba a dar. La sorpresa se instalaba en tu rostro, la incertidumbre de verte despojada de tu seguridad empezaba a inquietar tu esencia.
Mil caminos que confluyen en un mismo punto, un torrente invadiéndolos sin descanso, cuando mi mano roza a modo accidental con tu mano, tu sangre emprende la velocidad de vértigo llegando con ánimo exhausto al corazón, late tan frenético que escucho su latido.
Un tono rosado ha venido a instalarse en tus mejillas, titubeas a la hora de seguir, un deseo cruza la línea de tu mirada y con acierto inusitado comienzo rumbo a dejar descansar uno de mis dedos bajo tu muñeca y te acaricio. Con insolencia trazo un sendero hasta bajar despacio, dejando posar mi mano sobre tu rodilla. Me miras directamente, y suplicas en silencio un sigue y un detente. Te muerdes el labio cuando sientes el ascenso hacia tu cadera, se eriza tu piel, y pierdes el control mientras cierras con fuerza tus manos. Las riendas las colgaste en el primer intento de abrazar este fuego sin quemarte. La pasión te ha vencido dejando la rendición sobre tu cuerpo.
Me hablabas sonriendo, con inocencia descarada, creyendo dominar la situación, las palabras y las respuestas que te iba a dar. La sorpresa se instalaba en tu rostro, la incertidumbre de verte despojada de tu seguridad empezaba a inquietar tu esencia.
Mil caminos que confluyen en un mismo punto, un torrente invadiéndolos sin descanso, cuando mi mano roza a modo accidental con tu mano, tu sangre emprende la velocidad de vértigo llegando con ánimo exhausto al corazón, late tan frenético que escucho su latido.
Un tono rosado ha venido a instalarse en tus mejillas, titubeas a la hora de seguir, un deseo cruza la línea de tu mirada y con acierto inusitado comienzo rumbo a dejar descansar uno de mis dedos bajo tu muñeca y te acaricio. Con insolencia trazo un sendero hasta bajar despacio, dejando posar mi mano sobre tu rodilla. Me miras directamente, y suplicas en silencio un sigue y un detente. Te muerdes el labio cuando sientes el ascenso hacia tu cadera, se eriza tu piel, y pierdes el control mientras cierras con fuerza tus manos. Las riendas las colgaste en el primer intento de abrazar este fuego sin quemarte. La pasión te ha vencido dejando la rendición sobre tu cuerpo.
Comentario:
Mmmmm, a mi lo que me mola es el juego de la seduccion si señor si!!!!
Un beso muy fuerte
Un beso muy fuerte
Comentario:
Blau, gracias a tí querida. Sí, los zarcillos fueron el principio y el fin de una petición.
José A., dos rumbitos??? No, es un texto muy ligero, insinuante y nada más, incita a que la imaginación trabaje.
MJ, de eso se trata, de que al leer las palabras puedas sentirlo.
Un beso!!!
Comentario:
Guau!!!
Genial escrito... casi se siente.
BEsos.MJ
Genial escrito... casi se siente.
BEsos.MJ
Comentario:
Hay que colocar un par de rombitos, así se pasa sin problemas de los pendientes
Comentario:
A veces los zarcillos son el principio y fin.
Precioso post, gracias.
Un beso :o)
Precioso post, gracias.
Un beso :o)





